Gimnasios sostenibles o la forma de ayudar al planeta mientras pedaleas

Por Silvia Ruiz de la Prada
Photo credit: © Terra Hale

From Harper's BAZAAR

Somos conscientes de que vivimos en un mundo que tiene fecha de caducidad y cada vez son más las personas que se preocupan por cuidarlo, mantenerlo limpio y luchan por ralentizar el temido cambio climático. En algunas de estas ocasiones, el ejercicio y la sostenibilidad consiguen ir de la mano creando iniciativas tan prometedoras como el plogging y ahora están empezando a sonar con fuerza los denominados gimnasios ecológicos o gimnasios sostenibles.

Pero, ¿en qué consisten exactamente este tipo de propuestas de ejercicio físico? Son instalaciones deportivas en las que además de ofrecer a sus clientes actividades de rendimiento físico, todo lo relacionado con el gimnasio está vinculado a ayudar de una manera u otra al plantea. Ya sea por el material utilizado en el establecimiento, generando energía con el deporte realizado, reemplazando materiales dañinos, entre otras acciones. Todo ello bajo una filosofía eco-friendly promovida tanto por los profesionales que trabajan en los gimnasios como por las personas que acuden a hacer cualquier tipo de rendimiento.

Photo credit: © Terra Hale

En España tan solo hay algunos indicios de los conocidos gimnasios ecológicos pero en Estados Unidos y Europa esta innovadora idea está más en auge que nunca. El profesor Adam Boesel lleva diez años intentando hacer posible su sueño de convertir los gimnasios de EEUU en espacios verdes que cuiden del planeta mientras se hace deporte. Y a pesar de una gran cantidad de dificultades que han ido surgiendo por el camino, en la actualidad es una realidad más factible que nunca.

En Europa tampoco se quedan atrás y en las grandes urbes cosmopolitas los gimnasios ecológicos forman parte del día a día de los ciudadanos. En la capital alemana, el Green Gym de Berlín tiene como filosofía "ayudar a los miembros del centro a desarrollar un estilo de vida activo y saludable integrándolo en sus vidas a corto y largo plazo". En Londres una de las mecas de los usuarios eco-fiendly que buscan la unión de la actividad física con la sostenibilidad reside en Terra Hale, que en la actualidad ya cuenta con tres instalaciones repartidas por toda la capital londinense.

Photo credit: © Terra Hale

Michal Homola, el fundador de Terra Hale y su pareja Zacharie Rajab, explican a Harper's Bazaar en qué consiste este proyecto de ofrecer un servicio de gimnasio ecológico a los londinenses. "En vez de gimnasios sostenibles, nosotros preferimos llamarlos 'eco-driven o eco-living gym', cuentan. Y los valores sobre los que se asientan son:

1) Limitar todo lo posible cualquier impacto dañino sobre el medio ambiente. Para ello cuentan con materiales que no perjudican al planeta desde el momento de construcción del establecimiento hasta las máquinas empleadas para hacer deporte.

2) Se trata de elevar la conciencia y tener valores alineados con las personas que usan los gimnasios.

3) La sostenibilidad es el centro y el núcleo de Terra Hale. El cuidado por el medio ambiente es su máxima responsabilidad y lo que les representa.

4) Pretenden ayudar a conseguir resultados positivos tanto para los clientes como para el ecosistema.

"Estamos extremadamente preocupados por el estado de nuestro planeta: agotar nuestro ecosistema de soporte de vida es una de las cosas más tontas que ha hecho la humanidad. En definitiva, no se trata de 'salvar el planeta', sino de asumir nuestras responsabilidades colectivas para nuestro bien y para las futuras generaciones. Simplemente buscamos poner nuestro granito de arena al problema más grande y grave de nuestro tiempo", indican a esta cabecera.

¿Y cómo lo hacen?

En los tres locales de Terra Hale con los que ya cuentan en Londres, todo gira en relación al respeto por el Planeta Tierra. No aceptan ningún tipo de plástico dentro de sus instalaciones, como por ejemplo las botellas de agua de plástico. Para ello ofrecen alternativas que además de proteger el medio ambiente también ayudan a los clientes a reconocer qué materiales son dañinos y aprenden por cuáles pueden ser reemplazables. No consiste solo en acudir a un gimnasio ecológico, sino que además los usuarios deben participar activamente en la filosofía del mismo, respetando y cumpliendo con sus valores.

También se crea energía limpia con el pedaleo de las bicicletas del gimnasio que ayudan a alimentar las propias instalaciones e incluso abastece al propio vecindario en el que está ubicado el mismo. "Vemos a nuestros clientes aún más motivados cuando hacen ejercicio por este simple hecho", cuentan desde Terra Hale a Harper's Bazaar.

Photo credit: © Terra Hale

¿En qué se diferencian del resto de gimnasios tradicionales?

Lo primero de todo es que son mucho más responsables con el medio ambiente que cualquier otra instalación deportiva más tradicional, cumpliendo con los valores, actividades y procedimientos mencionados unas líneas más arriba, todo ello sin abandonar uno de los principales objetivos por los que acudes a un gimnasio: hacer ejercicio, mantener la figura o mejorar el rendimiento físico. Pero sin dañar el planeta por el camino.

"Brindamos excelentes resultados de mejora física y esperamos haber creado un entorno más atento y amante con la Tierra que empuje a la gente a explorar nuestro mundo, su belleza ... teniendo la ambición de 'entrenar' a una nueva clase de guerreros ecológicos", cuentan fantasiosos. ¿No suena nada mal, verdad?

Photo credit: © Terra Hale

También se alejan del mundo superficial y narcisista que ha surgido en torno a las redes sociales y el deporte, impulsado por ciertos tipos de gimnasios. Aquí difieren de estos valores y prefieren llevar la actividad física a un terreno más espiritual y acorde con el medio ambiente. "Se trata de ofrecer los resultados que la gente está buscando en términos de su estado físico y además brindar un entorno muy agradable para nuestro trabajo".

La decoración es parte fundamental de todo este proceso: "nuestros clientes dicen que con el diseño del lugar de alguna manera se sienten más relajados debido a las plantas que tenemos repartidas por todos los espacios del local". La vegetación crea un ambiente más relajado y distendido que permite acercar a los usuarios con la naturaleza. Se puede ayudar a la Tierra sin dejar de pedalear en ningún momento.

Sus objetivos a corto plazo: hacer que sus gimnasios sean económicamente viables y seguir brindando un mejor servicio a sus clientes.

A largo plazo: expandir los gimnasios sostenibles por todo el país e incluso por todo el mundo. Y conquistar otras ramas como la restauración o la moda, todo englobado dentro del ámbito ecológico. "Queremos tocar a las personas de una manera emocional y no solo racional", sugieren. Y esperemos que así sea.

Ahora la gran pregunta es: ¿cuánto tardaremos en ver y hacer ejercicio en algún gimnasio sostenible de nuestro barrio o ciudad en España? ¡Seguro que dentro de muy poco!