Una frase de ‘MasterChef’ demuestra que el programa no estaba haciendo las cosas bien

Este lunes, MasterChefcelebró su novena gala. Un capítulo en el que el concurso se despidió de uno de los protagonistas de la edición, Luismi, el musculado bombero que ha tenido el dudoso honor de sacar a todos su compañeros de quicio en algún que otro momento. A lo largo de la entrega, este aspirante encadenó numerosos platos fallidos y al fin fue puesto de patitas en la calle, algo que para muchos espectadores ha tardado en llegar. Y es que, con diferencia, Luismi ha dejado los peores platos de toda la edición, y además, ha mostrado ser un mal concursante, tal como delató una de las valoraciones que anoche le escuchamos a Jordi Cruz. Una crítica que demostró, además, que el programa no estaba haciendo las cosas bien.

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En la primera prueba, todos los aspirantes debían elaborar un plato con un producto que desprendiese un fuerte olor, y a él le tocó la pasta de arenque, que se la asignó el invitado Boris Izaguirre. Luismo elaboró una pasta que decoró con la bandera de Italia de una manera muy infantil, y que fue catalogada como un desastre por parte de los jueces. Fue entonces cuando Jordi le dio un tirón de orejas, porque ni un plato tan sencillo como la pasta le sale bien.

Lo tuyo es para matarte, Luismi. No estás focalizado en aprender, solo en hacer tontunas”, le afeó. Una frase que deja ver el trasfondo del programa, que ha dejado más de dos meses a un concursante que está allí casi para pasar el rato, porque no demuestra ninguna pasión por los fogones. Es decir, que los propios jueces no han hecho bien su labor al no cortarlo antes, porque no se explica que haya aguantado 9 capítulos.

El bombero no es uno de esos perfiles que aman la gastronomía, pero la gastronomía no los ama a ellos, algo que nunca falta en MasterChef. Con Luismi veíamos mucha tontería, como decía el chef. No parecía interesado en escuchar lo que le tenían que decir ni jueces ni compañeros, él iba a lo suyo, confiando en un estilo culinario que solo él veía. Se mostraba más interesado en exhibirse que en aprender y evolucionar.

MADRID, ESPAÑA - 7 DE ABRIL: El chef Jordi Cruz asiste a la presentación de
MADRID, ESPAÑA - 7 DE ABRIL: El chef Jordi Cruz asiste a la presentación de "MasterChef 10" el 7 de abril de 2022 en Madrid, España. (Foto de Aldara Zarraoa/Getty Images)

Únicamente hay que darse una vuelta por las redes sociales para ver cómo se ha celebrado la salida de este aspirante, que ha dejado momentos icónicos de la edición como personaje, pero no como cocinero. A medida que pasaban las semanas se ha hablado más de los músculos de sus brazos o de su apodado como “culo caramelo” que de sus aciertos entre los fogones. Él ha intentado ir de erudito, de alguien que tiene una mente que no para de maquinar grandes ideas culinarias, pero luego no sabía hacer unos huevos benedictinos, ni siquiera, unas simples patatas fritas.

Y es que en la prueba de exteriores de ayer, a él le tocó realizar unas patatas suflés, algo muy típico de MasterChef, pero fallaba una y otra vez, por un exceso de agua que él no lograba ver. Tan mal iba que Pepe Rodríguez, otro de los jueces, le dijo que las dejase y que, al menos, hiciese unas patatas fritas, normales y corrientes, como acompañamiento. Error. Luismi tampoco podía hacer algo así de sencillo, y acabaron aceitosas y crudas. Pepe prohibió que las patatas saliesen a los comensales, y Samantha Vallejo-Nágera tuvo que pedir disculpas en nombre del programa.

¿Cómo ha podido llegar alguien tan lejos en la competencia, sin saber hacer ni unas simples patatas? Ah, enigmas de la televisión. Desde fuera, da la sensación de que Luismi tenía mucha protección, porque interesaba como personaje. Él tenía el rol del guaperas, el que ligaba con Patri en las primeras entregas, pero también tonteaba con Eva (hasta que ella acabó con Jokin). Además, era el concursante desastre, el que saca de quicio a los compañeros y, por tanto, da un poco de vida a las pruebas grupales, o cuando se cocina por parejas. De hecho, no hay dudas de que Luismi volverá como invitado en futuras temporadas, y que su objetivo será más el de agitar el avispero que el de sorprender a los futuros concursantes con sus exquisitas elaboraciones.

Las audiencias de MasterChef de esta temporada van justas de éxito. Lidera cada noche, pero es la temporada menos vistas de todas las ediciones de anónimos, con capítulos que no alcanzan ni el millón y medio de espectadores. Y puede que no de los problemas de la competición sea, precisamente, que se apueste por perfiles como Luismi, que tienen poco que dar entre fogones, aunque regalen otro tipo de contenidos. Jordi Cruz dejó claro que, hasta ahora, ha habido demasiada tontuna (¡si hasta empeoró el León come gamba!), y esperemos que lo que queda de competición se vuelva más interesante. Todavía se está a tiempo de hacer las cosas bien.

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