¿'Grease' sin John Travolta y Olivia Newton-John? El clásico musical pudo haber sido un fracaso

Desde que el inesperado repunte de los autocines en EEUU en plena crisis del coronavirus nos trajese a la memoria la mítica escena del drive-in en Grease, los fans de este icónico musical de 1978 no podemos quitarnos de la mente un pensamiento estremecedor: la película estuvo a punto de no ser lo que es, ya que sus principales protagonistas, John Travolta y Olivia Newton-John, no eran ni mucho menos las primeras opciones para interpretar sus respectivos papeles.

Grease no habría sido el clásico que es sin sus icónicos protagonistas, Olivia Newton-John y John Travolta. (Imagen: © Paramount Pictures)

¿Cómo? ¿Grease sin Travolta y Newton-John? Pues sí, como lo estás leyendo. El musical estadounidense más taquillero del s. XX –cuya banda sonora también fue el segundo disco más vendido de su año, solo por detrás de otro éxito de Travolta, Fiebre del sábado noche– estuvo a punto de tener rostros muy diferentes a los que hoy asociamos con Danny Zuko y Sandy Olsson. Y por si fuera poco, el rodaje se llevó a cabo en condiciones muy difíciles, varios números musicales se añadieron y otros se retiraron de la película en plena producción, y las emociones de sus responsables chocaron hasta hacer casi imposible llevar el proyecto a buen puerto.

¡Prácticamente es un milagro que Grease exista!

Aunque hoy pueda sorprender a los fans, John Travolta no era ni siquiera una opción contemplada para el papel de Danny Zuko. En su lugar, un joven Henry Winkler (que ya tenía experiencia interpretando a un pandillero gracias a Días felices) recibió la codiciada oferta –según recuerda Vanity Fair. Solo después de que Winkler rechazase la propuesta se barajaría el nombre de Travolta, quien ya había trabajado con el productor Robert Stigwood en Fiebre del sábado noche e incluso había interpretado a Doody en un montaje del musical teatral de Grease creado por Jim Jacobs y Warren Casey. Además, sería el propio Travolta quien recomendaría al director Randal Kleiser (El vuelo del navegante) que, pese a carecer por entonces de experiencia cinematográfica, ya le había dirigido en el telefilm de 1976 El chico de la burbuja de plástico.

Grease había encontrado a la mitad de su pareja protagonista y a un director para llevar las riendas del rodaje. Pero, ¿quién encarnaría a la adorable Sandy Olsson?

Asignado el papel del motero Zuko, el productor Allan Carr barajó los nombres de Carrie Fisher (que por entonces ya había interpretado a Leia en la primera entrega de Star Wars), Ann-Margret (Un beso para Birdie), Susan Dey (Mamá y sus increíbles hijos) y la cantante Marie Osmond para el papel de la estudiante Sandy Olsson. Sin embargo, Travolta se adelantó para hacer una nueva propuesta de alto riesgo que acabaría siendo plenamente afortunada: una cantante de country ganadora de múltiples premios Grammy… pero sin apenas experiencia como actriz.

En efecto, Olivia Newton-John solo se había enfrentado a las cámaras en el musical australiano-neozelandés Funny Things Happen Down Under (1965) y en el británico Toomorrow –ambos estrenados con poco éxito antes de su descubrimiento como cantante. Con todo, el mayor obstáculo era sin duda su edad. Tal y como confesó a Entertainment Weekly, “ya tenía 29 años y me preocupaba no parecer lo bastante joven para interpretar a la estudiante de instituto Sandy”. Sin embargo, Travolta estaba decidido a contar con ella para la película. “Solo hay una persona que debería interpretar este papel y es Olivia Newton-John… Es el sueño de cualquier chico”, recordó haber dicho por entonces –según reveló en una entrevista de 2018 para la revista People

Pese a la insistencia de Travolta, Newton-John se mostraba muy reticente a dar el paso y aceptar el papel, temiéndose un nuevo paso en falso que condenara definitivamente su carrera. Finalmente, la joven solicitó llevar a cabo una prueba de pantalla, en la cual ella y Travolta pondrían a prueba su química recreando la famosa escena del autocine que mencionábamos al comienzo. Por desgracia, los orígenes británico-australianos de Newton-John –y su escasa experiencia como actriz– le impidieron interpretar con un acento estadounidense convincente. Pero la fuerte conexión entre ambos intérpretes había convencido a todos los que contemplaron la prueba, según recordó ella misma a Entertainment Weekly: “John y yo tuvimos una gran química desde la primera vez que nos vimos”. En consecuencia, el personaje de Sandy fue reescrito para convertirlo en una estudiante de intercambio australiana

Viéndose libre para utilizar su propio acento y convencida de la viabilidad del proyecto, Newton-John aceptó cobrar un salario reducido (¿quién le iba a decir que era una pieza fundamental del puzzle mítico que acabaría siendo Grease?) y fichó para interpretar a Sandy, cuyo apellido fue cambiado con respecto al que el personaje tenía en el musical teatral (de Dumbrowski a Olsson). Sin embargo, aún quedaban por fichar otros importantes papeles del extenso reparto de Grease

