El giro de guion magistral de 'La isla de las tentaciones 3'

Cine 54
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El giro de guion magistral de 'La isla de las tentaciones 3'

La isla de las tentaciones 3 no deja de sorprendernos con una subida constante de tensiones, dramas, traiciones y mucha temperatura. Y lo del episodio del jueves fue un no va más con un giro de guion magistral que los propios concursantes sirvieron en bandeja al reality. Porque después de llevar una semana esperando por descubrir al completo las imágenes de Lucía y Lobo acurrucados y jugando en la piscina, cómo nos íbamos a esperar que cumplieran otro propósito mucho más interesante que poner celosa a Marina o Manuel: dejar en evidencia a todas las chicas.

Después de que la hoguera de confrontación de Lola y Diego terminara en una ruptura a medias, con una novia haciendo promesas que rompió poco después -besando a Carlos con su “esencia leonesa”- y un novio dividido entre el dolor, el rencor y el amor; fuimos testigos de un momentazo que no se esperaba nadie.

Pero, antes que nada, recapitulemos. Primero fuimos testigos de la confrontación de Lucía, sintiéndose decepcionada con Lola por su repentina atracción hacia Carlos, cantándole las cuarenta por “querer estar con su novio y con Carlos”, mientras la de León se escudaba en querer dejarse llevar por sus sentimientos.

Lola llegó con el discurso de querer intentarlo de nuevo con Diego tras descubrir a ese “hombre” que ella estaba esperando, pero no le duró mucho. En el momento que Carlos la apartó del grupo, ese discurso se derrumbó y los coqueteos comenzaron otra vez, y con ellos, también los corrillos entre las chicas desconcertadas ante la actitud de su compañera.

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Y luego llegó el momento de ver esas imágenes que el programa pasó una semana promocionando y que prometían convertirse en la bomba del capítulo. Mientras Lola y Carlos reiniciaban su juego de flirteos en el sofá, Lobo y Lucía aprovechaban la ausencia de Marina para dejarse llevar por el cariño de una amistad sospechosa. Juegos en la piscina, muchas risas, cercanía y abrazos que desembocaron en confesiones y caricias tan cercanas que cualquiera en lugar de Marina se preocuparía.

Lola estaba allí con Carlos. Lo vio todo. Fue testigo junto a las cámaras de esos roces que por momentos parecían cruzar los límites de la amistad entre los dos. Pero claro, con todas las chicas de la casa en su contra, ¿quién iba a creerle?

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Al día siguiente la división había vuelto a la villa de las chicas: todas versus Lola, criticando su dudas y la actitud con Carlos tras la hoguera de confrontación con Lucía liderando el cuchicheo. Esa misma Lucía que dijo sentirse decepcionada con Lola por ir a por el soltero que a ella le gustaba, y esa misma Lucía que había terminado la noche acurrucada con el soltero que le gusta a Marina.

Y así llegó el giro de guion magistral que dejó a las chicas y espectadores con la boca abierta. Porque, con lo que Lucía no contaba aquella noche con Lobo, fueron las cámaras.

Sandra Barneda se apareció en la villa para ofrecerles la opción de apagar la luz de la tentación, pero antes les preguntó por las tensiones entre ellas, llevando a que Lola cuente cómo se siente de desplazada y desvele lo que había visto la noche anterior entre Lucía y Lobo.

Lucía reaccionó indignada restándole importancia a la noche anterior y, evidentemente, todas reaccionaron en contra de Lola. “Yo sé la relación que tiene Lobo con ella, la ve como una hermana” justificaba Marina. “Lola, que tú digas eso me parece un poco fuerte” comentaba Claudia, mientras Lola se quejaba de que a ella se le critique todo lo que hace y al resto no tanto.

Y en ese momento, Sandra paralizó España llevándoles las imágenes de Lucia y Lobo, esas que habíamos visto los espectadores minutos antes. Un giro rotundo de guion que convirtió a la tensión entre las chicas en la protagonista absoluta del momento, muy por encima del propósito del amor que tiene el programa.

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“Son fuertes” decía Marina tras ver las imágenes mientras Lucía se seguía justificando. “Es como tensión sexual, lo que has hecho aquí es lo que hago yo con él” añadía evidentemente molesta.

¿Entiendes lo que decía Lola?” le preguntaba Sandra tendiéndole una mano invisible a la joven. “Si, un poquito sí” sentenciaba la novia de Jesús. Y si bien no hubo ni una disculpa a Lola por dudar de su palabra -al menos que hayamos visto-, todas se quedaron prácticamente sin habla.

De todos modos, las divisiones continuaron al día siguiente. Las chicas siguen sin dar crédito al cambio de actitud de Lola con Carlos, y aunque de camino a la hoguera intentaron hacer las paces, queda por ver si conseguirán unirse de nuevo o no.

Lo que sí es cierto es que La isla de las tentaciones 3 no deja de sorprendernos.

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