Muerte súbita en deportistas: así evitas el riesgo según los cardiólogos

Mónica De Haro
·8 min de lectura

La intensidad del deporte determina el riesgo de muerte súbita, los que requieren más demanda energética son los más peligrosos si se padece alguna enfermedad cardiovascular genética, según han explicado los cardiólogos

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Se considera muerte súbita en el deporte (MSCD) aquella muerte por causas naturales (no traumáticas) de carácter inesperado en una persona previamente sana y en buen estado de salud o forma física, ocurrida durante el ejercicio físico o durante la primera hora posterior (con testigos) o durante las siguientes 24 horas si no los hay. (Foto: Getty)

El deporte es bueno para salud y alarga la vida, pero también puede desencadenar arritmias e incrementar el riesgo de muerte súbita.

“Hay que tener en cuenta que si se hace un ejercicio desproporcionado para nuestro sistema cardiovascular corremos un riesgo y que, además, hay deportes que, en sí mismos, ponen el corazón al límite", nos cuenta la doctora Araceli Boraita, jefe del servicio de Cardiología del Centro de Medicina del Deporte de la Agencia Española para la protección de la Salud en el Deporte (AEPSAD).

De hecho, son conocidos los casos de deportistas, jóvenes y sanos que han sufrido dolor episodios cardiovasculares graves e incluso han fallecido repentinamente por muerte súbita realizando su actividad física.

Se trata de casos puntuales, pero muy llamativos, que suelen estar asociados a problemas de salud previos. Es por ello que en eCardio20, el congreso online de cardiología más importante del mundo en habla hispana, organizado por la Sociedad Española de Cardiología (SEC), se ha querido profundizar sobre este tema.

Los genes importan

La primera idea a tener en cuenta es que el deporte puede desencadenar una muerte súbita, pero esta ocurre en personas con enfermedades cardiovasculares genéticas, como las miocardiopatías (aquellas que afectan al músculo cardíaco) y las canalopatías (alteraciones eléctricas del corazón). Ambas son enfermedades genéticas y en pacientes por debajo de 30 años son la primera causa de muerte súbita en el deporte.

El problema es que en muchos casos, los pacientes no son conocedores de estas patologías.

"Los deportistas que albergan sin saberlo enfermedades coronarias hereditarias (aquellas que se transmiten en una misma familia) o defectos congénitos (aquellos con los que el individuo nace), si practican deporte tienen tres veces más riesgo de muerte súbita cardíaca que las personas que, sufriendo esas mismas enfermedades, son sedentarias. El deporte actúa como detonante", explica el doctor Jordi Trias de Bes, cardiólogo de la Asociación Española contra la Muerte Súbita.

Por encima de los 30 años, “la cardiopatía isquémica, es decir, la enfermedad coronaria que se manifiesta fundamentalmente como un infarto agudo de miocardio o una angina de pecho, se sitúa como la primera causa de muerte súbita asociada al deporte”, añade Esther Zorio, cardióloga de la Unidad de Cardiopatías Familiares y Muerte Súbita del Hospital Universitario y Politécnico La Fe de Valencia y miembro de la SEC.

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El porcentaje de muerte súbita es hasta siete veces mayor en carreras de resistencia que en otros deportes, y es mayor entre hombres que entre mujeres (Foto: Getty)

La cuestión es que generalmente los pacientes no son conocedores de estas patologías. Además, hay que tener en cuenta que la incidencia de este tipo de muerte súbita es rara: uno o dos casos de muerte súbita por cada 100.000 deportistas al año.

La intensidad marca la diferencia

Sin embargo, no todos los deportes suponen el mismo riesgo. Tal y como matizaba la experta, “se sabe que es la intensidad del deporte la que determina el riesgo de muerte súbita”.

De esta forma, los deportes con más demanda energética como el ciclismo, el running o el fútbol se encuentran entre los deportes que presentan más riesgo de muerte súbita en pacientes con miocardiopatías o canalopatías.

Por el contrario, los deportes menos asociados a muerte súbita son aquellos con baja carga estática y dinámica: el golf, el yoga o el críquet, por ejemplo.

Pero también influyen los hábitos

Así lo cuenta en La Vanguardia, la doctora María Sanz, cardióloga del grupo de cardiología deportiva del hospital Clínic, dice que el deporte puede actuar como disparador en los casos en que haya un problema de corazón, no sólo en pacientes con determinada carga genética, sino también en aquellos con hipertensión o fumadores”.

Qué es la muerte súbita

La muerte súbita es toda aquella que sobreviene de modo repentino, sin ningún síntoma en los momentos previos.

Sus motivaciones más comunes son las relacionadas con el corazón y la causa última del fallecimiento suele ser una arritmia grave.

“La muerte súbita cardíaca es una forma de muerte natural de momento y forma inesperados con una hora más o menos desde el inicio de los síntomas hasta el fallecimiento”, explica el jefe del servicio de Cardiología del Hospital Vithas Nisa Rey Don Jaime (Valencia), Fernando Dicenta Gisbert.