EL PROBLEMA DE LOS SECUNDARIOS: TREINTAÑEROS, PATAS DE GALLO Y ESTRELLAS DEL PORNO

Una vez elegidos Travolta y Newton-John, la asignación del resto de personajes debería haber sido coser y cantar… pero acabó suponiendo un complicado encaje de bolillos. Lucie Arnaz, la hija de Lucille Ball y Desi Arnaz, fue sopesada como candidata para interpretar a Rizzo –la lideresa de las Pink Ladies o Damas de Rosa–, pero según confesó ella misma al Austin Chronicle, no logró firmar el contrato a tiempo al optar por un trabajo aparentemente más seguro pero, en última instancia, mucho menos provechoso: “Renuncié a Grease para hacer Un beso para Birdie en el teatro Melody Top de Milwaukee”. 

En su lugar, Stockard Channing fue propuesta como candidata –pese a la preocupación general por que esta actriz de 33 años pudiese encarnar a la estudiante Rizzo. Según Vanity Fair, el propio director Kleiser decidió comprobar personalmente a todos los posibles miembros del reparto (incluida Channing) para tratar de localizar arrugas en su rostro –y solo cuando aprobaban la conocida como “prueba de las patas de gallo” obtenían oficialmente el trabajo.

Otros papeles resultaron ser igualmente problemáticos. Sin ir más lejos, el productor Carr eligió a la estrella del porno Harry Reems para interpretar al entrenador y mentor de Zuko, Vince Calhoun. Sin embargo, los ejecutivos de Paramount vetaron esta opción, preocupados por que la reputación de Reems perjudicara a la recaudación en los estados sureños. En su lugar, los productores eligieron a Sid Caesar –que junto con Eve ArdenFrankie AvalonJoan BlondellEdd ByrnesAlice Ghostley y Dody Goodman pasó a engrosar la larga lista de estrellas de la televisión de los 50 que interpretaban papeles secundarios en Grease.

También hubo fichajes in extremis como el del célebre Lorenzo Lamas, que reemplazó a última hora a Steven Ford cuando este desarrolló miedo escénico poco antes de comenzar el rodaje y tuvo que renunciar al mismo (¡y eso que el papel no tenía diálogos!). Por otro lado, Jamie Donnelly logró ser la única actriz del montaje original de Broadway que interpretara el mismo papel en la película –pese a que su pelo ya había empezado a encanecerse, por lo que tuvo que teñírselo para el rodaje… 

A pesar de todas estas dificultades, el elenco de Grease pudo consolidarse y la producción se puso en marcha… hacia un rodaje de lo más infernal.

RODANDO BAJO UN SOL ABRASADOR

Aunque la obra teatral estaba ambientada en Chicago, la adaptación cinematográfica de Grease se rodó en California durante el caluroso verano de 1977. A cambio de un rodaje en exteriores que tenía garantizada la luz solar, el equipo aceptó trabajar bajo temperaturas muy elevadas. Tanto fue así, que durante la filmación de la escena de baile en el instituto, el gimnasio se convirtió en un entorno absolutamente sofocante para el reparto… ¡que ni siquiera podían ventilar, ya que una cercana planta de procesado de porcino emitía olores nauseabundos que se infiltraban en el decorado! Según declaró el director Kleiser a Los Angeles Magazine: “La gente se tiraba al suelo del gimnasio para luchar contra el agotamiento”.

Algo similar sucedió durante el rodaje de la escena final –el número “We Go Together”–, que tuvo lugar sobre el campo de fútbol americano de una escuela. Kelly Ward, el actor que interpretaba al miembro de la banda de los T-Birds, Putzie, reveló a Yahoo Entertainment en 2018: “Había gente desmayándose por la deshidratación y el agotamiento térmico durante aquella secuencia. Era un decorado opresivamente cálido porque no había lugar donde esconderse. No había ni una sombra. Era pleno verano, estábamos en exteriores y hacía mucho calor”. 

Un día, los actores que interpretaban a varios de los T-Birds –Barry Pearl (Doody), Michael Tucci (Sonny), Jeff Conaway (Kenickie) y el propio Ward– decidieron aprovecharse de la localización en el Sur de California y salir a navegar durante un día de descanso en el rodaje. Aunque tenían que estar de vuelta esa noche para rodar una escena, consideraron que disponían de suficiente tiempo –hasta que el viento amainó por completo y su velero quedó a la deriva. El grupo logró llegar a tiempo para el rodaje nocturno después de que el capitán llevara a cabo una danza de invocación del viento que, según los presentes, funcionó. En palabras de Ward, aquello fue “todo un momento de unión para los T-Birds”.

EL MAREANTE VAIVÉN DE LOS NÚMEROS MUSICALES

Aunque, como ya hemos dicho, Stockard Channing consiguió el papel de Rizzo, la treintañera casi no tuvo ocasión de interpretar el temazo “There Are Worse Things I Could Do”, en el que Rizzo asume el control de su propia sexualidad. Según contó la actriz a Vanity Fair, el productor Carr consideraba la canción “deprimente”, y ella misma tuvo que convencerle de que era necesario incluirla sosteniendo: “Solo así sabemos lo que hay dentro de esta personita. De otra forma, ella es solo mera superficie”.

