"Para conseguir unos buenos buñuelos no hay que rellenar demasiado la masa"

Por mucho que Halloween haya crecido como la espuma en los últimos años, en dulces los españoles se siguen resistiendo. Por mucho que haya arañas de chocolate o muffins con lápidas o calabazas de fondant, los buñuelos clásicos siguen mandando. O más bien, podríamos decir que han vuelto a mandar. En los últimos años, han vivido un cierto revival que los ha convertido en uno de los dulces de temporada con más éxito en nuestro país.

La masa de los buñuelos debe prepararse a diario. Foto: Levadura Madre

El éxito puede que sea debido a su gran variedad de rellenos o por su pequeño tamaño o por la facilidad para degustarlos… Sea como fuere, la realidad es que prácticamente nadie en nuestro país se quedará estos días sin comer al menos uno. Desde el obrador de Levadura Madre, donde los preparan a diario, nos dan las claves para un buñuelo perfecto.

Un dulce con historia. ¿Qué sería de una fiesta de Todos los Santos sin buñuelos? El dulce más típico de esta temporada otoñal ha ido ganando fieles con el paso de los años. Tradicionalmente, los buñuelos que se preparaban en casa consistían sólo en la masa bien frita, espolvoreada con azúcar y en ocasiones con canela, es decir, los conocidos como buñuelos de viento.

El buñuelo sigue siendo el dulce clásico de Todos los Santos. Foto: Levadura Madre

El salto a la confitería. Más tarde, las pastelerías empezaron a incorporar algunos rellenos dulces, principalmente crema pastelera, nata montada, cabello de ángel, chocolate o trufa, y con ello, lograron convertirse en uno de los postres de temporada más consumidos en España.

Una buena masa, la clave. “El secreto para que el buñuelo quede fino, esponjoso y poco aceitoso es tener cuidado en trabajar bien la masa, a base de harina, agua, mantequilla y huevos, y freír en aceite bien caliente”, nos comentan desde Levadura Madre. De esa manera, se evita que la masa absorba demasiada materia grasa y resulte un dulce más ligero y apetitoso.

La variedad de rellenos es esencial. Foto: Levadura Madre

Preparación diaria. La masa de un buñuelo ‘sufre’ a medida que pase el tiempo. Por eso, en Levadura Madre los preparan a diario para que la masa se mantenga esponjosa y no se endurezca.

Antes de rellenarlos... “hay que dejarlos enfriar”, nos explican desde este obrador madrileño. Lo que se consigue de esta manera es que los buñuelos no pierdan su forma característica.

No hay que pasarse con el relleno. “Una vez fríos se rellenan con una manga pastelera, tienen que quedar gorditos, bien llenos, pero con cuidado de que no se rajen o se rompan por haberlos cargado demasiado”, añaden.

El maridaje, al gusto. No cabe duda de que un buen buñuelo se disfruta con un café recién hecho o un chocolate a la taza, pero también con un vino dulce. Lo bueno del buñuelo contemporáneo es que hay tal variedad de rellenos que todo el mundo puede encontrar el más adecuado a sus gustos.

Levadura Madre. Distintas direcciones en toda Madrid.

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