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El antes y el ahora de Bosnia 25 años después del final de la guerra

Así estaba la ciudad de Maglaj, al norte de Bosnia-Herzegovina, en 1993 y así luce en la actualidad. En este 2020 se cumplen 25 años del final del conflicto más cruento de Europa desde la Segunda Guerra Mundial. (Foto: Mehmed Basic / Dado Ruvic / Reuters).

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A finales de este 2020 se cumplirán 25 años del final del conflicto que trajo de nuevo el horror al corazón del Viejo Continente. Se inició el 6 de abril de 1992, cuando la Unión Europea reconoció la independencia de Bosnia- Herzegovina. Ese mismo día, un grupo de serbiobosnios comenzaron a disparar a unos manifestantes dando origen a la contienda más cruenta desde la Segunda Guerra Mundial.

Casi 100.000 muertos, cerca de dos millones de desplazados, limpiezas étnicas, genocidios, violaciones en masas y campos de concentración fue el trágico balance que dejó la guerra de Bosnia. Allí convivían musulmanes, serbios y croatas y, tras la ruptura de la antigua Yugoslavia, el ejército serbobosnio comandado por, entre otros, Ratko Mladic comenzó una cruenta lucha por instaurar la Gran Serbia. Sarajevo estuvo asediada durante tres años y medio bajo las bombas y se cometieron crímenes horrendos, como la matanza de Srebrenica, en la que 8.000 personas fueron asesinadas.

Según el Tribunal Penal Internacional para la Antigua Yugoslavia, del número total de víctimas, el 68% eran musulmanes, el 23% serbios y el resto croatas y de otros grupos étnicos minoritarios. Algunas ciudades, como Visegrad, al este del país, perdieron a la mayoría de su población.

Las huellas de aquel conflicto, que terminó el 14 de diciembre de 1995, aún son visibles. Según la agencia de refugiados de la ONU (ACNUR), a finales de 2015 todavía había 98.324 desplazados internos, 7.000 de ellos en refugios temporales. Además, el país continúa fracturado en líneas étnicas y permanece dividido en dos entidades (la Federación de Bosnia y Herzegovina y la República Srpska), aunque en los últimos años han mostrado su voluntad de caminar juntos en el futuro.

Bosnia-Herzegovina sigue curando las heridas de la guerra y debe afrontar sus numerosos problemas internos para construir un nuevo futuro y conseguir su deseo de entrar en la Unión Europea. Pidió su adhesión en 2016 y es uno de los candidatos potenciales.

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