Así funciona la peligrosa moda ‘self-made woman’

La prestigiosa revista Forbes suele publicar, anualmente, una lista de las mujeres más importantes que han logrado hacerse un espacio por sus propios medios. Empresarias, emprendedoras y creadoras que con poco medios lograron escalar posiciones gracias a su capacidades individuales. Desde que las redes sociales ocupan un sitio imprescindible dentro del mundo de la moda, el self made woman ha cobrado un matiz peligroso.

Hacerse a una misma en el plano personal y profesional es una característica a destacar, sin embargo utilizar los avances médicos para transformar tu imagen puede convertirse en autodestructivo.

No midas todo según los filtros de instagram

Es la red social de la imagen por excelencia, la variedad de filtros y retoques que permite a sus usuarios están imponiendo una moda no accesible, y poco recomendada, para la imagen femenina.

Las modelos de redes sociales se han convertido en los parámetros de la belleza a seguir. En España, según estudios de la Sociedad Española de Cirugía Plástica, Reparadora y Estética (SECPRE), la operación estética más realizada es el aumento de pecho. Le siguen la rinoplastia, la liposucción, la reducción mamaria y el levantamiento de estas.

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Las diferencias entre hombres y mujeres

Nosotras recurrimos a la medicina estética mucho más que ellos. Cerca del 84% de las intervenciones son practicadas en mujeres. Las tendencias cambian según la moda. Si en los años 80 el físico femenino perseguía los cuerpos voluptuosos de las series televisivas, ahora lo hacemos según los parámetros de instagram.

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Así funciona la peligrosa moda ‘self-made woman’

Los hombres optan por la cirugía estética en una cantidad notablemente inferior, alrededor del 15%. La diferencia entre ellos y nosotras radica en la clase de intervención a la que se someten y los motivos por los que lo hacen. En solo 4 años la intervención para practicarse una ginecomastia (agrandamiento de una o ambas glándulas mamarias), dejó de estar en el cuarto lugar para convertirse en la más solicitada.

A esta intervención le siguen, según el orden de demanda, la liposucción, la cirugía de la nariz, la de los párpados y la otoplastia o cirugía de las orejas. La franja de edad, tanto en mujeres como en hombres, que más interés e intervenciones realizan se sitúa, según SECPRE, entre los 30 y los 44 años.

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Los peligros derivados del self made woman

Además de ser una intervención quirúrgica, que de por sí es un riesgo, querer parecernos a otros nos aleja de nuestra identidad. Los patrones estéticos y de belleza cambian mucho antes de lo que, tal vez, puedas asimilar los gastos de la operación. Querer parecerse a una persona en particular, especialmente si de ella solo vemos fotografías retocadas luciendo un cuerpo escultural pueden causar  daños emocionales.

Si no vives de tu imagen, la cirugía estética puede servir para aumentar tu autoestima, siempre y cuando sea una decisión personal que no esté influenciada por otros. El aumento de las intervenciones estéticas para hacer una rinoplastía preocupa a muchos cirujanos. Desde SECPRE valoran que muchas veces nuestro cuerpo no es más que una imagen distorsionada gracias a los selfies. Como lees, algunos pacientes, ni siquiera tienen una nariz por fuera de los parámetros normales, pero los planos elegidos para fotografiarse desde el móvil, devuelven una forma que no es la verdadera.

Las modas son pasajeras, pero las intervenciones estéticas no. Los cuerpos de las modelos de redes sociales están condicionados y expuestos a un ritmo de trabajo propio de las personas que, por alguna razón, viven de su imagen. Si este no es tu caso, parecerte a ellas no hará que te guste tu cuerpo inmediatamente al salir de quirófano. Probablemente tampoco te hagas con tu nueva imagen con el correr de los meses. 

Es probable que todavía tengas la imagen de aquellas mujeres de clavículas marcadas y cintura de avispa. Fueron iconos de belleza que revolucionaron la industria de la moda, sin embargo ya no es el mismo modelo físico que perseguimos en la actualidad.

El ejercicio físico es una buena manera de trabajar las zonas de tu cuerpo que más 'te molestan'. Es más sano, mucho menos invasivo y más económico. Los resultados logrados serán gracias a tu esfuerzo, algo que, además, elevará tu autoestima considerablemente. Si estás interesada en hacerte alguna intervención estética piensa en los motivos que te llevan a ella y las causas por las que te gustaría llevarla a cabo.

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