Este gesto con las bolsas de la compra te puede generar urticaria

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Estos habones o ronchas en la piel pueden aparecer tras estar de pie, caminar un rato, usar ropa ajustada, sentarse sobre una superficie dura o cargos las bolsas de la compra. Es lo que se conoce como 'urticaria por presión'. (Foto: Getty)
Estos habones o ronchas en la piel pueden aparecer tras estar de pie, caminar un rato, usar ropa ajustada, sentarse sobre una superficie dura o cargos las bolsas de la compra. Es lo que se conoce como 'urticaria por presión'. (Foto: Getty)

Algunos problemas de la piel son la consecuencia directa de gestos y costumbres que nos parecen normales e inofensivos y que, por tanto, solemos pasar por alto. Pero algunos hábitos repetidos de forma constante pueden generar tanta tensión que podrían desembocan en un trastorno.

De hecho, según la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV), la aplicación de presión sostenida en la piel está relacionada con la aparición de ronchas o habones horas después de la presión.

La urticaria por presión se diferencia del resto de las urticarias en que las manifestaciones típicas aparecen en el intervalo comprendido entre las 2-12 horas de haberse aplicado una presión. Las lesiones consisten en una hinchazón, localizada, indurada y dolorosa (no pruriginosa). (Foto: Getty)
La urticaria por presión se diferencia del resto de las urticarias en que las manifestaciones típicas aparecen en el intervalo comprendido entre las 2-12 horas de haberse aplicado una presión. Las lesiones consisten en una hinchazón, localizada, indurada y dolorosa (no pruriginosa). (Foto: Getty)

Es lo que se conoce como urticaria por presión y aunque puede parecer una afección menor sus síntomas son realmente molestos: manchas rojas y habones por la presión de la goma de los calcetines, en la planta de los pies al caminar, en las manos al coger peso, o incluso al batir un huevo.

El edema producido por la presión puede aparecer acompañado de prurito, ardor o dolor y síntomas sistémicos como malestar y dolor articular, lo que compromete de manera notable la calidad de vida de los afectados y limita las actividades diarias.

Estos habones o ronchas -que consisten en enrojecimiento e hinchazón de la piel- aparecen en forma de brotes espontáneos, acompañados o no de picor. Lo sorprendente es que la 'lesión' puede tardar en aparecer hasta 6 horas, y se localiza en la zona donde se ha ejercido una presión. Por eso es tan difícil identificar la causa, porque aparece cuando se ha olvidado la presión que la originó. 

Nos puede pasar en el hombro, por llevar una bolsa colgada sobre el antebrazo durante varias horas o tras cargar algo pesado; en las manos, tras estar clavando objetos con un martillo; en las plantas de los pies, si se ha permanecido mucho rato de pie; en las nalgas después de estar sentado por un tiempo prolongado; en los dedos, tras cargar con las bolsas de la compra, etc.

Este tipo de urticaria por presión retardada se engloba dentro de la urticaria crónica inducible, y aparece cuando existe la presencia de algún factor inductor específico y conocido, que puede ser físico o químico.

Es decir que las lesiones pueden ser inducidas por una variedad de estímulos: Dormir sobre un costado, usar ropa ajustada, llevar un calzado apretado, sentarse en una superficie dura o trabajar durante horas sobre un escritorio podrían provocar también un brote de urticaria a presión retardada. 

Las lesiones aparecerán en los puntos de presión (brazos, piernas o tronco) y además pueden agravarse ocasionalmente por el calor, la aspirina o la menstruación.

Se calcula que hasta un 20 por ciento de la población ha sufrido al menos un episodio de urticaria en su vida, teniendo en cuenta que existen distintos tipos de urticaria y que muchas vienen juntas. La edad de mayor incidencia es entre los 20 y los 40 años, aunque todos los grupos de edad pueden desarrollar esta afección. La urticaria por presión no es una enfermedad mortal, no es contagiosa, ni tampoco es una alergia, pero puede llegar a afectar gravemente la calidad de vida de quienes la padecen porque las lesiones son persistentes, durando entre 24 y 48 horas o incluso más, en ocasiones dolorosas.

