¡No me gusta mi regalo! ¿Y ahora qué?

Después de comprar todos los regalos, queda el siguiente paso: abrir los tuyos. Por desgracia, no siempre aciertan y, de vez en cuando, te llevas algún fiasco. Al abrir un regalo, siempre hay quien grita de alegría y emoción y quien se lleva una decepción. Sentirse un poco dolido en ese momento es normal. Doctissimo descifra esa decepción y te da un par de pistas para salvar la noche.

Son las doce en punto de la noche, el momento que tanto tiempo llevas esperando para abrir tus regalos. Todos, desde los más pequeños hasta los más mayores, se reúnen alrededor del árbol de Navidad. Desenvolver un regalo debería llenarte de emoción e ilusión… En fin, es un placer sagrado. ¡Lástima que no ocurra siempre! Si se han equivocado con el regalo o no está a la altura de tus expectativas, la ilusión se desvanece. Y no solo eso, sino que además te sientes decepcionado. En realidad, “lo que está en juego, más allá del objeto en sí mismo, es nuestra capacidad de recibir”, explica Sarah Serievic1, psicoterapeuta especializada en psicodramas. Un regalo dice mucho del tipo de relación que mantenemos con el otro, ¡pero también sobre nuestra autoestima!

Cuando la decepción llama a tu puerta

Papel de regalo con motivos navideños, etiquetas de ensueño… ¡Todo está preparado! Sin embargo, antes de abrir el regalo, todo el mundo hace una reflexión interior. “Es demasiado grande, ¿cómo voy a llevarme esto a casa?”, piensa Luisa para sus adentros. “Ah, ya sé lo que es: otra bufanda de lana”, se lamenta Felipe. Lo que se nos pasa por la cabeza antes de abrir un regalo, al igual que la serie de pensamientos negativos que se nos ocurren, revelan mucho sobre lo que creemos que vamos a recibir, ya que nos entregamos… a lo desconocido. En la mayoría de casos lo que hacemos es escribir una lista mental de todas las opciones posibles; es evidente que si el regalo está envuelto en papel de Fnac, no esperemos encontrar un monedero de Dior.

“Acoger es la palabra clave”, insiste Sarah Serievic. No intentes controlarlo todo y entrégate al placer de ser sorprendido. El DVD de Vanessa Paradis que te ha regalado Julio tal vez diga algo más sobre vuestra historia que una paleta de sombras de maquillaje.

No caigas en la infravaloración

Acabas de desenvolver tu regalo, y no puedes dejar de pensar ¿y eso es todo?, aunque intentas disimular tu decepción con una sonrisa. No solo te desilusiona que no hayan acertado con el regalo, sino que además tienes la sensación de que al fin y al cabo, eso es lo que vales. Según la psicoterapeuta Sarah Serievic, “más que el objeto en sí mismo, un regalo nos recuerda el amor que nos tenemos”. Cuando nos queremos poco, la sensación de que los demás no nos quieren aumenta.

Sin embargo, nuestras percepciones (sobre todo de nosotros mismos) suelen ser erróneas y, en general, no aparecen por culpa de un regalo, sino que se remontan a mucho tiempo atrás. “Cuando éramos niños y no recibimos lo que creíamos que merecíamos, nos convencíamos de que no valíamos lo suficiente, una sensación que aún perdura”, analiza la arte-terapeuta Lydia Rozenberg (2). Como adultos, a veces responsabilizamos a nuestra pareja, o a nuestro entorno, de esa sensación, pero ellos jamás podrán cambiarlo. Despídete del pasado e intenta vivir el instante presente.

¡El regalo envenenado!

Nunca enterramos el hacha de guerra, ni siquiera en Navidad. Y por eso algunas rencillas pasan al plano de los regalos que intercambiamos. En este caso, los regalos pueden llegar a ser un poco bochornosos e incluso hirientes. “Las navidades pasadas, mi hermana me regaló un cómic titulado “cómo encontrar novio y conservarlo”, a sabiendas de que estoy soltera”, confiesa Ángela. “Recibir nos priva de libertad, ya que no podemos decir que no nos gusta el regalo… y por eso nos vemos en la obligación de aceptarlo”, explica Lydia Rozenberg. Venderlo en E-bay puede ayudarnos a pasar ese mal trago, aunque sea momentáneamente.

Sin embargo, cuando un regalo nos resulta dañino, es preferible hablar sobre el tema pasadas las fiestas. “Explícale a la persona en cuestión cómo te ha hecho sentir su regalo”, añade Sarah Serievic. Después de eso, puedes pensar en alguien a quien sí pueda gustarle y dárselo.

La moda de los cheques-regalo

Al parecer, la moda de los cheques regalo podría evitar estas situaciones tan desafortunadas. Sin embargo, lo que a primera vista puede parecer práctico no siempre cumple su objetivo. Es muy difícil que alguien, al abrir un regalo y encontrarse con un cheque regalo se emocione, ya que es un regalo que esconde una pereza o una falta de interés; en general, todos justificamos esa pereza o desinterés con una falta de tiempo. En realidad, lo que revela es una dificultad relacional. “Romperse la cabeza para averiguar qué le puede gustar al otro es, en el fondo, muy reconfortante, al igual que la satisfacción de poder dárselo”, explica Sarah Serievic. Cuando ninguno de estos ingredientes aparece en el menú, evitamos el riesgo de “estropear la sorpresa”, ¿pero eso es lo importante?

1. Sarah Serievic, psicoterapeuta, autora de "Rompre avec nos rôles. Éloge d'être soi." Editions Souffle d'or.
Ha ideado una forma muy original de terapia, el “Théâtre autentique”.  
2. Lydia Rozenberg, arte-terapeuta, organizadora de stages de clown, donde aprende a dar y recibir, que es el objetivo del taller.

C. Maillard

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