¿Granitos en el escote en verano? Esta es su razón y lo que hay que hacer para evitarlos

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Photo credit: Jeremy Moeller - Getty Images
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El verano es esa época del año, sino deseada por todos sí por la mayoría. Después de un invierno de miles de capas y del fluorescente y el ordenador como las únicas fuentes de luz que llegan a nuestra piel, todas deseamos pasear por fin al sol aunque llegue el momento de que nos muramos de calor. Pero el verano también tiene su cara b. O mejor dicho, sus caras. Una de ellas es que nuestro escote se llena de granitos. Y no solo de un tipo. Estos suelen dividirse entre acné y otros que terminan convirtiéndose en una especie de alergia. Pero lo más curioso es que son como las sandalias: solo aparecen en verano.

Una de sus razones puede atribuirse al uso de las joyas mientras nos bañamos o tomamos el sol. Esto puede deberse a una alergia de contacto a esos materiales, que puede empeorarse con el sol, según cuenta la dermatóloga Ana Molina: "Lo ideal si sabemos que tenemos dermatitis alérgica de contacto a algún metal es realizar un estudio adecuado en consulta de dermatología. A estos pacientes se les realizan pruebas de alergia especiales conocidas como pruebas epicutáneas, porque lo que hacemos es pegar una serie de pegatinas que contienen trazas de diferentes sustancias, entre ellas metales, en la espalda del paciente durante varios días, para simular lo que supone llevar puesta una joya en la piel. Una vez se confirma el metal o metales responsables de la alergia, se pueden usar joyas que no los contengan. Si además, resulta que nuestra alergia es del tipo que denominados 'fotoalérgica' porque empeora con el sol, desde luego que lo mejor es no llevar puestas esas joyas si nos va a dar el sol", explica.

Pero no es el único motivo por el que pueden aparecer granitos en el escote en verano: "La aparición de pequeñas ronchas o lesiones pruriginosas (que pican) en las zonas descubiertas de la piel, es decir, escote, hombros y antebrazos, es muy frecuente durante los meses de primavera y verano. En general, responden a muchos factores, de hipersensibilidad y alergia cutánea, pero en ocasiones puede tratarse también de enfermedades de la piel preexistentes que empeoran con la exposición solar, como el lupus, por ejemplo. Por eso es muy importante acudir al dermatólogo cuando aparecen para poder realizar un buen diagnóstico diferencial y decidir si se trata de una urticaria solar, erupción polimorfa lumínica, reacción de hipersensibilidad al sol, o incluso una reacción a un cosmético que hemos aplicado antes de exponernos al sol", cuenta Ana.

Estos granitos pueden aparecer en forma de ronchas o rojeces pero también como si fuera acné, que es con lo que tendemos a confundirlo pero nada más lejos de la realidad: "En muchas ocasiones este tipo de alergias cutáneas tienen forma de acné, es lo que llamamos una 'erupción acneiforme', es decir, que clínicamente se parece mucho a un acné, pero se trata de una forma de alergia cutánea. Esto es especialmente frecuente en el escote de mujeres jóvenes durante el verano, pero podemos diferenciarlo fácilmente del acné porque la sintomatología es diferente, el acné no pica, por ejemplo, y el tratamiento también. El que desarrollemos algún tipo de erupción acneiforme durante el verano no quiere decir que tengamos una piel con tendencia acnéica o vayamos a desarrollar acné en el futuro, simplemente que esa reacción alérgica al sol ha afectado al folículo piloso produciendo una inflamación similar al acné, pero con otro mecanismo patogénico subyacente", indica Molina.

¿Cómo se solucionan estos granitos?

Por eso, en definitiva, cuando aparecen estos granitos en el escote es necesario consultar con un dermatólogo pues puede tratarse de una lesión en la piel que deba tratarse de una forma concreta. Además, él será el que sepa indicarnos cómo atajar cualquier forma del problema.

Pero a veces no se hace tan fácil consultar con el médico: "En general, con un buen diagnóstico, el problema es que muchas veces estas reacciones se producen durante el verano y los pacientes se encuentran viajando lejos de casa o en zonas de playa con peor acceso a un servicio de dermatología, por eso, en muchas ocasiones se quedan sin diagnosticar y al no volver a aparecer hasta el siguiente verano es difícil hacer el diagnóstico una vez las lesiones han desaparecido. Por eso siempre recomendamos tomar fotografías de las lesiones cuando aparecen y anotar los síntomas, etc. para poder facilitar luego el diagnóstico y realizar un tratamiento adecuado y orientado", señala la doctora.

Además, podemos calmarlos "con cremas hidratantes que contengan activos calmantes como el aloe vera, etc. que recomendaremos aplicar fríos al llegar a casa en las zonas donde han aparecido las lesiones. En muchas ocasiones también será necesarioaplicar corticoides tópicos y otras medicaciones tópicas en función de la gravedad y tipo de lesiones que hayan aparecido", explica la dermatóloga, aunque en estos casos nos los deberán recetar o recomendar en la farmacia.

Aunque también, si los sufrimos todos los veranos, podemos anticiparnos a ellos: "En general con una buena fotoprotección solar, pero es cierto que muchos pacientes además precisan la toma de un antihistamínico oral media hora antes de la exposición solar durante el verano, especialmente durante los primeros días de exposición. También se puede realizar una preparación durante los meses de primavera en consulta de dermatología, lo que denominamos, una desensibilización progresiva al sol. Los pacientes reciben un tratamiento con radiación ultravioleta filtrada y controlada en consulta médica para ir tolerando el sol y obteniendo un bronceado de forma progresiva, de forma que cuando llegue el verano su piel ya esté preparada para el sol y no se produzcan este tipo de reacciones tan incómodas", concede.

Fecha original del artículo: 2020