Los giros radicales de ‘Tierra amarga’ no convencen a los fans, pero eran necesarios

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Por Miguel Ángel Pizarro.- Tierra amarga sigue imbatible. La telenovela turca ha comenzado el nuevo curso televisivo como la producción más vista de la sobremesa y ha sido con un final de temporada explosivo. Porque aunque Antena 3 emita la ficción turca de manera fragmentada para que sus extensos episodios (cada uno tiene una media de 2 horas y 20 minutos de duración) encajen dentro de la programación de la tarde diaria, no ha impedido que disfrutemos de un final e inicio de temporada con sorpresa incluida que ha vuelto a demostrar su capacidad de reinvención.

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Confieso que los últimos episodios estaban llevando a la serie a una situación límite que solo podía acabar de la peor forma. Hemos podido ver cómo la mansión Yaman era invadida y tiroteada por la banda liderada, supuestamente, por Hakan Gümüşoğlu (Íbrahim Çelikkol), dejando un reguero de heridos y con Demir (Murat Ünalmış), desaparecido en medio del zafarrancho. Un desenlace de temporada que, para los fans más impacientes, ha sido rápidamente resuelto, puesto que Antena 3 ha enlazado en el mismo fragmento el final de la tercera tanda con el inicio de la cuarta, permitiéndonos así ver quién es Hakan y por qué quiere acabar con el clan Yaman.

Eso ha provocado que Demir haya quedado fuera de juego, disgustando a los fans al extremo aunque, creo, que este giro radical era necesario. Una de las quejas más habituales del público es que los guionistas han llevado a Tierra amarga por un callejón sin salida. De la premisa inicial prácticamente no queda nada ni nadie. Como comenté en otro texto, la ficción ha terminado de configurarse para convertir a Züleyha (Hilal Altınbilek) en la heroína absoluta, sola frente a la adversidad, convirtiéndola en, salvando las distancias, una especie de Escarlata O’Hara otomana. Claro, esto ha llevado a sacrificar a cualquier personaje de la telenovela, inclusive aquellos que eran igual de protagonistas. Lo vimos con las muertes de Hünkar (Vahide Perçin), la matriarca del clan Yaman, y con Yılmaz (Uğur Güneş), el que se suponía que era el gran amor de Züleyha.

Estos cambios tan radicales vinieron a colación de los rumoreados conflictos que ha habido a lo largo del rodaje de toda la serie. Sin embargo, creo que los guionistas han sabido, en líneas generales, reconducir las tramas. Porque si algo me ha demostrado Tierra amarga es que no la puedes dar por agotada aunque lo parezca. Ya pasó con la venganza de Fikret (Furkan Palalı) contra Demir y de cómo se creó una subtrama de este teniendo una aventura con Ümit (Hande Soral) que, inicialmente, no aportaba nada y que los guionistas supieron reconducir para transformarla en una de las tramas principales y convirtieron a la joven doctora en una villana peligrosa.

De ahí que confíe plenamente en los cambios drásticos que han comenzado con la cuarta temporada. Bajas como las de Sevda (Nazan Kesal) o Müjgan (Melike Ípak Yalova) me parecieron arriesgadas en su momento y, sí, prescindir de Demir, el malo reconvertido en galán y uno de los componentes del triángulo amoroso inicial, es una jugada arriesgada, pero creo que la serie va a ganar adeptos con la irrupción de un nuevo jugador en el tablero. Era evidente que Fikret ya no daba para más como villano y que pase a ser un antihéroe ofrece juego, además de que iba a ser muy difícil tener una temporada más con Demir y Züleyha felices.

Por eso recibo con entusiasmo la irrupción de Hakan. Su llegada a Çukurova está siendo mucho más ambigua de lo que pensaba inicialmente. Está muy claro que le atrae Züleyha. Es más que evidente que, sin decir spoilers, se está cocinando un ‘shippeo’. Pero lo interesante es que es difícil catalogarlo como villano, especialmente porque la serie nos lo presenta de una manera más propia de un galán. A ello se suma que está rodeado por una serie de personajes malvados, lo que aumenta la sensación de que Züleyha estará sola frente a la adversidad, aunque eso la reforzará como heroína absoluta de la serie.

Entiendo que los fans estén indignados por la desaparición de Demir y comprendo que sientan que Tierra amarga no tiene nada que ver con sus anteriores temporadas (no hay que olvidar las comparaciones con Juego de Tronos, pero solo por el alto número de muertes que tiene). Pero, como buena producción turca, la telenovela no tiene una trama clara desde el inicio y ha evolucionado de una manera que, por otro lado, creo que hará que trascienda más allá de lo que parecía inicialmente. De ahí, que considere que los giros de esta temporada final sean acertados.

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