Good Omens, lo nuevo de Amazon Prime es una adaptación diabólicamente perfecta

Si estás buscando una miniserie original, diferente y de esas para devorar con ganas, Prime Video acaba de estrenar la opción perfecta. Se trata de la esperadísima adaptación de Good Omens, el clásico literario de 1990 conocido como Buenos Presagios, que escribieron Terry Pratchett y Neil Gaiman y que los fans llevan décadas esperando.

Cortesía de Amazon Prime

Tras el éxito de American Gods de Gaiman, Amazon comienza a hacer efectivo el acuerdo de varios proyectos que cerró con el autor, estrenando la miniserie basada en la novela que nos cuenta la aventura de un ángel y un demonio que se unen para evitar el apocalipsis en la Tierra.

Aziraphale (Michael Sheen) y Crowley (David Tennant) son dos entidades que llevan siendo testigos de la evolución humana desde el día de la creación con Adán y Eva. Corrompidos por los placeres humanos, el buen vino, los libros y la comida de autor, deciden evitar a toda costa el Armagedón, actuando en conjunto a espaldas del ángel Gabriel (Jon Hamm) y el mismísimo infierno.

Compuesta de seis episodios que consiguen estar a la altura de la genialidad de la novela, la miniserie nos presenta a los jinetes del apocalipsis, a brujas (Adria Arjona), médiums y hasta un convento de monjas seguidoras de Satanás. Además de contar con muchas referencias a la novela -como la música de Queen sonando continuamente en el coche de Crowley- y homenajes a Terry Pratchett que los fans probablemente reconozcan. Según nos contó Neil Gaiman durante la presentación a la prensa de la miniserie en Londres, existen varios ‘easter eggs’ que los fans podrán reconocer. Como el sombrero y la bufanda de Terry que aparecen colgados en la librería de Aziraphale. O una pila de sus libros en otros.

Pero entre todos sus personajes estrambóticos, sin dudas lo mejor de esta historia es la relación amorosamente seductora que protagonizan Aziraphale y Crowley, siendo dos entidades opuestas que se adoran en secreto y que se entienden como nadie más los comprende en sus respectivos mundos. Es una historia de amor aunque ellos nunca lo reconozcan” me contó David Tennant en Londres.Hay muchas historias de amor. Aziraphale y Crowley están enamorados del mundo, y de los seres humanos aunque no mantengan relaciones personales con ellos. Y creo que ellos nunca lo admitirían, pero se aman muchísimo” añadió Michael Sheen.

Es una historia de amistad, pero que va un poquito más lejos” sentenció Sheen entre risas. Y es que si hay algo que vemos entre los dos personajes que ambos interpretan de manera magistral, es el amor eterno que llevan formando durante milenios. Un amor que comprime amistad, respeto, cariño y entendimiento… un amor eterno entre un ángel y un demonio. Nada más y nada menos.

Terry Gilliam pasó varios años de su vida intentando hacer una película basada en la novela, pero encontrándose con obstáculos constantes al ser una historia tan compleja que resultaba muy difícil adaptarla en dos horas. Y es por eso que la serie incluye un ‘easter egg’ en homenaje al cineasta. Pero cuando Terry Pratchett le dijo a su compañero que quería hacer la adaptación antes de morir, pero murió antes de comenzar a trabajar en ella, y Gaiman convirtió su deseo en misión. Y al volver del funeral, ese mismo día, comenzó a escribir el piloto.

Gaiman nos confesó en Londres que las primeras etapas del proyecto le resultaron muy fáciles, como dividir la novela en seis episodios y escribir los capítulos, pero que al haberle prometido a Terry que haría una serie que su amigo querría ver, la presión era mayor. Y por eso decidió debutar como showrunner y estar al mando del proyecto, para asegurarse que harían la mejor versión posible de una historia que él conoce mejor que nadie. “Para poder hacerla para Terry, tenía que estar en una posición de poder decir que no” nos dijo el escritor.

Al tratar temas religiosos, no solo con la representación cristiana de las figuras celestiales, pero también con el Edén, la crucifixión de Jesucristo, el Apocalipsis y otras referencias bíblicas -incluso representando a Dios como mujer- Gaiman quiso asegurarse que los espectadores más sensibles a las ofensas supieran desde un principio lo que están por ver. Fue algo que decidí sentenciar desde la primera página. En los primeros cinco minutos el público debe lidiar con descubrir que la voz de Dios es de mujer (Frances McDormand) y que Adán y Eva no son blancos. Si les ofende, pueden dejar de ver en ese momento. Al principio, porque seguramente se sentirán más ofendidos a medida que avanza la historia. Esos cinco minutos son una advertencia” sentencia Gaiman con total sinceridad.

En resumen, Good Omens es tan original como la novela, una adaptación fiel que también que funciona de manera independiente, cautivando tanto a fans del clásico literario como a aquellos que no conozcan la historia. Un cóctel molotov de momentos hilarantes, imágenes celestiales y una química sagrada entre sus protagonistas. Porque es gracias a Michael Sheen y David Tennant que la miniserie brilla y cautiva.

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