¿Qué hace una serie tan mala como ‘Emily in Paris’ nominada a mejor comedia en los Globos de Oro?

Pedro J. García
·10 min de lectura

Las nominaciones a los Globos de Oro 2021 han sido anunciadas y, como todos los años, la lista de candidatas nos ha dejado un buen número de sorpresas en forma de ausencias, injusticias y nominaciones que nadie se esperaba -para bien y para mal. La pandemia ha provocado que la edición de 2021 de los galardones de la Asociación de la Prensa Extranjera de Hollywood sea más extraña que nunca. Pero aun teniendo esto en cuenta, hay algunas nominaciones que se las han arreglado para dejarnos con la boca abierta.

Concretamente, la aparición de varios títulos de cuestionable calidad entre las candidatas ha hecho que muchos nos llevemos las manos a la cabeza. Una de ellas es sin duda Emily en París, éxito de Netflix que, a pesar de las malas críticas y su condición de serie de usar y tirar, se ha llevado dos nominaciones, una a mejor comedia y otra a mejor actriz de comedia para su protagonista, Lily Collins. ¿Qué hace una serie tan mala como Emily in Paris nominada? ¿Qué han bebido los miembros de los Globos de Oro?

Pero advierto... no es la única que se ha colado.

Emily en Paris (Stephanie Branchu/Netflix)
Emily en Paris (Stephanie Branchu/Netflix)

Estos premios siempre han tenido reputación de ser un contrapunto menos serio y riguroso de los Oscar y los Emmy (recordemos que los Globos premian cine y televisión), y desde luego saben cómo dar que hablar. Suelen destacar las novedades y todas las ediciones nos sorprenden con nominaciones que no esperábamos, reconociendo a intérpretes que habíamos descartado en nuestras quinielas (y que en muchos casos luego no son nominados en los Oscar o los Emmy) y colando en la lista títulos que nos hacen arquear la ceja a más de uno. Sí, estamos acostumbrados a que a los Globos de Oro se les vaya un poco la cabeza. Pero puede que este año se hayan pasado. “¡Un despropósito!” “¡Un chiste!”, claman en redes sociales ante algunas nominaciones.

Pero pongámonos en contexto. La pandemia de Covid-19 ha transformado completamente la industria del entretenimiento y esto se ha visto reflejado en las candidaturas de 2021. Como era de esperar, en el apartado cinematográfico abundan los estrenos de streaming y las películas independientes (El juicio de los 7 de Chicago, Mank, Minari, Nomadland, Sound of Metal, Palm Springs, The Prom, Music o la secuela de Borat), como resultado de la ausencia de estrenos importantes en cines ante un panorama en el que la mayoría de salas están cerradas o el público todavía no se siente seguro volviendo a los cines por el virus. Incluso se han cambiado las reglas y el musical filmado Hamilton ha entrado a competición, rascando dos nominaciones.

Por otro lado, en las categorías de televisión nos hemos encontrado títulos que contábamos con ver nominados: Normal People, Gambito de dama (con nominación doble para Anya Taylor-Joy, también candidata por Emma, para coronar el que ha sido su gran año), Better Call Saul, The Crown, Ozark, incluso The Mandalorian, que continúa su relación de amor con la crítica y los certámenes de premios, a pesar de que muchos cuestionan la presencia de una serie de Star Wars en compañía de ficciones dramáticas más “serias”. Sin embargo, en las tres categorías principales de televisión nos hemos topado con tres series que no encajan en el conjunto. Al verlas, automáticamente me he acordado del meme de “Una de estas no es igual que la otra”.

En mejor serie dramática se ha colado Ratched, la precuela de Alguien voló sobre el nido del cuco creada por Ryan Murphy para Netflix y protagonizada por su musa Sarah Paulson. Sorprende verla nominada porque nadie daba un duro por ella después de un recibimiento más bien tibio, tirando a frío. Personalmente, he de reconocer que no me pareció tan mala como a otros, pero aun así, no entiendo qué hace compartiendo categoría con The Crown. Algunos quizá también pongan en entredicho la presencia de Lovecraft Country, la serie fantástica y de terror de HBO, pero lo cierto es que a pesar de su irregularidad, es una de las propuestas más originales del año.

