Gianmarco Onestini y su infancia marcada por el bullying

Por Nuria Herrera

From Diez Minutos

Durante su paso por GH VIP 7 ya dejó entrever que arrastraba una herida del pasado que no terminaba de cicatrizar. Gianmarco Onestini encajaba mal las bromas que le hacían sobre su físico y en más de una ocasión este tema le ocasionó problemas con sus compañeros. Ahora, el italiano ha aprovechado la ventana hacia España que le ofrece Maracaná, su canal de Mtmad, para contar a sus fans ese episodio oscuro de su infancia que le ha hecho mucho daño y que "no le gusta recordar".

Con lágrimas en los ojos, el ganador de El tiempo del descuento se sinceraba desde su casa en Italia:"De niño era muy alegre, muy vivaz, me gustaba hacer muchas cosas", recordaba sobre sus primeros años. Pero, con la llegaba del colegio, todo empezó a cambiar: "No me llevaba bien con mis compañeros, empecé a comer para desahogarme y cuanto más comía más engordaba y más se metían conmigo. Era diferente, en clase los chicos eran delgados y me tomaban el pelo", confesaba. "Nunca he sido un niño violento que se pelease así que me refugiaba en mí mismo. Ni siquiera lo hablaba con mi familia, era como que me daba vergüenza y no quería contarlo para no sufrir más".

Gianmarco recordaba uno de los momentos más duros que vivió en el colegio, donde la profesora le apodaba "piernas de jamón": "Hizo una demostración de peso neto y peso bruto y para ello me hizo quitar la camiseta y apoyarla en una silla. Recuerdo que lloraba porque no quería hacerlo pero me la tuve que quitar y todos los niños se reían y aquello fue un pequeño trauma para mí", confiesa. Además, "cuando jugaba al fútbol de pequeño un niño me meó en los zapatos y son cosas que no me gusta recordar pero que han pasado".

Llegó a estar tan acomplejado que en la playa no se quitaba la camiseta, hasta que llegó un momento en que tocó fondo y decidió cambiar. "Dejé el futbol y empecé con el karate a los 13, después el boxeo y empecé a tener un cambio radical en el físico y en la mentalidad. El coach me puso delante del espejo y me dijo que si quería mejorar tenía que partir de mí mismo, no lo podía hacer nadie más. Empecé a adelgazar y a sentirme mejor conmigo mismo, crecí… ", recuerda sobre su punto de inflexión.

De aquella época le han quedado estrías en el cuerpo "pero no me importan porque son una marca de tu pasado" y una lección aprendida: "Son capítulos que te sirven para mejorar. La vida no es un camino de 'rousas'", dice con humor. Y eso que, aunque "estas cosas te hacen ser más fuerte, es como si tuviera una cicatriz que si la vuelven a abrir me hace estar mal, por eso no quiero hablar sobre ello ni abrir la herida".

El italiano manda un consejo a todas las personas que han sufrido bullying como él: "Que intenten estar con su familia y gente que te quiere pero que el cambio debe partir de ti mismo".