Ahora entiendo por qué las galas de Carlos Sobera en ‘Supervivientes’ son tan descafeinadas

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La televisión es un medio que juega con nuestra ilusión, sobre todo, en el caso de realities como Supervivientes. A veces nos ofrecen aventuras en directo, que te hacen sentir que en otro lugar, en ese mismo momento, está sucediendo algo que tú puedes ver cómodamente desde tu casa. Otras, nos venden una fantasía de directo que luego resulta no serlo tanto, y que explica por qué entregas que deberían ser frenéticas y divertidas dejan una sensación de lo más descafeinada. Y en ese sentido, Rafa Mora ha cometido una metedura de pata de lo más sonora al desvelar que Tierra de nadie, donde ejerce de colaborador, no se emite en directo, sino que está todo grabado y editado, lo que le resta muchísima frescura al formato.

La liebre saltó en las redes sociales. Rafa compartió el martes una fotografía con compañeros en Mediaset, y los más avispados comprobaron que la ropa que todos llevaban era la que lucieron el miércoles en Conexión Honduras, el debate que presenta Carlos Sobera. Algo que no tendría mayor relevancia en determinados formatos, pero que para Supervivientes significa un importante palo en sus ruedas.

¿Qué tiene de malo que los debates sean grabados?, se preguntarán algunos. Muy sencillo: no hay inmediatez, hay tramas que se pierden, o que se quedan obsoletas. En Supervivientes la tortilla se da la vuelta muy rápido, hay concursantes que un día pueden ser amigos y al siguiente, enemigos. Y si se les impone un filtro de cierta censura, para que no se rompa la ilusión de que es directo, la diversión y el espectáculo se va al traste.

Tradicionalmente, Tierra de nadie es un formato que se emitía en la noche del martes, en vivo y en directo. Eran galas frescas, donde Carlos Sobera manejaba el cotarro con una gran maestría, y en la que sucedían cosas relevantes para el desarrollo del concurso. La más relevante de todas era, sin duda, que de los cuatro nominados, dos pasaban un primer corte y se salvaban, y dejaban en la cuerda floja a otros dos.

Pero esta dinámica solo puede suceder en un programa en directo. En la que se cierren las líneas, en las que haya un recuento; eso es imposible de hacer en diferido… Salvo que haya tongo, que no es el caso, por fortuna.

Como consecuencia de esta treta, Sobera está haciendo un programa a medio gas, en el que no pasan grandes situaciones, y que además permite que se vuelva a grabar aquello que sale mal, o editando los momentos más incómodos. Solo hay que darse un paseo por la página web oficial del reality para comprobar que poco o nada considerable sucedió ayer, que si el programa no se hubiese emitido nada habría pasado.

Carlos Sobera en una imagen promocional de 'Supervivientes' (Mediaset)
Carlos Sobera en una imagen promocional de 'Supervivientes' (Mediaset)

El público es muy listo, y se dio cuenta de que algo estaba fallando. Tierra de nadie estrenó la pasada semana con un 14,4% de cuota de pantalla y 1.839.000 espectadores; este miércoles, la cosa cayó en más de 100.000 seguidores, hasta los 1.712.000 espectadores, pero subió en cuota medio punto, ya que se ve que había menos personas delante de la televisión. La serie Alba, de Antena 3, recortó su distancia en dos puntos, lo que se puede interpretar como una seria advertencia: o cambia, o puede que este debate no siga siendo el líder de su noche.

Supervivientes, de todas formas, es un programa con mucha experiencia en esto de crear ilusiones de directoque luego no lo son tanto. Sobre todo, en sus coletazos finales: al día siguiente de la gala final, todos los concursantes se reúnen en un último debate, que no se emite hasta una semana después. Todo el mundo sabe que no es directo, que está más que grabado, que se hacen preguntas que todavía no tienen respuesta (recordemos Rosa Benito contando que había hablado con Ortega Cano tras el accidente, cuando no había tenido todavía ocasión), pero a Mediaset le gusta mucho ese juego.

En teoría, Tierra de nadie volverá a la noche del martes cuando termine Entrevías, la serie protagonizada por José Coronado, que ya está en la parte final de su segunda temporada. Presuponemos que una vez finalice, esta gala volverá a su día habitual y que entonces sí que transcurrirá en directo. Y veremos salvaciones, juegos, y mucha más frescura, que es lo que más falta hace a día de hoy en nuestra televisión.

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