¿Mejor salario? No, más tiempo: las prioridades de los trabajadores cambian

Cada vez más españoles desean trabajar menos horas, aunque esto les cueste una parte de su salario. Y es que la conciliación es uno de los aspectos que más afecta a la satisfacción de los españoles en su puesto de trabajo.

El informe anual sobre empleo de Randstad refleja que poder compatibilizar la vida laboral con la vida familiar es el segundo factor que más aprecian los trabajadores españoles, solo por detrás del sueldo. En 2019, cerca de 820.000 trabajadores estaban dispuestos a reducir su jornada laboral, con su consiguiente disminución de salario. Es un aumento del 5,5% respecto al año anterior (776.000) y supone casi el nivel de 2009, cuando 865.000 ocupados deseaban trabajar menos horas.

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Pasar más horas de la cuenta en la oficina es algo cada vez peor visto y valorado por los empleados. Foto: Getty Images.

No obstante, esto depende de la edad, del nivel de seguridad y de la comodidad de cada individuo en su puesto de trabajo. Las personas que desean una mayor conciliación son adultos mayores de 45 años (un 4,4% del total), que valoran poder pasar más tiempo con sus hijos o sus parejas, aunque esto suponga ganar menos.

Este porcentaje disminuye hasta el 1,5% en el caso de los menores de 25. Para los más jóvenes, la conciliación no tiene tanta importancia, porque todavía no planean formar una familia. El sueldo es lo más importante, para poder ahorrar, independizarse o ayudar a la economía familiar.

Más de un millón y medio de españoles desearían trabajar a jornada completa y no pueden

Mientras trabajar menos horas es un sueño para unos, para otros es una pesadilla. Según datos de Eurostat (Oficina Europea de Estadística), el número de población que sufre subempleo en España asciende a los 1,6 millones (un 7,7% de la población ocupada), que trabajan una media de 20 horas semanales. Esta cifra sitúa al país a la cabeza del subempleo en la UE, solo por detrás de Chipre.

Los contratos a tiempo parcial comenzaron a proliferar durante la crisis, puesto que muchas empresas se vieron obligadas a reducir su oferta de trabajo y tampoco poseían recursos para pagar a sus trabajadores a tiempo completo. Según el INE, el mercado español ha ganado cerca de 450.000 puestos de trabajo a jornada parcial en el periodo 2008-2018, pero ha perdido 2,6 millones de empleos a jornada completa. El estudio Medidas alternativas de desempleo para la economía española del Banco de España refleja que la tasa de paro incrementaría en un 30% si su definición recogiese estos trabajadores a tiempo parcial involuntarios. Además, hay una importante brecha de género: un 30% de mujeres entre 20 y 64 trabaja a tiempo parcial, frente al 8% de los hombres.

Trabajar entre 4 y 5 horas diarias no permite que los trabajadores ganen un sueldo suficiente para mantenerse o pagar el alquiler o las deudas, por lo que se ven obligados a compatibilizarlo con otro empleo a media jornada. Además, estos contratos enmascaran una realidad aún peor. Es el caso de los trabajadores precarios: todos los que figuran bajo un contrato a jornada parcial y perciben el mismo sueldo que un empleado a media jornada, pero trabajan 8 o más horas al día. Desde mayo de 2019, todas las empresas están obligadas a llevar un registro de jornada de cada trabajador, una medida encaminada a conseguir una mayor transparencia de cara a estas situaciones irregulares. Estamos ante un problema que va de la mano con el desempleo y la precariedad laboral en general, por lo que la solución es más complicada que esta. Sin embargo, este podría ser un buen paso para empezar.

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