La gestión pública en Argentina para controlar una disparada inflación

Con un panorama turbulento, la tercera economía de América Latina registró en julio una inflación interanual de 71%. Entrando en el segundo semestre del año expertos aseguraron que el país podría terminar el 2022 con cifras inflacionarias que incluso superen el 100%, un escenario al que se le suma una deuda con el Fondo Monetario Internacional, escasez de divisas y constantes manifestaciones de una población que le exige al Ejecutivo una mejor gestión fiscal.

Argentina ocupa los primeros puestos de los países del continente con la inflación más alta, una situación que se ha venido presentando en el país sudamericano desde meses atrás y que ha empezado a generar temores de una recesión económica.

Según el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos de Argentina (INDEC), el Índice de Precios al Consumidor (IPC) intermensual en julio fue del 7,4%, la cifra más alta en 40 años y en los últimos 12 meses contabilizó la alta cifra de 71%, una de las más elevadas en el mundo.

Sus ciudadanos, principalmente en la capital, han organizado en repetidas ocasiones multitudinarias protestas en forma de crítica a la gestión del Gobierno de Alberto Fernández y muchos otros buscan ayuda con organismos de derechos humanos denunciando la falta de comida o el extremo encarecimiento de los precios de los productos más básicos.

Pero el panorama negativo no acaba ahí. Con una deuda con el Fondo Monetario Internacional (FMI) de 44.000 millones de dólares, constantes recortes de inversión fiscal para los argentinos y con la complicada meta de reducir al 2,5% del Producto Interno Bruto (PIB) el déficit fiscal, analistas económicos prevén que el país pueda terminar el año con una inflación que ronde el 90% o que incluso supere el 100%.

En la práctica, esto significa que el país deberá reducir en un 0,5% el déficit fiscal primario que alcanzó en 2021 (que fue del 3% del PIB).

Según el economista Miguel Boggiano, Director de Carta Financiera, en entrevista para France 24 en Español, es una tarea difícil de conseguir. "Es casi el doble del déficit del Tesoro, es brutal, realmente no imagino como pueda cumplirse esa meta del 2,5%, no hay forma de cumplirla, al riesgo que el FMI está tan atrapado como Argentina, le prestó más de lo que debía y acá estamos”.

El cepo cambiario y la escasez de divisas

Otro de los flagelos que se añaden a la situación es el cepo cambiario, pues esto determina las restricciones a la compra de una moneda de otro país, una medida que llega por el temor de que una demanda excesiva pueda hacer que la moneda local se deprecie, generando más inflación.

En julio Argentina aumentó este cepo para viajes y compras en el exterior, es decir que el cepo alcanza al consumo de divisas para viajes y gastos con tarjeta de crédito fuera de Argentina y lo que se traduce a que a cada compra se le deberá sumar un costo adicional del 45%.

“El cepo cambiario está cerca de llegar a un fin por agotamiento, el Banco Central no tiene reservas, se están usando los depósitos del sistema para los que tienen acceso a dólares y la brecha es superior al 6%, van a tener que liberar tipo de cambio, lo cual supone salto en precios. Es eso, o correr el riesgo de terminar el mandato", aseguró Boggiano a France 24.

El Ministerio de Economía de Argentina aseguró a principios de agosto que era “profundamente necesario” que el país aumentara sus reservas de dólares por medio del aumento de las exportaciones, principalmente de productos agrícolas y propuso un plan para hablar con los campesinos para lograrlo cuanto antes.

Recientemente Argentina empezó a realizar recortes de los subsidios que los argentinos tenían para sus facturas de luz, gas y agua mientras el Ejecutivo busca tener ahorros para pagar la deuda con el emisor internacional.

Entretanto, Sergio Massa, el tercer ministro de Economía nombrado en menos de un mes, sostiene reuniones con el FMI previo a la revisión periódica del acuerdo de deuda de Argentina por valor de 44.000 millones de dólares firmado en marzo y se espera que en septiembre el jefe de la cartera económica defina con el prestamista los nuevos desembolsos.

Con AP, EFE y Reuters