El gesto que demuestra que Lucía ve a Lobo más allá de la amistad

Cine 54
·3 min de lectura

Por Valeria Martínez.- Se terminó. Fin. Lucía concluyo su periplo por La isla de las tentaciones 3 saliendo por la puerta grande y cantándole las 40 (y más) a Manuel, y con tanta rabia que no derramó ni una lágrima. Y si bien aquellos que seguimos el reality sabíamos que la gaditana iba a sacar ese mal genio espontáneo que demostró desde el primer día (y porque los spoilers cortesía de los usuarios de MiTele Plus ya lo habían revelado en redes sociales), hubo un detalle que no pasó desapercibido.

Porque Lucía se habrá despachado a gusto, pero a la chica la hemos pillado en su mentira. Ella puede seguir jurando que no le gusta Lobo, que son solo amigos y quitándole hierro a sus caricias en la piscina, pero en la hoguera quedó clarísimo que miente, o se miente a sí misma, pero le gusta,

Fuente: Twitter.com/islatentaciones/; Mediaset
Fuente: Twitter.com/islatentaciones/; Mediaset

Las imágenes de Lucía y Lobo jugando en la piscina, confesándose y haciéndose caricias cuando Marina no los veía han dado mucho de qué hablar. Desde el momento que Lola y Sandra Barneda desenmascararon la situación ante Marina mostrando las imágenes a todo el grupo de chicas, Lucía negó rotundamente que los arrumacos significaran algo. Ella se mantuvo en sus trece, que eran amigos y nada más. Lobo hizo lo mismo delante de Marina a pesar de haber confesado a sus compañeros que Lucía le gustaba “por cómo era”. Les dijo que “se la tiraría” mientras a Marina también se lo confesó, pero de forma más sutil, cuando hablaban de qué otras chicas le parecían guapas.

Pero en la hoguera de confrontación la verdad quedó al descubierto a raíz de un gesto. Un simple gesto que lo dijo todo.

Después de ver las imágenes de Manuel y hacer un rapapolvo épico como el de Melyssa a Tom Brusse en la edición anterior, fue el turno de ver las imágenes de Lucía. Sobre todo aquellas con Lobo que su exnovio no había visto debido a la sanción por haberse saltado las normas con Fiama. Y si bien Lucía ya las había visto con sus compañeras, había un detalle que desconocía: la confesión de Lobo hablando de su atracción hacia ella.

“Yo me tiraba a Lucía” dice el chico a sus compañeros. Es guapa y la veo más guapa por cómo es” añadía y, mientras tanto, la cara de Lucía era un poema. Si una persona hace esa confesión pero no te gusta, no reaccionas como lo hizo Lucía: sonrisa boba, espontánea y un gesto casi vergonzoso pero de puro gusto. Una reacción que se mantuvo en su rostro todo el tiempo que duraron las imágenes con Lobo.

Este contenido no está disponible debido a tus preferencias de privacidad.
Actualiza tu configuración aquí para verlo.

Manuel, que la conoce bien, notó enseguida la reacción y no se quedó callado. “Eso es un quiero pero no puedo” le remataba al ver cómo su exchica se dejaba querer jugueteando con Isaac en la famosa piscina. Y aunque el gaditano no sea santo de mi devoción, estuvo acertadísimo. Es cierto que Lobo y Lucía son amigos, pero también lo es que se gustan, por mucho que lo nieguen delante de Marina. Sobre todo ella.

Lucía gritó y repitió que no le gusta aunque las imágenes y su reacción dijeran otra cosa. "Yo no quiero nada con él, le he cogido mucho cariño. Lo quiero mucho” replicaba la joven a Manuel, quien no le creía. Ni nosotros tampoco.

Y aunque Lucía se mantuviera en su negativa y saliera de aquella hoguera triunfante después de tantas lágrimas y sufrimiento, la verdad quedó evidente en ese gesto natural que suena más alto y rotundo que sus palabras.

Más historias que te pueden interesar:

Fuente de la imagen: Twitter.com/islatentaciones/; Mediaset