Golpe de calor: no basta con beber (agua) como un cosaco

Mónica De Haro

Para hidratarte bien este verano debes ingerir más líquidos y adaptar tu dieta a los productos y la temperatura de la zona. Claves para hacerlo del modo correcto

La <a href="http://monicadeharohernandez.tumblr.com/post/142060117546/eres-un-sudador-t%C3%ADpico-o-salado" rel="nofollow noopener" target="_blank" data-ylk="slk:sudoración excesiva" class="link rapid-noclick-resp">sudoración excesiva</a> debido a la exposición prolongada al sol es una pista; pero si sufres deshidratación leve los síntomas puede ser: náuseas, falta de apetito, dolor de cabeza y calambres musculares, frecuente sensación de sed, boca seca o pegajosa y orinar con poca frecuencia y cantidad. (Foto: Vida)
La sudoración excesiva debido a la exposición prolongada al sol es una pista; pero si sufres deshidratación leve los síntomas puede ser: náuseas, falta de apetito, dolor de cabeza y calambres musculares, frecuente sensación de sed, boca seca o pegajosa y orinar con poca frecuencia y cantidad. (Foto: Vida)

La deshidratación, el temido golpe de calor, es uno de los grandes peligros del verano, máxime ahora que las temperaturas baten récords nacionales. Gran parte del riesgo se soluciona tomando líquidos (principalmente agua), pero del modo correcto porque si te pasas te juegas la vida, y sin olvidar otras precauciones adicionales.

Para combatir la deshidratación, el Colegio Americano de Medicina Deportiva recomienda beber agua (150-300ml) cada 20 minutos; también antes, durante y después de realizar una actividad física.

Para la European Food Safety Authority (EFSA), la ingesta diaria adecuada de líquidos incluye de forma general 2 litros para las mujeres y 2,5 litros para los hombres. Además, para la EFSA, el 80 por ciento debe de proceder de las bebidas, incluida el agua, y un 20 por ciento de los alimentos.

Y según la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición, las necesidades diarias básicas de agua se calculan estimando 1 ml de agua por cada kilocaloría ingerida. Como ves, cada maestrillo tiene su librillo y aunque te cueste un poco aclararte con todas estas recomendaciones, lo suyo es conocerlas para poder actuar con sentido común.

En el polo opuesto está la ‘Potonomia’, un trastorno alimenticio que se caracteriza por la compulsión a beber agua, y que es muy peligroso para la salud. (Foto: Getty)
En el polo opuesto está la ‘Potonomia’, un trastorno alimenticio que se caracteriza por la compulsión a beber agua, y que es muy peligroso para la salud. (Foto: Getty)

También es importante controlar el aporte de azúcar añadido, apostando por las variedades de bajo contenido en azúcar o sin azúcar, y aumentar el consumo de ciertos alimentos con alto contenido en agua como frutas y verduras (melón, sandía, naranja, pomelo, uva, zanahoria, pepino, etc.) que ayuden a mantener un adecuado nivel de hidratación.

Pero no es suficiente.Según el Congreso Internacional de Hidratación, es fundamental reponer las sales minerales –electrolitos,- que se pierden con el sudor. Lo que se conoce como ‘reposición hidroelectrolítica’. En caso de tener síntomas como sed, sequedad de mucosas y de la piel o disminución de la cantidad de orina, se deben consumir bebidas que reestablezcan el equilibrio hídrico del cuerpo.

Francisco Coll, director general de Laboratorios Quinton afirma que “más que hablar de hidratación habría que poner el énfasis en la reposición hidroelectrolítica, ya que, ofrece una visión más completa de las necesidades de nuestro organismo”.

Cuando reponemos grandes cantidades de agua sin los minerales adecuados –señala Coll- se produce un trastorno del balance osmótico, que mueve el agua del organismo de un compartimento a otro, modificando los volúmenes”.

Una disminución sostenida de la concentración de sodio podría dar lugar a un flujo rápido de agua dentro del cerebro y provocar patologías neurológicas por edema. Aunque es difícil que esto suceda, sí es un indicador de la importancia de la reposición mineral.

“La mejor forma que tenemos de evitar la pérdida de sales y agua es ser conscientes de este peligro y aplicar unas pautas de conducta que incluyan la toma de agua periódica y la reposición mineral. El uso de complementos nutricionales ofrece una solución muy sencilla y eficaz que ayuda a controlar y eliminar los efectos nocivos del calor”, señala el experto.

Es importante buscar líquido en verduras y frutas, así como evitar comer comidas pesadas.(Foto: Getty)
Es importante buscar líquido en verduras y frutas, así como evitar comer comidas pesadas.(Foto: Getty)

Niños y mayores, capítulo aparte

Tal y como sugiere la “Guía de buenas prácticas clínicas en Geriatría: alimentación, nutrición e hidratación en adultos y mayores”, de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG), para aumentar la ingesta de líquidos en ambientes calurosos -y antes, durante y después de actividad física- se debe comenzar el día con un vaso de agua de 200 ml.

De este modo se consigue facilitar la motilidad intestinal. Además, hay que elegir las bebidas en función del nivel de actividad física, temperatura ambiental, necesidades fisiológicas y estilo de vida. Otro aspecto destacado es mantenerlas a temperatura moderada (entre 8ºC y 14ºC) para hacerlas más apetecibles y favorecer su toma.

Protégete del sol sin miedo a hacer el ridículo. (Foto: Getty)
Protégete del sol sin miedo a hacer el ridículo. (Foto: Getty)

Y es que, con la edad, disminuyen las ganas de beber. Hay que tener en cuenta que los organismos de las personas mayores tienden a perder una proporción de líquido mayor que el resto. Además, según una encuesta realizada realización por la Fundación Edad&Vida, un 77 por ciento reconoce que no bebe la cantidad que debiera.

Este es un problema que, según la Fundación Edad&Vida, se produce por las dificultades de movilidad o por la presencia de otras enfermedades que pueden hacer que las personas mayores ingieran menos líquido de lo necesario, por lo que se recomienda beber sin esperar a tener sed, ingerir agua y líquidos de forma gradual a lo largo del día, entre los que se incluyen también las infusiones, leche, caldos, zumos y néctares de frutas, etcétera; intentando elegir aquellos con el menor contenido posible de azúcar añadido.

Los niños y los ancianos son más sensibles a la deshidratación que es, según la OMS, la segunda causa de mortalidad en niños.

Ya sabes, bebe agua pero sin volverte loco. El exceso de líquidos no suele provocar hiperhidratación (hidratación excesiva) cuando los riñones, la hipófisis y el corazón funcionan correctamente porque el organismo se encarga de eliminar el exceso, pero episodios frecuentes y prolongados de potomanía pueden alterar la función renal y el equilibrio de los fluidos internos.

También te puede interesar:

Qué hacer si un amigo tuyo sufre una insolación

¿Desmayo o arritmia? Qué le paso al de Ubrique (y por qué)

Cuando beber agua se convierte en una peligrosa obsesión

¡Que no! Por mucho que te empeñes la ‘cerveza isotónica’ no vale como bebida de reposición

¿Eres un sudador típico o ‘salado’?

Consejos para una correcta hidratación