Fraser-Pryce alcanza su quinto diamante en Zúrich...gracias al retraso del colegio de su hijo

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Photo credit: FABRICE COFFRINI - Getty Images
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La Liga de Diamante (o Diamond League) 2022 bajó la persiana en la Weltklasse de Zúrich, una tarde trepidante con hasta 26 finales y el estadio Letzigrund con sus 30.000 asientos ocupados. Y dos velocistas alcanzaron su quinto diamante, algo que demuestra más que su dominio de sus pruebas, su compromiso con el circuito más prestigioso del atletismo. Son la jamaicana Shelly-Ann Fraser-Pryce, toda una veterana y ganadora de los 100m, y el estadounidense Noah Lyles, un hombre en su plenitud en los 200.

En una noche en la que no fallaron las grandes estrellas del atletismo, tres atletas consiguieron llegar a este 8 de septiembre en su plenitud para establecer las mejores marcas mundiales de 2022, como ocurrió el día anterior con el lanzador de peso Joe Kovacs. Hablamos de la cuatrocentista Marileidy Paulino, el ochocentista Emmanuel Korir y el brillante Jakob Ingebrigtsen en los 1.500m. Otros, como el sueco Armand Duplantis, despidió el año sin intentar su récord mundial de pértiga, 6,21m que desde el Mundial de Eugene marcan el tope anual, pero a cambio regaló otro salto extraordinario de 6,07m.

En su quinto galardón, Fraser-Pryce reclama la atención. Cinco diamantes como sus cinco oros mundiales en los 100 metros lisos. Nunca una velocista había rendido a un nivel de extraordinaria regularidad como la jamaicana, que a los 35 años ya parece lejos del declinar de su carrera. Son seis carreras en menos de 10,70s, de mayo a septiembre, la última una victoria incontestable en 10,65s sobre su compatriota Shericka Jackson (10,81s) y la costamarfileña Marie-Jose Ta Lou (10,91s).

Photo credit: FABRICE COFFRINI - Getty Images
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Y eso que Fraser-Pryce, contó la víspera, llegó a Zúrich de casualidad. Sus planes eran volver a casa tras correr la pasada semana en Bruselas porque su hijo Zyon tenía que empezar el colegio y quería estar presente. Un email que le informaba del retraso del curso escolar le hizo quedarse en Europa. "Y cuando vine aquí y vi la multitud, dije '¡Dios mío, hay mucha gente!'. De eso va el atletismo. Queremos tener estadios llenos y entradas agotadas. Queremos sentir esa energía, eso es lo que nos ayuda, no queremos estar en un estadio muerto donde nadie entiende lo que está pasando", reflexionó después Fraser-Pryce, en lo que suena a recado para Sebastian Coe y World Athletics por mítines y campeonatos inhóspitos en lugares sin tradición como el de Doha 2019.

En la carrera masculina, sin tanto brillo, Trayvon Bromell sacó sus brazos de pistolero mientras cruzaba la meta en 9,94s en una carrera que dominó con claridad. El estadounidense completó un desarrollo tan prometedor que estaba llamado a dominar una época en el hectómetro, pero una grave lesión primero y una falta de nervio competitivo después le han colocado en la élite pero a la sombra de otros. En Zúrich aprovechó su oportunidad para apuntarse un diamante ante el veterano Yohan Blake (10,05s) y el canadiense Aaron Brown (10,06s).

En los 200m. Noah Lyles alcanzó también su quinto título (cuatro en 200 y uno en 100m). Su dominio de los 200m es incontestable desde su derrota olímpica frente a André de Grasse. El hombre que quitó en Eugene el récord estadounidense a todo un Michael Johnson con 19,31s, prometió en la víspera que claro que quiere borrar los récords, empezando por el de Bolt, pero aunque nunca ha vuelto a correr tan rápido como Hayward Field, su regularidad también es excelente: siete carreras en menos de 19,70s en este verano. En Zúrich sus zancadas ardieron desde la curva y pararon el cronómetro en 19,52s, muy por delante del canadiense Aaron Brown y el dominicano Alexander Ogando, los dos con 20,02s.

Photo credit: SEBASTIEN BOZON - Getty Images
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En los 400m, fiesta dominicana del lado femenino. Ausente la bahameña Shaunae Miller-Uibo, perdió la mejor marca mundial del año de manos de la dominicana Marileidy Paulino, intratable esta tarde, destacada toda la carrera para ganar con 48,99s ante su compatriota Fiordaliza Cofil (49,93s) y la barbadense Sada Williams (49,98s).

