La ganadora de Master Chef, María Lo, no pierde el tiempo y se dedica a lo que más le gusta durante el verano: cocinar

María Lo, la ganadora de la última edición de Master Chef, ha sido un gran descubrimiento para todos los amantes de la cocina, que disfrutan a diario de sus creaciones a través su cuenta de Instagram, en la que ya acumula más de 280.000 seguidores. De hecho, lleva todo el verano creando contenido sobre platos exquisitos y variados.

María tiene 32 años y aunque vive en Barcelona desde hace años, es de Chiclana de la Frontera (Cádiz). De madre andaluza y padre asiático, la joven integra lo mejor de los dos mundos. En el reality culinario se ganó los corazones de todos gracias a su humildad, trabajo, compañerismo y profesionalidad, rasgos que la llevaron a alzarse como la ganadora del programa.

Seis meses antes de recibir la noticia de que había sido seleccionada para el programa, la joven decidió dejar su trabajo con el objetivo de perseguir su sueño: la creación de un proyecto de catering a domicilio. Antes del concurso, María nunca había trabajado como chef profesional, sin embargo, su mano en la cocina le llevó a ser la favorita semana tras semana.

Ahora, ha pasado de estar desempleada, a lloverle las ofertas de trabajo. Al ganar el programa, fue obsequiada con el premio de 100.000 euros, además de contar con la oportunidad de estudiar un máster en el prestigioso Basque Culinary Center de San Sebastián, una plaza en el restaurante ABaC de Jordi Cruz, y también un año de contrato en México como cocinera en un resort hotelero. Un aluvión de planes ante los que la joven ha reconocido sentirse abrumada.

De hecho, ha afirmado no tener tiempo para hacer todo lo que le gustaría al mismo tiempo, aunque parece ser que se decantará por el máster y por el trabajo con Jordi Cruz por ser su mentor y por vivir la experiencia de trabajar en un restaurante con dos estrellas Michelín. Con el dinero ganado, su idea es montar en un futuro un servicio de ‘delivery’ en Barcelona, con una carta propia, para que así la gente pueda probar sus creaciones.

En cuanto al contrato en México, es algo que tiene en pausa, puesto que es un año entero, y sus prioridades ahora mismo son sus proyectos personales, entre los que se encuentra el libro de recetas que ha publicado recientemente. Unos meses frenéticos de trabajo y felicidad para María, cuyo objetivo final es montar su propio restaurante para cumplir también el sueño de su padre, que murió poco después de terminar el concurso. A pesar del varapalo, María ha intentado centrarse desde entonces en las cosas buenas que está viviendo y en la paz que le dio poder sincerarse con su padre sobre su orientación sexual en los momentos finales de su vida.