La urticaria por presión es poco frecuente pero no se considera rara. En las formas crónicas puede suponer hasta el 27 por ciento de las mismas en población adulta, menos frecuente en niños. En ocasiones, la intensidad del cuadro y el hecho de que las lesiones aparezcan horas después y se mantengan durante días dificulta que el paciente realice la asociación entre la presión y la aparición de la urticaria, obstaculizando su diagnóstico.

La edad pico de inicio es en los años 20 y 30. También se llama angioedema de presión retardada cuando además de manchas hay hinchazón y afecta a capas más profundas de la piel. Las lesiones pueden durar de 8 a 72 horas.

Las manos, los pies, el tronco, las nalgas, las piernas y la cara son los más afectados. En los casos más graves la urticaria puede ir acompañada de fiebre, malestar, fatiga y ocasionalmente escalofríos, dolor de cabeza y dolores articulares generales. Se recomienda acudir al médico cuanto antes o a urgencias si los síntomas se agravan.

La causa de la urticaria por presión no está clara, pero es probable que sea una enfermedad autoinmune. Los 'mastocitos' son una parte importante en el proceso. Estas células de tejido que contienen productos químicos como la histamina, que al liberarse provocan la urticaria.

Las zonas con mayor número de mastocitos son las palmas de las manos y las plantas de los pies. El habón resulta de la activación y liberación de los gránulos de los mastocitos localizados en la parte más superficial de la piel. El angioedema, por su parte, ocurre cuando esta activación se produce en las capas más profundas. El mastocito puede activarse por varios motivos como picaduras de insecto, medicamentos, infecciones o estrés. Y también por causas físicas como la presión de objetos. Sin embargo, la principal razón de la urticaria crónica es la autoinmunidad, derivada de una inmunoglobulina especial llamada IgE frente a estructuras propias del organismo.

El síntoma primero y principal es el prurito (picor) que suele ser muy intenso, posteriormente le sigue la aparición de ronchas o habones, que corresponde a una hinchazón con un área central pálida y de tamaño variable rodeada por un enrojecimiento de la piel.

El médico de Atención Primeria confirmará si se trata de urticaria crónica por presión ya que el diagnóstico se realiza preguntando por las características de los síntomas y realizando una exploración física. No requiere la realización de análisis de sangre ni otras pruebas complementarias. En muy contadas ocasiones se debe practicar una biopsia (cuando se sospecha una urticaria vasculitis). tampoco es necesaria la derivación al especialista pues con el tratamiento adecuado suele mejorar entre dos y tres semanas. 

La única excepción para derivar al especialista sería la sospecha de una alergia alimentaria o la existencia de otros factores desencadenantes como el uso de medicamentos como los AINEs. En este caso, puede ser útil la realización de pruebas de alergia y/o evitar la exposición a los factores que están causando la urticaria. 

No obstante, desde la AEDV aconsejan acudir al médico especialista en el caso de la urticaria crónica espontánea para que el dermatólogo pueda descartar otras enfermedades cutáneas que también pueden desarrollar picor (eczema), lesiones urticariales parecidas a ronchas o habones (penfigoide, vasculitis) y/o angioedema (angioedema hereditario). Esto es importante porque puede en estos casos puede ser necesario un tratamiento diferente. 

Además, se debe intentar identificar los desencadenantes de la exacerbación o la presencia de alguna causa subyacente. Normalmente se estudian otras patologías autoinmunes (alteraciones de tiroides), infecciones crónicas (parasitosis y Helicobacter pylori), niveles totales de IgE, o biomarcadores de bioactividad de la urticaria (dímero D y proteína C reactiva). Para ello se realizará un historial completo y las llamadas 'pruebas de provocación' como el test del cubito de hielo. Para saber si es urticaria por presión retardada, se colocan objetos sobre el brazo o el hombro durante 15 minutos (peso de 7,5 kg o 10 por ciento del peso del paciente). En ocasiones la respuesta puede presentarse en varias horas (de 1 a 6 horas).

El tratamiento suele consistir en adoptar medidas de evitación para reducir la presión localizada (por ejemplo, usar ropa holgada, aligerar el peso del bolso, aflojar el cinturón, cambiar de calzado o de escritorio de trabajo). Esto puede ayudar a reducir el cuadro e incluso puede favorecer la suspensión del uso de antihistamínicos (o corticoides) de forma regular, tomándolos solo en caso de exacerbaciones (menos de una vez al mes).

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