Por otro lado, el lamento romántico de “Hopelessly Devoted to You” que interpreta Newton-John no fue incluido en la película hasta después de concluir el rodaje principal. También el dueto final que interpretan los dos protagonistas, “You´re the One That I Want”, fue un añadido de última hora. Y tal y como recoge Yahoo Entertainment, su coreografía se diseñó in situ durante el rodaje, y los integrantes de los T-Birds y de las Pink Ladies acabaron doblando sus propias frases en post-producción. Barry Pearl, el actor que interpreta a Doody, confesó a Yahoo: “Era una canción que nunca antes habíamos oído”.

Además, muchos de los temas del montaje teatral fueron eliminados de la película. “Greased Lightnin” sí fue incluido, pero después de sufrir importantes cambios: en la versión original, Kenickie es quien canta sobre su coche, mientras que en la película le reemplaza Zuko –una alteración de la que Travolta fue el principal responsable. Según contó el actor a Vanity Fair: “Seré completamente honesto. Quería ese número. Y como tenía influencia, pude conseguir el número”. Este “hurto” no pasaría desapercibido, como veremos en breve. Y con todo, la cosa podría haber ido peor, pues entre los planes de la producción estaba incorporar a los Beach Boys para que interpretasen el tema…

UN CARRUSEL DE EMOCIONES

Por si fuera poco, la producción de Grease estuvo marcada por turbulencias emocionales que implicaron a varios de sus principales responsables. Como hemos dicho, Jeff Conaway, el actor que encarnaba al T-Bird Kenickie y que en consecuencia debería haber interpretado el tema “Greased Lightnin”, se molestó enormemente cuando Travolta decidió ocupar su lugar al frente del número musical. Pero Travolta aún estaba superando el duelo por la muerte de su noviaDiana Hyland, en marzo de 1977. A su vez, Conaway iniciaría una relación con la hermana mayor de Olivia Newton-John tras conocerla en una fiesta, mientras que la actriz que interpretó a Sandy sufrió una verdadera transformación personal cuando su personaje cambió de chica buena a tentadora motera al final de la película. Según reveló a Rolling Stone: “Aquello me abrió. Gracias a ello sentí que quería probar cosas diferentes. Estaba abierta todo lo nuevo”.

Entre tanta convulsión emocional, los actores acabaron haciendo piña. Según reveló Barry Pearl a Yahoo Entertainment: “Todos acabamos llevándonos bien. Fue una obra de amor de 15 semanas. Lo percibes cuando la ves”. Didi Conn, la actriz que interpretó a Frenchy, explicó al Daily Mail: “Fue muy divertido porque la mayoría éramos mayores que los personajes que interpretábamos, así que permanecíamos metidos en los personajes todo el día”.

Tanto se divirtió el reparto de Grease, que tras concluir el rodaje estaban más que dispuestos a rodar la propuesta de secuela, Summer School. Sin embargo, los productores no supieron reconocer el exitazo que tenían entre manos, y el proyecto de secuela se quedó en nada –al menos hasta que en 1982 Michelle Pfeiffer protagonizó la infame Grease 2, cuyo mal sabor de boca solo podrá ser eliminado por Grease: Rydell High, la serie spin-off que prepara actualmente HBO Max.

Así que el final de la producción de Grease tuvo una nota feliz… aunque quizá demasiado feliz. Y es que antes de separarse definitivamente, los integrantes del reparto disfrutaron de una fiesta de fin de rodaje a la que, según Conn, Channing trajo unos “brownies especiales”. Sin necesidad de aclarar qué peculiar ingrediente podían contener estos bizcochos que consumieron todos los presentes, Conn aseguró en la entrevista con el Daily Mail que su recuerdo de la fiesta es vago: “Realmente no recuerdo mucho, solo estar bailando y tirarme al suelo entre risas con todo el mundo”.

¿LA FÓRMULA DEL ÉXITO?

Pero no es casual que acabemos hablando de ingredientes mágicos: la receta de Grease, como la de los mejores platos, es tan fácil de reconocer y alabar como difícil de concebir. El conocido dicho de Hollywood –popularizado por el guionista William Goldman– de que “nadie sabe nada”, se aplica plenamente al éxito sin precedentes de esta inusual mezcla de musical y comedia romántica estrenada 20 años después de la década que representa. Y es que hablamos de más de 340 millones de euros (366 millones de dólares) recaudados en todo el mundo, que la convierten en el séptimo musical más taquillero de toda la historia.

En declaraciones a la revista Forbes, la propia Newton-John explicó mejor que nadie lo impredecible del éxito de Grease: “Hacerla fue divertido, pero con las películas nunca se sabe si los espectadores van a conectar o no, incluso aunque a ti te encante”.

Es increíble que hoy siga gustando. Pero no solo es eso, sino que tampoco muestra señales de detenerse. Dices “Sandy y Danny” y la gente inmediatamente sabe de qué estás hablando”.

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