'Fresh', el polémico final explicado: ¿es una mujer la auténtica villana?

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Photo credit: Disney
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Fresh es la clase de comedia de terror de serie B y con la capacidad de apelar directamente a las generaciones postinternet que uno espera que se vaya a estrenar un viernes en Netflix y a situar en el top 10 a lo largo del fin de semana, pero que no se espera encontrar en el habitual catálogo para todos los públicos de Disney+. Es casi una versión explotaition de Una joven prometedora, sucede enteramente en interiores, con muy pocos personajes, con diálogos agudos y referencias a situaciones cotidianas con las que cualquier usuaria o usuario de Tinder puede llegarse a identificar... salvo porque incluyen también canibalismo y a un sociópata encantador interpretado por Sebastian Stan. Es carne fresca en Disney+ y merece la pena probarla.

Carne fresca, sí, de eso va la primera película de Mimi Cave. Pero ya hemos hablado en otra parte de cómo digerir Fresh. De lo que aquí queremos hablar es de ese polémico final, del postre. ¿A cuento de qué viene ese último susto de la película? ¿Es una mera convención de película de terror o tiene un significado más profundo? ¿Solo una excusa para el gore? Y, también, ¿es tan hueca la trama de Paul, el inútil amigo de las protagonistas, como parece? Nosotros creemos que no, que son justo esos últimos minutos los que apuntalan un discurso feminista que no deja de ser incómodo y polémico en un solo momento.

Evidentemente lo que sigue tiene spoilers, montones de spoilers, sobre la película.

Mucho se habla del gran giro que sucede a la media hora de la película, justo antes de que lleguen los créditos iniciales cuando Fresh pasa de ser una comedia romántica sobre las citas por internet a una peli de terror; o mejor aún: a una comedia romántica entre un sótano y un quirófano, porque en ningún momento deja de ser una película sobre citas. Lo que cambia es el menú. Pero el verdadero giro de guion que transforma la película en otra cosa, no obstante, sucede más adelante cuando se revela que la mujer de Steve, Ann (Charlotte Le Bon), es cómplice de sus crímenes.

La escena tiene lugar después de que la pareja de sociópatas se hayan ocupado de la visita inesperada de Mollie (Jojo T. Gibbs). Ha pasado el peligro y Ann va a darse una ducha. Entonces lo vemos: se quita una prótesis y se nos revela que alguien (ejem, Steve) se ha zampado su pierna. ¿Cómo puede Ann seguir amándo y apoyándo a Steve después de eso? ¿Qué pretende la película con este volantazo?

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Una primera pista de las intenciones de Mimi Cave y la guionista Lauryn Kahn se encuentra en la trama, aparentemente de relleno, del personaje de Paul. Fresh va alimentando desde el comienzo la idea de que Paul va a salvar a las protagonistas en el último minuto pero, cuando llega el momento de la verdad, él se acobarda y da media vuelta. Es toda una declaración de intenciones: Fresh no es la clase de película en que los hombres tienen que rescatar a las mujeres. Tampoco en la que las mujeres queden reducidas al rol de víctimas.

Lo que Cave y Kahn están haciendo al jugar con nuestras expectativas es descentrar la figura del salvador y del sociópata de los hombres a las mujeres. Y lo hace sin negar el mundo heteropatriarcal en que viven las protagonistas. El club del "uno por cierto del uno por ciento" que come carne humana está formado por hombres y sus víctimas son las mujeres, pero no por ello las mujeres son simples víctimas.

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Del mismo modo que Noa (Daisy Edgar-Jones), Molly y Penny logran mantener la cordura y derrotar a Steve a través de la amistad mutua y la sororidad, el enemigo final tenía que ser una mujer. Por eso tiene todo el sentido del mundo que una vez derrotado Steve la película continúe y se enfrenten a Ann, una mujer que acabó alienándoses con su agresor: la auténtica villana. Un caso de Síndrome de Estocolmo de los pies (el que le queda) a la cabeza. Y por eso mismo, también, tiene sentido que Mimi Cave dedique el momento más gore de la película a esa mujer, a la que nada menos que le revientan el craneo a palazos. "¡Perras como tú son el puto problema!", le grita Molly en casi la última línea de diálogo.

Un final sin duda polémico (¿no está culpando a las mujeres de sostener la violencia hacia ellas?) pero que centra el problema y la solución sobre la mujer misma como el verdadero agente transformador posible. Y decían que Fresh solo iba de canibalismo...

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