El perro de George Lucas dejó su huella en la historia del cine

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Las mascotas siempre guardan un lugar especial en el corazón de sus dueños, tanto que incluso estos, si su reputación y trabajo se lo permiten, pueden llegar a grabar su nombre en la historia. Y este es el caso del perro de un cineasta como George Lucas, que, aunque los espectadores puedan desconocer su existencia o el cariño del director hacia él, fue clave para la concepción de dos de los personajes más reconocidos del cine de Hollywood.

George Lucas en los Annual American Cinematheque Awards en 2008 (Foto: Steve Granitz/WireImage/Getty Images)
George Lucas en los Annual American Cinematheque Awards en 2008 (Foto: Steve Granitz/WireImage/Getty Images)

En concreto, en el momento en el que se encontraba trabajando en Star Wars, Lucas tenía en su hogar un Malamute de Alaska, perro de esta peluda y enorme raza canina que pertenecía a su por aquel entonces mujer Marcia Lucas. Cuando la pareja se unió, el animal también llegó al hogar del responsable de THX 1138 o American Graffiti y enseguida se encariñaron, lo que derivó a que la mascota incluso lo acompañara en sus momentos de escritura y que le fuera de ayuda al concebir este universo galáctico. Y valorando los adjetivos del perro, es fácil hacerse una idea de qué rol en esta galaxia muy, muy lejana nació de la inspiración directa de este animal.

Así lo contó el director en la revista Star Wars Galaxy en 1997, publicación donde, en vísperas del estreno de La amenaza fantasma y el renacimiento de la fiebre galáctica, habló de curiosidades de la saga original como el peludo aspecto de Chewbacca, de cómo gestó el convertirlo en el inseparable amigo de Han Solo y de por qué optó por ponerlo a los mandos del Halcón Milenario. Y toda explicación se encuentra en sus experiencias personales con su mascota, que incluso cuando conducía se sentaba junto a él en el asiento del copiloto del coche.

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“Tenía un Malamute de Alaska cuando estaba escribiendo la película [Star Wars, Episodio IV: Una nueva esperanza]. Una perrita muy dulce, siempre se sentaba a mi lado cuando escribía. Y cuando conducía, se sentaba en el asiento delantero”, contaba George Lucas. “Un Malamute es un perro muy grande, como un 130 libras y más grande que un ser humano y de pelo muy largo. Tenerla conmigo todo el tiempo me inspiró a darle a Han Solo un compañero que fuera como un gran perro peludo”.

Pero Chewbacca no es el único personaje que se originó de este Malamute de Alaska tan amado por Lucas, y no hay más que ver el nombre que tenía el animal. Concretamente, el perro se llamaba Indiana, y como también es obvio, fue el origen del tan querido aventurero a quien dio vida Harrison Ford. Como es sabido, el responsable de Star Wars fue el encargado de producir y escribir las tres entregas de Indiana Jones, y la compañía de su fiel y peludo amigo le hizo no comerse mucho la cabeza sobre cómo llamarlo, pero además del nombre del aventurero, el cineasta se aseguró de que su Indiana dejará aún más su huella dentro de esta saga dirigida por Steven Spielberg.

Por ello, ideó que un perro de su misma raza hiciera acto de presencia durante la tercera película, justo en la escena inicial. Si recordamos, se trata del prólogo donde el joven Indi, interpretado por River Phoenix, se hacía con el tesoro de una cruz en una excavación e iniciaba una huida que le hacía adentrarse en el vagón de un tren lleno de animales de circo. Justo al final, el personaje llegaba a su casa y le enseñaba la cruz a su padre, momento en el que en pantalla se deja ver un perro idéntico al que tenía George Lucas.

Por si quedara alguna duda de que esta aparición es una referencia al animal del director y de que el nombre de Indiana proviene de él, Lucas lo dejó bien claro en una línea de diálogo al final de la película. Cuando su padre, interpretado por Sean Connery, explica que le llama “Junior” porque su nombre real es “Henry Jones Jr.”, el personaje de Harrison Ford se siente avergonzado de dicho nombre y admite que prefiere que le llamen Indiana. Sin embargo, su padre le recuerda que ”Indiana” era el nombre de su perro. Sin duda, un gesto precioso de George Lucas a su mascota, que ahora ha quedado grabada en dos de las franquicias más exitosas de todos los tiempos.

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