En hombres, todo un veterano como el granadense Kirani James, 30 años y tres medallas olímpicas, una de cada color, aprovechó la ausencia del campeón mundial Michael Norman para entrar destacado en la recta e imponerse con 44,26s para derrotar a los estadounidenses Bryce Deadmon, el más fuerte en la recta (44,47s) y Vernon Norwood (44,66s). En una carrera añadida a la final, el plusmarquista mundial Wayde van Niekerk se impuso con 44,39s.

Las pruebas de vallas

En las vallas altas, la nueva plusmarquista mundial Tobi Amusan marcó otra vez territorio en un momento importante, alcanzó los 33km/h y paró el reloj en 12,29s. La estadounidense Tia Jones (12,40s) y la jamaicana Britany Andersen (12,42s) ocuparon el hueco que habría correspondido a la campeona olímpica Jasmine Camacho-Quinn, que amenazaba con volver a dominar los 100m tras ganar en Bruselas pero salió fatal y terminó 4ª en 12,49s. En los 110m. vallas, se impuso el campeón mundial Grant Holloway (13,02s) y Asier Martínez terminó 4º (13,29s).

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En los 400m. vallas, la triple campeona europea Femke Bol corrió presionada por la explusmarquista mundial Dalilah Muhammad, que en la calle de al lado, aunque fuera de su vista, superaba un instante antes cada obstáculos hasta el séptimo. Cuando se acercó la recta, la neerlandesa se puso a la par y aguantó como nadie en la recta para colgarse ese segundo diamante que la reina Sydney McLaughlin desprecia con 53,03s. Muhammad pagó su esfuerzo y perdió en los últimos metros ante la panameña Gianna Woodruff (53,72s) y la jamaicana Janieve Russell (53,77s).

En la prueba masculina, nadie hizo sombra a Allison Dos Santos, casi el más claro merecedor del diamante de todas las pruebas tras imponerse en los seis mítines en los que ha participado, todos en los que estaban programados los 400m. vallas, en una temporada complicada para Karsten Warholm. Sin oposición, el campeón mundial brasileño, que salvó la vida de milagro cuando era un bebé, regaló un récord del mitin en 46,98s. Los estadounidenses Khallifah Rosser (47,76s) y CJ Allen (48,21s) llegaron muy lejos.

El mediofondo en Zúrich

En los 800m, Emmanuel Korir demostró que las citas subrayadas en rojo en el calendario le motivan sobremanera. El campeón olímpico y mundial logró una victoria casi milagrosa, ya que peleaba por la tercera plaza a la salida de la última curva con el campeón mundial de los 1.500m Jake Wightman.

Photo credit: SEBASTIEN BOZON - Getty Images
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El canadiense Marco Arop, que había cambiado fuerte y decidido en la última recta y había abierto un hueco que parecía definitivo, pero cuando se dirigía a por la victoria le sorprendieron las fortísimas y agónicas zancadas de Korir, que le superó sobre la misma línea de meta y estableció la mejor marca mundial del año (1:43.26). Ganó por 12 centésimas (1:45.38 para Arop), mientras Wightman, que el viernes se impuso en Bruselas, cerraba su incursión en los 800m con 1:44.10.

Entre las mujeres, la subcampeona mundial británica Keely Hodgkinson quedó muy lejos de poder repetir el diamante. La campeona, Athing Mu, no parece interesada por la competición. Controlando la carrera desde la cabeza, la keniana Mary Moraa, que ya ganó en Estocolmo y en los Juegos de la Commonwealth, aguantó hasta el final (1:57.63) para batir a la jamaicana Natoya Goule (1:57.85) y la estadounidense Sage Hurta (1:58.47).

Escasas sorpresas en los 1.500m, con la victoria de la inabordable Faith Kipyegon, que se apuntó su tercer diamante, con un triunfo en el que esperó a la recta final para rematar en 4:00.44 a la irlandesa Ciara Mageean (4:01.68), en una forma sensacional tras batir el récord nacional con 3:56 en Bruselas, y a la etíope Freweyni Hailu (4:01.68). Entre los hombres, no es intocable Jakob Ingebrigtsen, como demostró en Eugene, una derrota que aún le duele y de la que ha regresado fuerte y orgullo. En Zúrich tomó el mando a tiempo y volvió a bajar de 3:30, algo extraordinario, para imponerse en 3:29.02, la mejor marca mundial del 2022, al keniano Timothy Cheruiyot (3:30.27) y el australiano Oliver Hoare (3:30.59). Es el primer diamante del noruego, que impidió el quinto de Cheruiyot.

