La Gala real y la idealizada por Dalí conviven en una exposición en Púbol

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La Pera (Girona), 16 jun (EFE).- La Gala más real, la que en los 70 se convertía en octogenaria, convive con aquella musa idealizada por Salvador Dalí en una exposición que se ha presentado este jueves en el castillo de Púbol (Girona), donde permanecerá hasta el próximo 6 de enero.

"Púbol de Gala. Ilusión y realidad" es el título de la propuesta, que contiene elementos novedosos, como dos dibujos de Dalí sobre hojas de papel del hotel Saint Regis de Nueva York y un proyecto para la sala del piano y el baño de Gala donde aparece una letra G de grandes dimensiones en el centro.

La directora de los museos dalinianos, Montse Aguer, ha presentado esta muestra, que es la temporal de este año en Púbol, y ha asegurado que es "muy especial", porque refiere en realidad a la "obra a dos que es el Castillo de Gala".

La exposición, según Aguer, invita a ver "a una Gala muy real" en base a un retrato de ella de 1976, un óleo sobre cobre, "un soporte raramente utilizado por Dalí", que refleja "el paso inexorable del tiempo".

Frente a esa mujer pintada casi como si se tratase de una fotografía y que en aquel momento superaba los 80 años, se presentan dibujos y esbozos de "una Gala idealizada, soñada", subraya la también comisaria de la muestra, acompañada de su adjunta en esa labor, Bea Crespo.

Ese segundo ámbito es el de "la imaginación y la ilusión, un mundo mágico con unicornios, flores de lis y universos muy sugerentes que invitan a contemplar toda la escenografía que es Púbol", detalla Aguer.

Crespo ha destacado que, en el retrato, la musa de Salvador Dalí luce un vestido de aire oriental que está presente también en la exposición, una pieza de Elizabeth Arden que se acompaña de un collar de bisutería con imitación de turquesas.

"Púbol de Gala. Ilusión y realidad" parte del nombre que Dalí da a uno de los pergaminos que conforman la mesa-claraboya de la sala del piano de Púbol.

La muestra sirve para recordar cómo el pintor llevó a su esposa hasta este rincón del Empordà para regalarle el castillo, que ella aceptó a condición de que él solo pudiese visitarla con invitación escrita.

El óleo sobre cobre se presentó por primera vez en la galería André François Petit de París en 1977 y, al año siguiente, viajó al museo Guggenheim de Nueva York.

El vestido de Elizabeth Arden lo había lucido también Gala en la inauguración del Teatro-Museo Dalí de Figueres en 1974.

Los dos ámbitos en que se divide la exposición vienen de la mano de una frase de Salvador Dalí publicada en 1939 por The American Weekly, en la que aseguraba que la diferencia entre un loco y un surrealista es que el primero confunde ilusión y realidad, mientras que el segundo "conoce la diferencia".

El espacio dedicado a la ilusión incluye esos dibujos relacionados con Púbol, en los que aparece Gala idealizada en el jardín o en la glorieta y se refleja la influencia de los palacios italianos y los castillos franceses en el de Gala.

El ámbito de la realidad incluye el óleo, el vestido y la foto que sirvió de modelo para la pintura, que muestra el proceso de creación de Salvador Dalí.

El planteamiento expositivo invita a visitar el castillo y verificar sobre el terreno lo que Dalí proyectó desde su estudio para Gala, fuente de inspiración suya y de otros destacados artistas, como Paul Éluard, su anterior marido, Max Ernst o Man Ray.

El genio surrealista le prometió en los años 30 un castillo en la Toscana durante un viaje a Italia, pero finalmente le regaló uno en el Empordà, convertido actualmente en uno de los tres museos que conforman el triángulo daliniano y que, hasta el 6 de enero, acoge esta propuesta que gira sobre Gala vista de dos maneras por un mismo Salvador Dalí.

(c) Agencia EFE

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