El Gobierno aprieta para que Felipe VI le aseste el golpe definitivo a su padre

Los reyes de España y los reyes eméritos en una foto de archivo de 2017. (Photo by Burak Akbulut/Anadolu Agency/Getty Images)

 

El Gobierno ha evitado expresarse de manera expeditiva sobre la condición de rey emérito de don Juan Carlos I tras el goteo de informaciones que cuestionan su dudosa honorabilidad. Está decidido a preservar el futuro de la Corona en España, pero eso no implica que se haya quedado de brazos cruzados. Moncloa lleva varios días presionando directamente al rey Felipe VI para que sea él quien corte el lazo que aún le une a su padre. Para ello, al actual monarca se le ha ofrecido un catálogo de opciones a cada cual más drástica y comprometida a la hora de ejecutarla.

La primera opción que destaca la prensa especializada es la de forzar a que don Juan Carlos haga las maletas y abandone inmediatamente Palacio. Esta es una medida que Felipe VI ya ha barajado planteándose, incluso, la posibilidad de facilitar la salida del país de su progenitor. Concretamente a la República Dominicana.

La segunda pasa por excluir al emérito de la Familia Real. No sería el primer caso ya que el rey Felipe VI aprovechó  su proclamación de junio de 2014 para excluir a su hermana Cristina, y a su marido, Iñaki Urdangarín, de la misma por sus tejemanejes juzgados en el conocido ‘caso Nóos’.  De hecho, la última foto de lo que en los últimos años se entendía por  Familia Real data del 12 de octubre de 2011. Ese día posaron juntos tanto los actuales reyes como los eméritos y los exduques de Palma.  Desde entonces, Cristina mantiene el título de Infanta, algo que no puede perder al haberle sido otorgado por el mero hecho de haber nacido fruto del matrimonio de Juan Carlos y Sofía, pero poco más. De seguir los mismos pasos que su hija, don Juan Carlos dejaría la Familia Real en apenas cinco miembros: Felipe, Letizia, sus hijas y la reina emérita.

Y la última opción que se le habría planteado a Felipe VI requiere de mayor burocracia y solemnidad al implicar retirarle el título de Rey. A pesar de que el 15 de marzo, recién declarado el Estado de alarma, la Casa Real comunicó tanto que el Rey Felipe VI había decidido renunciar a la “herencia de Don Juan Carlos que personalmente le pudiera corresponder” como a que este último dejaba inmediatamente de percibir la asignación que tiene fijada en los Presupuestos de la Casa de S.M. el Rey, Juan Carlos sigue siendo rey emérito. Eso, entre otras cosas, implica que, además de perder su inviolabilidad en 2014, a partir de ahora dejaría de ser aforado y podría ser juzgado en cualquier tribunal menor que el Supremo.

Sea cual sea la decisión, el Gobierno de Pedro Sánchez intentará aparecer como sujeto pasivo y no como ejecutor de la medida, de ahí que su papel se esté limitando al de ser una especie de mero espectador como la propia ministra de Hacienda y portavoz del Gobierno, María Jesús Montero celebró ha evidenciado en las últimas horas señalando que el Ejecutivo celebra "tanto las medidas pasadas como las futuras" de la Casa Real en relación con el rey Juan Carlos I al tiempo que anima a la Casa del Rey a seguir en esa línea con el objetivo de aumentar la "transparencia" de la institución.

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