Los obstáculos son africanos

Los obstáculos femeninos gozaron toda la emoción. La estadounidense Emma Coburn tiró del grupo, pero ya no estaba a la pelea en la campana, cuando la bahreiní Winfred Yavi aumentó el ritmo sin poderse quitar de encima a la etíope Werkuha Getachew, que aprovechó una mala salida del último obstáculo de Yavi para atacar con todo y llevarse la victoria con 9:04.57 y un último kilómetro en 2:55. Yavi marcó 9:04:47 y la keniana Faith Cherotich mejoró su marca personal con 9:06.14.

Más claro estuvieron los masculinos, donde el campeón olímpico y mundial, el marroquí Soufiane El Bakkali, se volvió a mostrar intratable, pero celebró lograr al fin el diamante tras cuatro intentos fallidos. Cada una de sus carreras este año es un triunfo, y más cuando el único en hacerle sombra este año, el etíope Girma, está ausente. Se escondió en el primer kilómetro, pasó a la acción mediada la carrera y en la última vuelta ya estaba claro su triunfo, coronado en 8:07.67 ante el etíope Getnet Wale (8:08.56) y el keniano Abraham Kibiwott (8:08.61).

Saltos

En el 'field' de Zúrich, todas las atenciones se dirigían al saltómetro de pértiga, después de la derrota de Armand Duplantis en Bruselas. El sueco recuperó su excelso habitual nivel y se impuso con 6,07m, el récord del mitin que era suyo del año pasado, cuando ganó su primer diamante, aunque esta vez no puso el listón en los 6,22m que serían su nuevo récord mundial. Tras él, esta vez se clasificaron Sondre Guttormsen, que con 5,86m batió de nuevo la plusmarca noruega, y el estadounidense Chris Nilsen con 5,81m.

En la altura, se soñaba con un triunfo grande de Yaroslava Mahuchikh tras intentar en Bruselas el récord mundial, pero esta vez saltó a la tercera 2,03m y no avanzó en 2,06m, más que suficiente para atrapar el diamante ante su compatriota ucraniana Iryna Gerashchenko (1,94m) y la australiana Nicola Olyslagers (1,94m).

Photo credit: Alexander Hassenstein - Getty Images
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En el triple salto, como es habitual la venezolana Yulimar Rojas mató la final desde bien pronto con 15,28m y un rosario de nulos en su permanente ataque a su plusmarca universal. La ucraniana Maryna Bekh-Romanchuk (14,96m) y la jamaicana Shanieka Ricketts (14,85m) se confirmaron con sus dos más firmes rivales este año. En la prueba masculina, ganó en cubano Andy Díaz (17,70m), diez centímetros más que el español Jordan Díaz, que terminó tercero tras no poder agotar los dos últimos intentos por molestias en los isquiotibiales.

En la longitud, la campeona europea Ivana Vuleta se impuso con los 6,97m del primer intento en un concurso muy pobre a la sueca Khaddi Sagnia (6,55m) y la estadounidense Quanesha Burks (6,54m) en un mal día de la campeona mundial alemana Malaika Mihambo (6,52m). En el apartado masculino, el campeón olímpico griego Miltiadis Tentoglou llegó a 8,42m en el último para ganar al estadounidense Marquis Dendy (8,18m) y el cubano Maykel Massó (8,05m).

Lanzamientos

En el lanzamiento de disco, la estadounidense Valarie Allman ganó con 67,77m a la croata Sandra Perkovic (67,31m) y la portuguesa Liliana Ca (63,34m). En hombres, también mandó el campeón mundial esloveno Krijstan Ceh con 67,10m en el último intento ante el suizo Lukas Weibhaidinger (65,70m) y el lituano Andrius Gudzius (65,28m).

En la jabalina, otra victoria femenina estadounidense en Kara Winger, que tras batir el récord nacional en Bruselas ganó esta vez con 64,98m ante la australiana Kelsey-Lee Barber (63,72m) y la japonesa Haruka Kitaguchi (63,56m). En hombres, el campeón olímpico indio Neeraj Chopra ganó con 88,44m al checo Jakub Vadlejch (86,94m) y el alemán Julian Weber (83,73m).

La Liga de Diamante volverá el 29 de abril en China, si sus infinitas medidas pandémicas que ya han suspendido el Mundial bajo techo de marzo no lo impiden.