Guitarricadelafuente: "Suelo preguntarme si mi música sonará a viejo en 30 años"

·5 min de lectura
Photo credit: Leticia Díaz de la Morena
Photo credit: Leticia Díaz de la Morena

Álvaro Lafuente (Benicasim, 1997) desenreda con los dedos los rizos que le caen por la frente, apartándolos en un gesto casi involuntario que repite varias veces. No hay manera. Esa melena alborotada es una de las señas de identidad de su álter ego, Guitarricadelafuente, el nombre artístico con el que se dio a conocer en 2019 en un juego de palabras entre su apellido y el instrumento que siempre llevaba a cuestas por su pueblo turolense, Cuevas de Cañart. Alvarico y su guitarrica. Allí fue precisamente donde inició el viaje musical que este año lo ha llevado al éxito definitivo con su primer disco, La Cantera, lanzado a principios de verano. Un álbum que llevaba casi tres años planeando sacar, pero cuyo lanzamiento se vio truncado por la pandemia. «Viéndolo con perspectiva, agradezco este tiempo extra. He podido asentar las ideas que tenía. Antes no me sentía del todo cómodo con lo que estaba haciendo: acababa de salir del cascarón y arrastraba todo casi con pinzas. Así que el haberme tomado el tiempo necesario ha sido un regalo», cuenta a Harper’s Bazaar desde un estudio de grabación a las afueras de Madrid, donde acaba de presentar la tecnología Dolby Atmos de Apple Music con la que ha grabado este disco.

Photo credit: Leticia Díaz de la Morena
Photo credit: Leticia Díaz de la Morena

Álvaro refleja en su discurso la madurez que le han dado estos últimos años de trabajo en el proyecto. Él puede presumir de ser uno de esos artistas de su generación que se han hecho a sí mismos. Literalmente: componía sus canciones, las grababa con un micrófono del Singstar en su habitación, las autoproducía y se autopromocionaba en las plataformas que Internet le ofrecía. Todo esto mientras estudiaba Arquitectura primero y Diseño Gráfico después, haciendo malabares para encontrarse a sí mismo. Pronto su tema Guantanamera llegó a lugares que nunca imaginó y lo puso en el mapa: su destino resultó ser la música. Ahora, a sus 25 años, es uno de los principales referentes musicales de nuestro país. Sin rozar siquiera la treintena se ha labrado su propio éxito haciendo música actual a partir de sonidos tradicionales. Algo quizá inesperado para alguien de esa muy etiquetada Generación Z. «Más allá de los clichés, lo bueno que hemos tenido es un acceso ilimitado a referencias de todo tipo. Gracias a eso, se están creando estilos musicales que a lo mejor hace 20 años no se habrían imaginado».

Photo credit: Leticia Díaz de la Morena
Photo credit: Leticia Díaz de la Morena

Este disco, uno de los más sonados de nuestro país este verano, lo ha llevado a los escenarios principales de festivales como el Mad Cool o el FIB, con miles de personas coreando sus canciones. Suena a sol y a sal, a Mediterráneo y a campos de lavanda castellanos, y Goya, dice, sería el perfecto artista para pintarlo (su Duelo a garrotazos fue una de las inspiraciones para los gráficos del disco, de hecho). Ahí, entre lo tradicional y la vanguardia, entre referencias a cantautores como Labordeta, sonidos latinos como la vidalita, frases de El camino de Miguel Delibes y pinceladas de Bon Iver, Álvaro ha encontrado una voz única. Un folclore renovado y una vuelta de tuerca a la música en castellano en un trabajo redondo que, confiesa, tenía muchas ganas de hacer aunque su forma de consumo musical fuera diferente: «Sí que soy ‘Z’ en eso. No consumía discos, no los compraba. Pero esa idea romántica de crear uno siempre ha estado en mí. Hoy sacas un disco, con lo que cuesta hacerlo, y a las dos semanas se olvida. Consumimos muy rápido y de manera muy agresiva, y creo que eso nos ha hecho sentirnos faltos de un lugar seguro al que acudir. Cuando tienes tanta parafernalia, tantos referentes insustanciales, vuelves a lo genuino, a la raíz, y eso es lo que nos está pasando ahora en todos los ámbitos. Apreciamos más el presente, o eso creo. ¿Estaría bien que fuera así, ¿no?», dice sonriendo.

Photo credit: Leticia Díaz de la Morena
Photo credit: Leticia Díaz de la Morena

Él es el perfecto cabecilla para un movimiento así, cantándole a la España vaciada, rescatando sonidos de folk antiguo y ensalzando la felicidad que le dio crecer con un pueblo; todo lo que le enseñó vivir entre el mundo cosmopolita y el rural: «Mis abuelos me lo han enseñado todo sobre su estilo de vida, y vivir en esa dualidad me ha ayudado a valorar las cosas importantes de verdad», apunta. Por eso este proyecto aúna presente y pasado como un «cordón umbilical» que, dice, «nos une con generaciones anteriores y nos convierte en lo que somos hoy». Se le pone la piel de gallina al pensarlo y se señala el brazo. «Es una metáfora muy visceral, pero yo lo entiendo así. Un cordón que nos nutre con el pasado y a través del cual alimentaremos a lo que venga después. Creo que la música pura, de raíz, la música que nos transporta a lugares, es la que te lleva a tu origen, y ¿qué hay más representativo de eso que el vientre de una madre?», señala. Su música, desde luego, tiene intención de seguir viva a través de las generaciones. «A veces pienso: ¿esto sonará a viejo dentro de 30 años? El objetivo para mí es que lo que hago perdure, que sea atemporal y aguante el paso del tiempo», matiza. Quizá alguien, en unas décadas, coja La Cantera como él ha tomado el Me gustaría darte el mar de Joaquín Carbonell, y haga algo igual de mágico.

Photo credit: Leticia Díaz de la Morena
Photo credit: Leticia Díaz de la Morena

PELUQUERÍA Y MAQUILLAJE: ALBA NAVA. PRODUCCIÓN: BEATRIZ VERA. ASISTENTE DE FOTOGRAFÍA: LUIS SPÍNOLA.