¿Por qué nunca había gobernado la izquierda en Colombia, hasta ahora?

La victoria de Gustavo Petro en las presidenciales de Colombia ha supuesto un hito histórico para la izquierda del país. Y es que este sector político nunca había llegado a gobernar la nación andina. La explicación se basa en varios factores que han dificultado el ascenso de la izquierda históricamente: su marginación, su persecución, el genocidio y el contexto del conflicto armado en el país.

La victoria de Gustavo Petro en las presidenciales de Colombia ha sido muy sonada por su carácter histórico. Y no es para menos, ya que la izquierda nunca había conseguido ganar unas elecciones en los más de 210 años de la nación andina. Pero, ¿qué ha hecho que Colombia haya sido durante todo este tiempo una excepcionalidad en América Latina al no haber tenido gobiernos de izquierda?

Para encontrar la respuesta hay que atender a su sistema político tradicional. Desde el siglo XIX, la política colombiana estuvo dominada por dos partidos: el Conservador y el Liberal. Un sistema cerrado donde la violencia dominó en varias ocasiones y donde las voces de cambio siempre fueron vistas con recelo.

Un sistema político reacio a los cambios

La primera de estas voces diferenciales fue la del caudillo liberal Jorge Eliécer Gaitán, un político que tenía especial sintonía con la clase trabajadora. Su popularidad fue en aumento durante la década de 1940, hasta llegar a postularse como una opción real a la presidencia. Pero el 9 de abril de 1948 fue asesinado por tres disparos.

Su muerte conmocionó a Bogotá. Miles de personas salieron a las calles enfurecidas para protestar contra el atentado. Una revuelta popular sin precedentes -conocida como el 'Bogotazo'- que arrasaría la capital en apenas unas horas y que terminaría con la vida de entre 500 y 3.000 personas. La violencia se replicó por todo el país durante años y cesaría solo con un acuerdo político entre liberales y conservadores.

Estos acuerdo se dieron bajo el marco de los Pactos de Benidorm del año 1956. En esta localidad española, la cúpula liberal y conservadora colombiana acordaron crear un Frente Nacional que terminara con la violencia entre los dos partidos y que permitiera un relevo político que intercambiara el poder entre las dos formaciones. Pero esto también significó la marginación total de cualquier corriente de izquierdas del sistema parlamentario, algo que traería consecuencias.

El Frente Nacional estuvo vigente entre los años 1958 y 1974, llevando al poder a dos liberales y dos conservadores. Pero mientras esto se daba en la capital, en varias regiones colombianas se fueron formando varios grupos armados de izquierdas que se oponían al sistema.

El surgimiento de las guerrillas

Es así como surgieron las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FARC) en 1964, el Ejército de Liberación Nacional (ELN) en 1965, el Ejército Popular de Liberación (EPL) en 1967 y el Movimiento 19 de Abril (M-19) en 1973. Guerrillas que, con el tiempo, verían cómo su influencia crecería.

Durante las décadas siguientes, el conflicto armado se fue recrudeciendo y el poder de estas guerrillas sobre vastas regiones del país fue aumentando. Esta cuestión hizo que inevitablemente la sociedad colombiana empezara a relacionar cualquier tipo de movimiento de izquierdas con la insurgencia armada y que el rechazo hacia estas aumentara. Llegando a crearse grupos paramilitares financiados por los grandes terratenientes del país, cuyo objetivo inicial era la lucha contra estas guerrillas.

La situación hizo que los sucesivos gobiernos, liberales y conservadores, se vieran obligados a dialogar con estos grupos, con el objetivo de poner fin a la violencia y garantizar su integración en la política, especialmente a partir de la década de 1980.

Es así como en 1985 surgió la Unión Patriótica, una formación política que era parte de una propuesta de paz entre el Gobierno de Belisario Betancur y las FARC. O como en 1990, el M-19 se constituyó como partido tras la firma de un acuerdo de paz con el Gobierno de Virgilio Barco.

Persecución y genocidio político

Sin embargo, estos acercamientos no trajeron mejoras. Aunque estos nuevos partidos trataron de incorporarse a la vida democrática, sus líderes fueron perseguidos y asesinados durante años por los grupos paramilitares y las fuerzas del Estado. Asesinatos a candidatos presidenciales como Jaime Pardo Leal y Bernardo Jaramillo, de la Unión Patriótica, o Carlos Pizarro, del Movimiento 19 de Abril, marcaron a la política colombiana.

Magnicidios a los que se sumó en 1989 el de Luis Carlos Galán, un miembro del Partido Liberal que, aunque no tuvo un pasado guerrillero, también fue tiroteado por tener un pensamiento progresista.

Pero esta persecución no tuvo solamente como objetivo a los líderes, también a la militancia de base. Numerosos políticos y activistas fueron señalados durante los años 80, 90 y 2000. De hecho, la persecución a la Unión Patriótica dejó 5.733 víctimas en apenas unos años y es considerada por la Jurisdicción Especial para la Paz de Colombia como un genocidio político.

Recrudecimiento del conflicto

Esta cuestión enquistó el conflicto. Y aunque el Gobierno de Andrés Pastrana trató de negociar con las FARC en 1999, estos acercamientos finalmente resultaron fallidos, ya que durante el tiempo de distensión las guerrillas aprovecharon para reorganizarse y rearmarse, en lugar de apostar por la paz.

Una situación que degeneró en más violencia y llevó a Álvaro Uribe a la presidencia en 2002. Durante su mandato se optó por un enfrentamiento frontal con las guerrillas, que produjo un aumento de las víctimas, pero que también hizo que estos grupos armados perdieran fuerza. En los años siguientes, se produjeron nuevos acercamientos que sí terminaron en la histórica firma de un acuerdo de paz con las FARC en 2016 bajo el Gobierno de Juan Manuel Santos.

La paz trajo un cambio político para Colombia

Un acontecimiento que sacó de la ecuación política de Colombia al conflicto armado que había asolado al país durante décadas.

Algo que ha beneficiado a la izquierda, ya que ha visto cómo su presencia parlamentaria ha crecido a pesar de que, durante los últimos años, la derecha ha dominado el Gobierno en Colombia.

Posturas como la defensa de la paz y de un sistema político más plural han convencido a millones de colombianos, especialmente cuando observaron que esa paz era posible, aunque fuera de forma parcial. Motivos que, sin lugar a duda, han contribuido al histórico ascenso a la presidencia de Gustavo Petro en 2022.

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