El lamento de Glenn Close ante la soledad en el amor

·5 min de lectura

A sus 74 años, Glenn Close lamenta no haber encontrado a un compañero de vida permanente con el que compartir una conexión natural por el resto de sus días. La estrella de Atracción fatal habrá creado un legado cinematográfico, cosechado aplausos y ocho nominaciones a los Óscar, pero reconoce haber fallado en ese aspecto de su vida con un halo de tristeza y una voz decepcionada que atraviesan la pantalla.

Y es que la actriz es uno de los famosos que se abren en canal en la nueva serie de Oprah Winfrey sobre salud mental estrenada en Apple TV+, Lo que no ves de mí, en donde Glenn reconoce que su soledad amorosa se debe al trauma infantil que acarrea tras haber crecido dentro de un culto.

Glenn Close arrives at the Oscars on Sunday, April 25, 2021, at Union Station in Los Angeles. (AP Photo/Chris Pizzello, Pool)
Glenn Close arrives at the Oscars on Sunday, April 25, 2021, at Union Station in Los Angeles. (AP Photo/Chris Pizzello, Pool)

Además del príncipe Harry, Lady Gaga y varios anónimos, Glenn Close es otra de las figuras que participa en la serie documental que pretende romper tabúes en torno a la salud mental, a través de historias que pueden servir para que muchas personas se sientan identificadas y sepan que no están solas, que hay esperanza. 

En el caso de Glenn Close, su historia aparece en el último de los cinco episodios, dividiendo su relato entre la enfermedad mental que habita en el seno familiar y el propio trauma personal que no le ha dejado desarrollar relaciones amorosas duraderas. Y es que además de ser una leyenda viviente del mundo del cine, Glenn Close contrajo matrimonio y se divorció en tres ocasiones; mantuvo diferentes relaciones y tuvo una hija con un hombre de negocios llamado John Starke -la también actriz Annie Starke- sin embargo, ni la fama, el reconocimiento y los aplausos son su compañía vital.

A su edad, Glenn ha descubierto que su lugar ya no está en Hollywood, sino junto a su familia y su relación con todos ellos. Y si bien continúa trabajando en diferentes proyectos, la estrella de La buena esposa abandonó el brillo ficticio y el sol de California para volver a Montana, a vivir en un pequeño pueblo de montaña junto a sus hermanas y sus perros.

Este contenido no está disponible debido a tus preferencias de privacidad.
Actualiza tu configuración aquí para verlo.

GUÍA | Los pasos que tienes que seguir para poder ver un post de Instagram no disponible por tus preferencias de privacidad

Sin embargo, la sincera y dolorosa confesión que hace la actriz en la serie documental sorprende a todos aquellos que estamos acostumbrados a verla siendo el alma de la fiesta ante las cámaras, o publicando vídeos divertidos en su perfil de Instagram. Y es que Glenn lamenta que lo vivido de pequeña le haya imposibilitado formar la relación que tanto le hubiera gustado.

Glenn cuenta que formó parte de un culto llamado MRA (Moran Re-Armament) de los 7 a los 22 años con su familia. “Era básicamente un culto, todos debíamos hacer lo mismo, había muchas normas y mucho control” cuenta la actriz en la serie. “Por cómo fuimos criados, cualquier cosa que pensaras hacer para ti mismo estaba considerado egoísta. Nunca fuimos de vacaciones ni tenemos recuerdos colectivos más allá de lo que estábamos viviendo. Fue realmente horrible”.

Glenn explica que ella y sus hermanas “estaban rotas”y que todavía le sorprende que una experiencia vivida en los primeros años de su vida tenga “tanto potencial para ser destructivo”. Para ella, el formar parte del MRA fue su propio “trauma infantil” porque debido a “la devastación emocional y psicológica del culto no he tenido éxito en mis relaciones y en encontrar un compañero permanente”.

“Y lo lamento” sentencia con una tristeza que traspasa la pantalla. “Creo que es nuestro estado natural estar conectado [a alguien] de esa manera”.

Este contenido no está disponible debido a tus preferencias de privacidad.
Actualiza tu configuración aquí para verlo.

El MRA fue un movimiento espiritual fundado en 1938 por Frank Buchman, un sacerdote luterano líder de otra organización llamada Oxford Group. Él creía que las naciones debían “rearmarse” moralmente a través de cuatro verdades absolutas (honestidad, amor, pureza y nada de egoísmo), recurriendo a normas estrictas para sus participantes. Los padres de Glenn Close convivieron en diferentes comunidades del grupo, dictaminando cómo vestirse, qué decir, etc. hasta que abandonó la organización a los 22 años gracias a su anhelo de ser actriz. Ella misma ha reconocido en entrevistas del pasado que su pasión por la interpretación le ayudó a desligarse del culto. Por ejemplo, en 2017 dijo a New York Times que había perdonado a sus padres aunque la experiencia “tuvo efectos terribles en sus hijos”.

En la serie de Oprah, la actriz confiesa que “nunca se cambian los puntos que reactivan [el trauma], sino que se puede ser consciente de ellos y evitar situaciones que te hagan vulnerable, sobre todo en relaciones”, dando a entender la gran influencia que el trauma de su pasado tuvo a la hora de afianzar sus relaciones personales. “Probablemente por eso tenemos nuestros perros” asegura entre risas en referencia a ella misma y sus hermanas.

Y es que el perro de Glenn suele ser una constante en sus redes sociales. En camerinos, en rodajes, en alfombras rojas, aviones y un largo etcétera. Es, sin dudas, el personaje más habitual de sus publicaciones.

Este contenido no está disponible debido a tus preferencias de privacidad.
Actualiza tu configuración aquí para verlo.

La actriz admite que 45 años después de marcharse para forjar una carrera como actriz, ha vuelto a obtener confort y compañía diaria en su propia familia. Volvió a las montañas y a estar con ellos porque “psicológicamente” son quienes le ayudan a tener los pies en la tierra. Y precisamente a una de sus hermanas, Jessie, la diagnosticaron como bipolar 1 con tendencias psicóticas a los 50 años tras llevar mucho tiempo de su vida sufriendo brotes psicóticos y pensamientos suicidas. Su lucha se ha convertido en la lucha de Glenn, quien la apoya en la creación de unidades de psiquiatría en la zona donde viven.

Juntas se ríen, abrazan y divierten, mientras se apoyan mutuamente. Glenn en su soledad, Jessie en la lucha contra su enfermedad y la de su hijo, que sufre de esquizofrenia.

Después de años conviviendo bajo los focos de Hollywood, recibiendo aplausos y elogios, Glenn ha descubierto que “su vida está completa cuando está con su familia”, mientras lamenta que los traumas del pasado hayan bloqueado sus intentos de felicidad junto a otra persona.

El refranero popular dirá que "el dinero no da la felicidad", y a juzgar por la experiencia de Glenn, tampoco la soledad.

Más historias que te pueden interesar:

Nuestro objetivo es crear un lugar seguro y atractivo para que los usuarios puedan establecer conexiones en función de sus intereses y pasiones. A fin de mejorar la experiencia de nuestra comunidad, hemos suspendido los comentarios en artículos temporalmente