Ratched (Saeed Adyani/Netflix)
Ratched (Saeed Adyani/Netflix)

Entre Ratched y The Prom -que ha sido nominada a mejor película musical o comedia y mejor actor de reparto para James Corden, a pesar de que su interpretación fue bastante criticada por caricaturesca y exagerada-, parece que Hollywood y los premios siguen totalmente obsesionados con Ryan Murphy y le regalan las nominaciones haga lo que haga. En mi opinión (y sin ser uno de los detractores del productor, que conste), ninguna de las dos merecía estar ahí. Pero es Ryan Murphy y tiene pase directo en las ceremonias de premios.

La categoría de miniserie presenta un cuadro ligeramente distinto. En ella nos encontramos títulos universalmente aclamados como Normal People, Small Axe, Unorthodox y el fenómeno de Netflix Gambito de dama, como ya hemos visto. Pero las acompaña una serie limitada de HBO que quizá no esté a la altura en cuanto a calidad se refiere. Estoy hablando de The Undoing, miniserie de suspense del creador de Big Little Lies, David E. Kelley, protagonizada por Nicole Kidman y Hugh Grant. Pese a que ha sido un éxito de audiencia, la serie ha dividido a los espectadores y algunos la han calificado de refrito de series como Big Little Lies y Little Fires Everywhere, por no hablar de que su final supuso una gran decepción para muchos. Personalmente, me pareció una serie mediocre y llena de clichés disfrazada de producto de prestigio. Ni punto de comparación con sus compañeras de categoría.

La presencia de The Undoing entre las nominadas no me molestaría tanto si no fuera por la incomprensible ausencia de Podría destruirte en la misma categoría. El drama de Michaela Coel sobre la cultura de la violación y el trauma sexual ha sido reconocido en muchas publicaciones y entre el público seriéfilo como una de las series del año. De nuevo, no tengo nada en contra de Nicole Kidman (de hecho, soy muy fan de la actriz australiana), pero empieza a oler a chamusquina la fijación que tienen los premios con ella, al igual que con Ryan Murphy. Coel merecía estar en su lugar, pero supongo que la vida es injusta y los premios funcionan así.

The Undoing (HBO)
The Undoing (HBO)

Y de esta manera llegamos a la categoría con la que se me ha caído la mandíbula al suelo: mejor serie de comedia. Aquí es donde los Globos de Oro se permiten siempre salirse más del molde, pero este año directamente lo han roto. No ha faltado la aclamada Schitt’s Creek, que continúa su buena racha tras arrasar en los Emmy, como tampoco dos joyas minoritarias que se merecían -y mucho- estar ahí, Ted Lasso y The Great (sus repartos también han copado las categorías de interpretación). La primera sorpresa llega con The Flight Attendant, serie de HBO protagonizada por Kaley Cuoco de The Big Bang Theory (también nominada a mejor actriz de comedia) que ha resultado ser una de las revelaciones televisivas de la temporada. Nada que objetar. No es una gran serie, pero entretiene y engancha que da gusto.

La segunda sorpresa, y también la peor, ha sido ver a Emily en París entre las candidatas. Simplemente, se me ha caído la baguette al suelo. Y no solo ha entrado en mejor comedia, sino también en mejor actriz de comedia con nominación para Lily Collins. Esta serie, creada por Darren Star -responsable de Sensación de vivir, Melrose Place y Sexo en Nueva York- ha sido un auténtico éxito masivo para Netflix, manteniéndose en la lista de lo más visto de la plataforma más tiempo que la media de sus series. No obstante, y como ocurre a menudo, éxito de audiencia no equivale a calidad, y Emily en París es un ejemplo perfecto de esto -a pesar del buen hacer de su protagonista, todo hay que decirlo.

