‘Grace y Frankie’ ha logrado lo que muy pocas series en Netflix

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Últimamente, da la sensación de que Netflix cancela más series de las que estrena. Sí, estoy exagerando, pero la realidad tampoco se aleja mucho de esa idea, ya que cada vez es más difícil que una serie de la plataforma pase de su primera o segunda temporada, cancelando sin piedad y sin paciencia cualquier título que no cumpla las expectativas y volcándose cada vez más en las miniseries.

En este panorama en el que Netflix ha pasado de ser la gran salvadora de las series al verdugo implacable que no se lo piensa dos veces antes de dar carpetazo a sus ficciones, una pequeña comedia ha logrado lo imposible, lo que ya es cosa del pasado: llegar a su séptima temporada y convertirse en la serie con más episodios de la plataforma. Estoy hablando de Grace y Frankie, superviviente de la Netflix de antaño que acaba de estrenar por sorpresa los cuatro primeros episodios de su temporada final.

Fotograma de la temporada 7 de 'Grace y Frankie' (Saeed Adyani/©NETFLIX 2021)
Fotograma de la temporada 7 de 'Grace y Frankie' (Saeed Adyani/©NETFLIX 2021)

Grace y Frankie se estrenó en 2015. No han pasado tantos años desde entonces, pero parece que ha transcurrido una eternidad. En todo este tiempo, y con un pandemia de por medio, Netflix ha atravesado muchos cambios en su modelo de producción, jugando al ensayo y error hasta ganarse (con razón) la reputación de canceladora en serie. Cuando Grace y Frankie llegó al streamer, que una serie original de Netflix tuviera cinco temporadas o más aun no era una utopía. Por ejemplo, Orange Is the New Black, House of Cards y BoJack Horseman sobrevivían hasta alcanzar las siete temporadas en el caso de la primera y las seis en el caso de las otras dos. Pero con sus últimas temporadas, llegaba el fin de una era.

A día de hoy, que una serie complete su historia en la plataforma es una misión casi imposible. Netflix quiere éxitos inmediatos y masivos, y cualquier proyecto que no cumpla esos (imposibles) objetivos, se arriesga a su guillotina, quedando inacabado y sin ningún tipo de miramiento. En este presente distópico, Grace y Frankie es el mayor ejemplo de supervivencia, una serie que no solo ha logrado aguantar hasta 2021, sino que lo ha hecho batiendo récords.

El pasado viernes 13 de agosto, Netflix estrenó por sorpresa los cuatro primeros episodios de la última temporada de Grace y Frankie, que estará compuesta de 16 capítulos (tres más de los 13 habituales). Cuando la serie llegue a su fin, habrá alcanzado 94 episodios en total, erigiéndose así como la serie original con más capítulos de la plataforma. Todo un hito que es aun más significativo si tenemos en cuenta que se trata de una comedia con cuatro protagonistas que empezaron la serie con más de 70 años y han cumplido los 80 durante su emisión.

Para quien no la conozca, Grace y Frankie está creada por una de las creadoras de Friends, Marta Kauffman, junto al guionista Howard J. Morris (Un chapuzas en casa). En clave de comedia de situación pero sin risas enlatadas, la serie narra las divertidas peripecias de dos mujeres mayores interpretadas por las grandes damas de la pantalla Jane Fonda y Lily Tomlin, que se van a vivir juntas cuando descubren que sus maridos (Martin Sheen y Sam Waterston) son gays y les han estado siendo infieles el uno con el otro durante veinte años. Grace es una exitosa mujer de negocios elegante, estirada y controladora, mientras que Frankie es su polo opuesto, mística, impredecible y caótica. A lo largo de la serie, las dos aprenden a convivir como amigas y socias de negocios, lidiando con sus respectivas familias y desarrollando una amistad inquebrantable en la que sus diferencias hacen que choquen constantemente, pero también se revelan como sus mejores armas para vencer las adversidades.

Fotograma de 'Grace y Fankie' (cortesía de Netflix)
Fotograma de 'Grace y Fankie' (cortesía de Netflix)

En un Hollywood lleno de prejuicios contra la edad, que valora la juventud por encima de todo y desecha injustamente a sus actrices cuando cumplen los 40, Grace y Frankie supone más que un soplo de aire fresco, una pequeña revolución heredera de Las chicas de oro en la que sus fabulosas intérpretes maduras demuestran estar en plena forma y ser capaces de llevar con éxito las riendas de una serie durante muchos años. Fonda y Tomlin, que se reúnen en ella después de trabajar juntas en Cómo eliminar a su jefe a principios de los 80, se encuentran aquí en su momento interpretativo más dulce; un nuevo comienzo y una segunda juventud televisiva que les ha proporcionado un vehículo perfecto para lucirse y demostrar que la vida en pantalla no se acaba a los 50, y ni siquiera a los 70.

Y lo mejor de todo es que Grace y Frankie ha llegado a su séptima y última temporada conservando intacta su energía y su humor. Es más, me atrevería a decir que la serie está en su mejor momento, sacando mucho más partido de la química de su cuarteto protagonista para darnos constantemente oro en forma de comedia, situaciones divertidísimas y tramas cada vez más hilarantemente enrevesadas. El suyo es un ejemplo perfecto de lo que se conoce como “lugar feliz” televisivo, esa serie a la que, pase lo que pase, siempre hace feliz volver, un espacio de confort para escapar de la realidad y disfrutar sin complicaciones. En su caso además, con la misma frescura del primer día, algo que no suele ocurrir.

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Los primeros cuatro capítulos con los que Netflix nos ha sorprendido este verano ya estaban completos antes de que la pandemia obligara a paralizar la producción en marzo de 2020. Ahora, la serie ha retomado por fin su rodaje y se encuentra preparando su recta final, cuya fecha de estreno aun no se ha anunciado. Pero antes de ver esos últimos episodios (en los que asistiremos por fin al esperado reencuentro de Fonda y Tomlin con su compañera de Cómo eliminar a su jefe -People), Netflix ha decidido ofrecer a sus fans este aperitivo para paliar la espera, que no por breve es menos bienvenido.

Que el final de Grace y Frankie esté a la vuelta de la esquina es una noticia agridulce. Por un lado nos entristecerá despedidnos de sus carismáticos personajes después de pasar tantos años con ellos, pero por otro, la serie se marcha por la puerta grande, habiendo rozado el centenar de episodios en una plataforma donde conseguir una segunda temporada es un milagro, y además conservando intacto su espíritu optimista, su lucha por la visibilidad de las personas mayores y su contagioso sentido del humor. Puede que Grace y Frankie no sea un fenómeno a la altura de Stranger Things, The Witcher o Los Bridgerton, pero es sin duda uno de los mayores triunfos de Netflix.

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