‘Gremlins 2’ cumple 30 años, la secuela que rompió las reglas para volverse completamente loca

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Mis recuerdos cinematográficos de la infancia son una mezcla de momentos mágicos, bichos de látex e imágenes macabras que siguen rondando en mi memoria como ligeras pesadillas recurrentes. Y es que el cine comercial de los 80 y comienzos de los 90 se caracterizó por una mayor libertad creativa -que hoy en día ya no existe- para adentrarse en un terreno oscuro con las historias para toda la familia.

Un buen ejemplo de esto sería Gremlins 2, secuela del éxito de Joe Dante que cumple 30 años en 2020. A finales de los 80, Warner Bros. dio total libertad creativa al director para desarrollar su visión y el resultado es una de las secuelas más excesivas, demenciales y, por tanto, memorables del cine de aquella época. Para celebrar que se cumplen tres décadas de su estreno, hoy recordamos una película que nos impactó de pequeños y a la que, a pesar de sus altas dosis de violencia, delirio y terror, la mayoría sobrevivimos sin secuelas graves.

'Gremlins 2: La nueva generación' (Warner Bros.)
Gremlins 2: La nueva generación (Warner Bros.)

La historia de Gremlins comienza con dos de los hombres más importantes del cine familiar, Chris Columbus y Steven Spielberg. Columbus -director de Solo en casa y las dos primeras entregas de Harry Potter- desarrolló un tratamiento de guion sobre estos traviesos e impredecibles seres como muestra de su trabajo de cara a ser contratado en Hollywood, pero sin intención de filmarlo. Sin embargo, a Spielberg le pareció una idea tan original que acabó comprándolo para producir una adaptación a la gran pantalla. Su idea era la de realizar una comedia de terror, por lo que para dirigirla contrató a Joe Dante, responsable de clásicos del cine de miedo como Piraña y Aullidos.

Gremlins costó solo $11 millones (menos de €10 millones sin contar inflación) y acabó siendo un gran éxito financiero, y eso que se estrenó a la vez que otro clásico de los 80, Cazafantamas. La película recuperó la totalidad de su presupuesto en su primer fin de semana en taquilla y pasó a recaudar un total de casi $150 millones en Estados Unidos (aproximadamente €130 millones, BoxOfficeMojo). Tras el éxito de E.T., el público se enamoró de otra adorable criatura fantástica, el mogwai Gizmo, que se convertía inmediatamente en uno de los personajes más icónicos del cine fantástico y uno de los favoritos de los niños. Pero en realidad, Gremlins no era un cuento de hadas inocente protagonizado por un peluche, sino una comedia negra con momentos bastante oscuros y perversos.

Estamos hablando de una era en la que el cine infantil no era tan inocuo e inofensivo como ahora. No existía tanto puritanismo y sobreprotección hacia los espectadores más jóvenes, que veíamos films llenos de elementos adultos y macabros como Cristal oscuro, El secreto de la pirámide, La historia interminable, Willow o Indiana Jones y el Templo Maldito -a la que siempre se ha atribuido la responsabilidad de crear la clasificación por edades PG-13 en Estados Unidos. Es decir, los niños veíamos una y otra vez películas que hoy en día simplemente no se podrían hacer.

Efectivamente, Gremlins sorprendió tanto al estudio como al público por su oscuridad (y eso que, según cuentan, la primera versión del guion era mucho más truculenta), pero eso no detuvo a Joe Dante, que quiso realizar una continuación que llevase este aspecto incluso más lejos. Mucho más. Una secuela tan desmesurada, irreverente y gamberra que aun cuesta creer que recibiera luz verde.

Cuando una película como Gremlins se convierte en un gran éxito de taquilla, normalmente el estudio se asegura de reproducir la fórmula en la medida de lo posible para repetir el mismo resultado con una secuela. No obstante, para Gremlins 2, Warner Bros. otorgó a Dante total libertad creativa. De hecho, ese fue su requisito para volver después de rechazar la primera oferta del estudio para dirigirla. Al principio, Dante no estaba de acuerdo con realizar una continuación porque consideraba que la historia estaba cerrada y la única motivación para hacerla era económica (The Playlist). Después de barajar otros directores y muchas ideas (como un viaje de los gremlins a Las Vegas o una visita a Marte), Warner volvió a pedírselo a Dante, que accedió a cambio de tener control absoluto sobre el proyecto, para el que además contó con el triple de presupuesto.

Gizmo en 'Gremlins 2: La nueva generación' (Warner Bros.)
Gizmo en 'Gremlins 2: La nueva generación' (Warner Bros.)

Así nacía Gremlins 2: La nueva generación, segunda parte que llegaría a los cines en 1990, seis años después de la original. Con ella, Dante rompió las reglas de las secuelas y se aseguró de dejar su huella personal en todo el metraje. El director aprovechó la promesa de Warner de no interferir en su desarrollo creativo incorporando ideas y escenas que, de otra manera, jamás le habrían dejado filmar. Así, junto al guionista Charlie Haas, concibió Gremlins 2 como una parodia de la primera película, además de una sátira sobre las secuelas de Hollywood, en las que todo es más grande, multitudinario y exagerado. Y a día de hoy, sigue siendo fascinante que se saliera con la suya y la película llegara a los cines.

En Gremlins 2, la acción se trasladaba a Nueva York y la historia seguía a los protagonistas humanos de la primera parte, Billy (Zach Galligan) y Kate (Phoebe Cates), en sus nuevos trabajos en el Clamp Center, un edificio inteligente de última generación creado por el visionario magnate Daniel Clamp, personaje con el que la cinta parodiaba a Donald Trump mucho antes de convertirse en presidente de Estados Unidos (recordemos que Trump también fue parodiado en otra icónica saga de los 80, Regreso al futuro).

El regreso del bueno de Gizmo llegaba con el recordatorio de las famosas reglas para cuidar a un mogwai, grabadas a fuego en la cultura popular: no exponerlo a la luz, no mojarlo y, sobre todo, no darle de comer después de medianoche. Pero como las normas están para romperlas, Gremlins 2 volvía a hacer eso mismo, desatando una nueva “hornada” de gremlins que siembran el caos en el edificio, atormentan al pobre Gizmo y amenazan con escapar al exterior para seguir multiplicándose y llevar el terror al resto de la ciudad.

Para marcar desde el primer momento el carácter paródico de la secuela, Dante contó con la colaboración del legendario Chuck Jones, uno de los padres de los Looney Toons. Su influencia se puede sentir en toda la película, que presenta un tono mucho más caricaturesco y lunático que la primera, e incorpora elementos meta como la ruptura de la cuarta pared o numerosos guiños autorreferenciales. De hecho, la película incluye un cameo del famoso crítico Leonard Maltin haciendo una reseña muy negativa del lanzamiento de la primera Gremlins en VHS y una célebre escena en la que el proyector se estropea y los gremlins se apoderan de la propia película. Esta broma da paso a otro cameo, el del luchador Hulk Hogan, que se encuentra en el cine viendo Blancanieves y los siete enanitos cuando los gremlins se apoderan de él para proyectar imágenes de mujeres desnudas en lugar de la película de Disney, lo que provoca que los espectadores huyan de la sala diciendo “Esta es peor que la primera parte”.

Por si no estaba claro antes, esta es la escena que nos dice que Gremlins 2 no debe tomarse en serio bajo ningún concepto. Y también la que nos indica que cualquier cosa es posible en ella, no importa lo absurda y surrealista que parezca (tal y como parodiaron en un famoso sketch del programa de humor Key & Peele): Gizmo a lo Rambo, un número musical al ritmo de New York, New York, una línea de conga de gremlins, una representación de El fantasma de la ópera, Drácula como reportero o múltiples mutaciones y variantes de gremlin a cada cual más aleatoria: superdotado, eléctrico, arácnido, volador, y por supuesto, la explosiva gremlin mujer que se enamora de un humano, una creación que probablemente hoy en día desataría muchas críticas.

Sin olvidar la violencia, claro. Porque si Gremlins ya tenía escenas sorprendentemente tétricas, la secuela cuenta con más torturas, muertes viscosas y otras escenas que denotan claramente la inclinación de Dante hacia el terror. Algo que también se puede ver en la elección de la leyenda del horror Christopher Lee para interpretar a un científico loco, así como en la declaración de amor a los clásicos del género en blanco y negro que lleva a cabo.

A pesar de todo, Gremlins 2 no pudo repetir la hazaña de su antecesora y fue un fracaso de taquilla. Con el triple de presupuesto, la secuela recaudó en Norteamérica casi cuatro veces menos que la primera, $41 millones (€36 millones, BoxOfficeMojo), lo que sin duda supuso una decepción para Warner Bros., que muy probablemente se arrepintió de haber dado carta blanca a Dante tras el enorme éxito de la primera.

Eso sí, con el tiempo, Gremlins 2 se ha revalorizado como película de culto y reliquia de una época que ya no existe, en la que las reglas eran más laxas (para muestra, la cantidad de tabaco que aparece en la película) y los grandes estudios no jugaban tanto sobre seguro, atreviéndose a hacer películas dirigidas al gran público que en 2020 serían impensables. No soy muy dado a idealizar el pasado, pero volver a ver Gremlins 2 ahora me hace desear que los estudios siguieran dando esa libertad creativa a los directores. De esa manera tendríamos más secuelas memorables, en lugar de las reproducciones formulaicas que la mayoría de estudios hacen ahora.

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Si el coronavirus lo permite, el regreso de los Gremlins está previsto para 2021 en una serie precuela de animación titulada Gremlins: Secrets of the Mogwai que se estrenará en HBO Max. Por otro lado, el guion de la tercera película lleva tiempo escrito y, según Chris Columbus, recupera el espíritu “retorcido y oscuro” de la saga (/Film), seguramente para apelar a sus fans, que ya no son precisamente niños.

Ante la homogeneización del cine familiar y los blockbusters, para que un reboot de Gremlins tenga sentido en el siglo XXI, debe volver a romper las reglas y atreverse a lo que nadie más se atreve a hacer actualmente. Es decir, si Warner quiere una Gremlins 3 domesticada, por mí que ni se molesten. Gremlins 2 dejó el listón muy alto y para hacerle justicia a la saga, qué mejor que volver a dejarse llevar por la locura.

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