No cabe duda de que la serie tiene muchos fans que la disfrutan por lo que es: escapismo romántico, entretenimiento simple y ligero para evadirse y pasar un rato desenfadado sin pensar demasiado. En este sentido, Emily en París cumple su propósito, pero ¿la convierte esto en merecedora de una nominación a mejor serie? En mi opinión, la respuesta es un rotundo no. Como espectador que sabe adaptar la mirada al tipo de producto que está consumiendo, vi Emily en París con la mente abierta y sin exigencias, pero aun así me dejó completamente anonadado por lo simplón de su historia, la cantidad de clichés anticuados y los tontorrones estereotipos sociales y culturales que maneja.

Mi compañera Valeria Martínez lo resumió perfectamente en este artículo: Emily en París resulta anticuada en la marea de series actuales que han subido el listón de la originalidad. Sus clichés se antojan salidos de un guion del pasado, como si un guionista simplemente lo hubiera desempolvado y actualizado añadiendo redes sociales a la trama y, voilà, habemus serie”. Tanto por sus clichés como por la sonrojante premisa (una joven de Chicago llega a París para aportar el toque salvador americano a una agencia de marketing francesa), Emily en París parece una serie o película de hace 20 años. Por eso no entiendo qué hace entre las nominadas a los Globos de Oro. Sobre todo habiendo otras opciones mucho mejores como Lo que hacemos en las sombras, Sex Education, Ramy o incluso Yo nunca.

Claro que, echando la vista atrás descubriremos que hay antecedentes. Como decía, los Globos tienen tendencia a reconocer productos más ligeros, éxitos comerciales masivos y series de moda que los Emmy consideran menos serios o dignos de nominación (curiosamente, muchas son de corte romántico, un género tradicionalmente bastante denostado, a pesar de habernos dado grandes series y películas). Por eso, en la historia de estas estatuillas hemos visto triunfar a comedias como la misma Sexo en Nueva York o Glee, y a las actrices de Jane the Virgin y Crazy Ex-Girlfriend (en una jugada parecida, este año también han nominado a Jane Levy por la dulce y musical La extraordinaria lista de Zoey, y que no nos sorprenda que Collins se alce vencedora aunque la serie no gane). Estas opciones parecen reivindicar un tipo de serie de corte más novedoso, popular o a la moda, lo que -como en casi todos los ejemplos citados- no tiene por qué estar reñido con la calidad.

Pero claro, incluso teniendo en cuenta que los Globos de Oro se saltan el guion de vez en cuando, lo de Emily en París me parece especialmente fuera de lugar y difícil de digerir. ¿Qué hace una serie tan mala en una lista que supuestamente debe conmemorar lo mejor del año? ¿Cómo es posible que la hayan nominado cuando ha recibido críticas tan negativas y tanta gente ha coincidido en señalar sus anticuados estereotipos y clichés?

Se me ocurre una teoría (más allá, claro, del dinero que se pueda haber gastado en la campaña Netflix, que lidera este año las nominaciones). Tanto con The Undoing como con Ratched y The Flight Attendant, y sobre todo con Emily en París, los Globos de Oro podrían estar, conscientemente o no, reivindicando la importancia del entretenimiento vacío como perfecta evasión en tiempos de pandemia. Sí, Podría destruirte es una obra maestra, pero este año lo que más ha agradecido la audiencia global son las series divertidas, entretenidas, el espectáculo y la pompa, las historias ligeras o adictivas para pasar un rato despreocupado frente al televisor (o el dispositivo de preferencia), mientras el mundo se desmorona fuera de nuestras cuatro paredes.

Aunque puede que me esté autoengañando, verlo así es lo único que me ayuda a aceptar la nominación de Emily en París (insisto, lo de Collins me parece correcto porque ella es de lo poco que se salva de la serie) y entender por qué los Globos de Oro han decidido reservarle un hueco a una serie tan convencional y olvidable junto a joyas absolutas como Ted Lasso, Schitt’s Creek y The Great. Supongo que las aventuras de Emily han servido como válvula de escape y refugio para muchas personas, y eso tiene su mérito. Es decir, las series malas también tienen derecho a su momento de gloria, aunque no estén ni de lejos entre lo mejor del año.

Más historias que te pueden interesar: