Graciela Mauri, la gran estrella infantil que les abrió el camino a Lucero y otras actrices en la TV mexicana

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Graciela Mauri y su esposo, Héctor Loustanou. (Photo by Edgar Negrete/Clasos.com/LatinContent via Getty Images)
Graciela Mauri y su esposo, Héctor Loustanou. (Photo by Edgar Negrete/Clasos.com/LatinContent via Getty Images)

En México siempre ha existido una fascinación muy especial, desde la época de oro del cine mexicano, por las actrices que inician su carrera en la infancia y el camino que siguen al llegar a la edad adulta. Así María Elena Llamas "Tucita", Evita Muñoz "Chachita", María Rojo y Angélica María fueron parte de la primera generación de estrellas infantiles, aunque con el advenimiento de la televisión esto cambió hasta convertirse en algo masivo.

Muchas grandes estrellas y respetadas actrices iniciaron sus carreras siendo niñas, aunque antes de Lucero (la más destacada), Belinda, Danna Paola, Daniela Luján, Mariana Botas y otras que han destacado con los años, existió la primera gran estrella infantil de la TV mexicana, Graciela Mauri.

En 1974, Valentín Pimstein y Luis Reyes de la Maza lanzaron en México la primera telenovela dirigida al público pequeño —después de ver el éxito que había tenido la primera versión en español de 'Plaza Sésamo Street'— y seleccionaron, de entre muchas niñas aspirantes, a Graciela Mauri Villariño (CDMX, 1968), que estaba a punto de cumplir seis años al iniciar grabaciones y era una niña chispeante y simpática.

Pimstein, que para sus producciones tenía un olfato excepcional —fue uno de los verdaderos fabricantes de estrellas: descubrió a Verónica Castro, a Lucía Méndez, a Ofelia Medina...— decidió que la pequeña, hija de padres emigrantes de Cuba, era ideal para encarnar a Cristina Salinas, una pequeña huérfana de madre que vive con su padre Mariano (Ricardo Blume) y su tía Mercedes (Irán Eory), y es interna en un colegio donde es protegida de la dulce novicia y maestra Rosario (Irma Lozano), siendo entonces artífice del romance entre su padre y la novicia para tener una nueva mamá.

Esta versión de la radionovela de Abel Santacruz 'Papá corazón' fue un éxito tan grande que rompió todos los récords de duración de una telenovela: casi cuatro años al aire, con muy buen rating —si de hecho se canceló, no fue por falta de audiencia, sino porque los libretistas ya no sabían qué más hacer—y Graciela se convirtió en un fenómeno de popularidad nunca antes visto: aparecía en tapas de revistas, en comerciales, en juegos de mesa, y hasta en una obra de teatro con Sara García, en la que hacían de Caperucita roja y su abuelita (el Lobo Feroz lo hacía Manuel 'Loco' Valdés).

Después de la kilométrica telenovela, Graciela hizo otra telenovela —'Gotita de gente'— y después se tomó una larga ausencia del medio y el que empezó a figurar fue su hermano mayor, Toño, como integrante del grupo 'Fresas con Crema', mientras que ella prefirió concentrarse en sus estudios, rechazando la versión mexicana del hit argentino 'Andrea Celeste', que fue retitulada 'Chispita' y acabó haciendo de Lucero una gran estrella.

Graciela no retornó al medio hasta 1987 con un papel co-protagónico en el melodrama 'Cómo duele callar', con Joaquín Cordero y Alma Muriel. La telenovela, producida por Eugenio Cobo, se realizó en locaciones de Chiapas y Veracruz pero no representó una ocasión para que Graciela regresara como protagonista de telenovelas, sino que prefirió ser cantante pop y en 1989 sacó un disco homónimo que la llevó a presentarse en 'Siempre en domingo' y a hacer giras, aunque ya para entonces Graciela había conocido a quien es aún su esposo, el empresario Héctor Loustaunau, con quien tiene dos hijos y ha estado casada casi 30 años.

Graciela supo usar su carisma a principios de los 2000, cuando acababa de ser mamá, para crear el show 'El cubo de Donalú' que causó sensación en la generación millenial (y grabó el disco correspondiente), pero después de ello, solo ha hecho apariciones como invitada en programas de comedia o talk shows, porque su interés es principalmente su familia, así que figura realmente muy poco, dedicada profesionalmente a ser fotógrafa (su Instagram es muestra de su talento) después que fuera una niña que aparecía en todos lados, sentando el precedente, con la salvedad de que Graciela no ha pasado un solo escándalo nunca, algo que no pueden decir las otras que siguieron su camino.

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