El 12 por ciento de las muertes que se producen de forma natural son súbitas. De éstas, casi nueve de cada diez son cardíacas. En el caso del deporte, la muerte súbita suele producirse durante las 24 horas siguientes al ejercicio deportivo o mientras se realiza.

El riesgo de correr sin control

Se da más en deportes que impliquen carrera porque el corazón es un músculo que sufre procesos estructurales y funcionales adaptativos a medida que una persona se ejercita.

“Cuando entrenamos o participamos en carreras, nuestro corazón se va a ver sometido a un trabajo muy intenso, por lo que es muy importante que estos cambios adaptativos en nuestro corazón se produzcan de forma fisiológica, es decir, a partir del funcionamiento y adaptación normal del cuerpo”, indica el doctor.

En 1999, se demostró que en los corazones de los corredores del ironman de Hawai, el más antiguo tritatlón del mundo (4 km de natación, 180 km de ciclismo y una maratón) producía daño miocárdico y que ese daño estaba en función de haber hecho mejor marca. "Afortunadamente, en 24-36 horas todo vuelve a la normalidad. Pero en esas horas existe un riesgo aumentando de sufrir un accidente cardiovascular. Ahora, pensemos, si eso le sucede al corazón de un deportista entrenado, ¡qué no pasará en el de un amateur!", apunta la Dra. Boraita.

¿Se puede evitar?

Una persona que desee practicar los deportes con más riesgo, independientemente de su salud, debería saber que es muy importante la comunicación con el deportista, su familia y el entrenador. Tienen que quedar claros los riesgos y beneficios en cada caso concreto sin olvidar que el riesgo cero no existe.

Para Zorio, “el riesgo es similar tanto si hablamos de deporte competitivo como recreacional”, por lo que las recomendaciones son las mismas.

  1. A la hora de practicar deporte es importante hacerlo en un ambiente seguro; es decir, evitar situaciones de riesgo añadidas como caídas, deshidratación, u olvidos en la toma de la medicación entre otros.

  2. No superar la barrera del 60-80 por ciento de la frecuencia máxima cardiaca.

  3. Y si es un centro deportivo, asegurarse de contar en el entorno con personal formado en técnicas de reanimación cardiopulmonar (RCP) y un desfibrilador (DESA).

Revisiones necesarias

Pero la medida más eficaz es someterse a una revisión del aparato cardiovascular con periodicidad a partir de los 35 años, porque a esta edad las probabilidades de sufrir muerte súbita aumentan. La proporción es de una por cada 18.000 personas, mientras que por debajo de esa edad las probabilidades son una de cada 200.000.

Además, dependiendo del tipo de actividad que se vaya a realizar se aconseja someterse a determinadas pruebas. Por ejemplo, en carreras de resistencia se aconseja que al menos se haga una exploración física general y un electrocardiograma. Un buen chequeo cardíaco debe incluir una prueba de esfuerzo y una ecografía doppler-color.

La prueba de esfuerzo es un reconocimiento médico en el que se mide la tensión arterial y se realiza un electrocardiograma tanto en reposo como durante el ejercicio y en el pico del mismo. De esta forma se pueden detectar arritmias o problemas coronarios, minimizar factores de riesgo y poder certificar si la persona es apta para la práctica deportiva de competición.

Por su parte, la ecocardiografía consiste en una ecografía del corazón. Con ella se podrán detectar patología valvular, miocardiopatía o enfermedad de los grandes vasos.

Incluso si solo vas al gimnasio a entrenar o a clases de spinning, es recomendable hablar con los monitores para que te asesoren, y someterte a un análisis corporal o un informe biométrico.

Los casos más difíciles

En el caso concreto de la miocardiopatía arritmogénica, el problema es que no es fácil de diagnosticar porque la presentación entre pacientes es muy heterogénea.

Para su diagnóstico se utiliza una escala que incluye diversos criterios (ecocardiograma, resonancia magnética, holter, antecedentes de la familia o biopsia del tejido).

En relación al deporte, “la práctica de ejercicio en sujetos con esta enfermedad puede favorecer que se desencadenen arritmias malignas y muerte súbita, sobre todo si es intenso y prolongado”, apunta Begoña Benito, cardióloga de la Sección de Arritmias del Hospital Universitario Vall d’Hebron.

Además, prosigue la experta, “practicar deporte acelera la progresión de la enfermedad, de forma que se favorece la evolución a la fase de insuficiencia cardiaca”. Por ello, una vez confirmado el diagnóstico en un individuo, se desaconseja la práctica deportiva.

A pesar de esto, los expertos recuerdan que la muerte súbita practicando deporte es algo infrecuente, por lo que nadie debería plantearse dejar de hacer ejercicio por tenerle miedo.

¿Practicas estos deportes o corres maratones? ¿Crees debería haber revisiones obligatorias para todos los deportistas?

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