Incertidumbre y pocas respuestas: el agravio que sufren los aficionados al fútbol con el dinero de sus abonos

Taquillas del Wanda Metropolitano, el estadio del Atlético de Madrid, cerradas al público. Foto: Óscar J. Barroso / AFP7 / Europa Press Sports via Getty Images.

El confinamiento obligatorio en nuestros hogares como consecuencia de la pandemia de coronavirus está teniendo numerosas consecuencias de todo tipo; en el deporte, que es lo que nos ocupa ahora, la más evidente es que todas las competiciones se detuvieron abruptamente el pasado mes de marzo. La Primera División española, por ejemplo, paró cuando se llevaban disputadas 27 de las 38 jornadas programadas. Un debate recurrente en los últimos días es si en algún momento se reanudará el torneo, y en qué condiciones.

Lo único que parece claro es que, si se vuelve a jugar, las normas de seguridad exigirán que no haya público en las gradas. Así que, se compita o no, nos encontraremos ante un problema tan inesperado como evidente: muchos de los aficionados que ocupaban esas localidades y que ya no podrán hacerlo iban con un abono anual. Sin contar partidos de copa o de competiciones europeas para no liarnos con las cuentas, los hinchas han podido disfrutar, redondeando, de un 70 % del fútbol por el que habían pagado.

El 30 % restante correspondiente a las 11 jornadas que faltan es una cantidad importante incluso en las opciones más baratas. Sin contar promociones especiales de renovación o el caso particular del Levante que decidió regalar el pase de temporada a los socios que el curso pasado no se hubieran perdido un solo partido, en la 2019/20 el abono más económico de La Liga, para ver al Leganés desde la grada de animación de Butarque, cuesta 110 euros, de los que aproximadamente 32 estarían perdidos. Un poco más al norte, en el Bernabéu, los madridistas con asiento en la tribuna lateral oeste pagaron la cuota más cara del país, de 2.024 euros; unos 600 quedarían desaprovechados.

¿Qué va a pasar con todo ese dinero? Técnicamente hablamos de un servicio (la asistencia a partidos de fútbol) que se ha cobrado previamente y que se está dejando de ofrecer, así que, tal como explicó el ministro de Consumo, Alberto Garzón, las empresas (en este caso los clubes) tienen la obligación legal de devolverlo; si no, ”estarán cometiendo un delito y se las tendrá que sancionar”. También aclaró que ahora mismo no hay “ningún proceso abierto”, sino que estamos en “la parte de recogida de información,” y que “cuando todo pase habrá que ejecutar las acciones pertinentes”.

De todas formas, Garzón no llegó a referirse al fútbol en particular, ni siquiera al deporte, sino a “todo servicio que haya sido cancelado”, sin especificar más detalles. Las organizaciones de consumidores más populares, como la OCU o FACUA, tampoco se han pronunciado claramente con respecto a este tema, más allá de referencias genéricas similares. Sí que hablaron en su momento de las retransmisiones en televisión, que llevan un proceso más farragoso, como explicamos aquí.

Sin embargo, otras fuentes, como el portal Moncloa.com, apuntan a que los clubes no tendrían obligación alguna de reembolsar este dinero, puesto que la suspensión se debe a una causa de fuerza mayor totalmente ajena a ellos. No obstante, según este medio, en principio no pondrían mayores pegas a la hora de efectuar las devoluciones oportunas, aunque fuera simplemente por una cuestión de imagen. Otros no lo ven así: para el abogado Luis Jiménez-Asensio, consultado por Expansión, está claro que el importe se debe devolver, porque “lo contrario supondría un enriquecimiento injusto para el club, que obtendría unos ingresos sin ofrecer el servicio a cambio”.

Lo que ocurre es que la incertidumbre por la situación (el plan de “desescalada” está recién publicado y ni siquiera es demasiado preciso con las fechas) aconseja esperar un poco a ver cómo se desarrollan los acontecimientos. Así, por ejemplo, ABC cuenta que el Real Madrid tomará una decisión cuando el futuro del campeonato esté determinado y se sepa si se juega o no. Por otra parte, también hay que valorar las cláusulas específicas en el contrato de adquisición del abono, que varían para cada club.

De momento, el único club de Primera que ha tomado la iniciativa es la Real Sociedad. Los donostiarras devolverán el 20% del importe a sus abonados “incluso en el supuesto de que la competición se reanude disputándose los partidos a puerta abierta”. Esta medida, anunciada en un comunicado oficial el pasado 12 de abril, se sufragará “gracias a la reducción salarial acordada con los jugadores”, que aceptan cobrar un 20 % menos si el torneo no se reanuda, o un 5 % si lo hace en estadios vacíos.

Otro caso llamativo es el del Atlético de Madrid. El rojiblanco es uno de los primeros clubes que, en un primer momento, anunció la intención de acogerse a un ERTE para los trabajadores no deportivos de la entidad. Al enterarse, el Frente Atlético promovió una campaña por la que se renunciaba expresamente a la devolución de la parte correspondiente de los abonos para que este dinero se destinara a pagar el sueldo de los empleados afectados. No fue necesario, porque los jugadores de la primera plantilla aceptaron recortarse el salario un 70 % mientras durara el estado de alarma.

En cualquier caso, de momento permanece la incertidumbre. En este sentido el fútbol contrasta mucho con otras actividades de ocio, como los festivales de música; este sector ya tiene establecido que si finalmente la epidemia impide la celebración este verano, habrá tres opciones: o bien la validez de la misma entrada para las fechas nuevas que se determinen, o bien la entrega de un vale canjeable para otro espectáculo (como ya se está haciendo en Alemania o Portugal), o bien, en el peor de los casos, la devolución íntegra del dinero si no se consigue ninguna otra alternativa satisfactoria. El trámite legal establece un plazo de 14 días a partir de la finalización del estado de alarma para que el consumidor establezca la reclamación oportuna y se le ofrezcan soluciones, según informa la OCU.

Para el deporte quizás pueda servir como referencia lo que se haga en otros países. Por ejemplo, informa Marca, el Borussia Dortmund alemán también ha anunciado que devolverá la parte proporcional del abono correspondiente a los partidos no jugados (allí llevan 25 de 34 jornadas; las 9 restantes son el 26 %) y que los aficionados que renuncien al reintegro podrán llevarse una camiseta de regalo, o bien descontar el dinero del abono del año que viene. Las Grandes Ligas estadounidenses han cambiado la consideración de los partidos restantes de “pospuestos” a “cancelados”, lo que implica que los equipos ya están autorizados a devolver el importe, aunque cada franquicia es libre de establecer la política que considere oportuna al respecto.

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