Frank Cuesta: "Un animalista no puede terminar con los toros"

Paula Olvera

Frank Cuesta, conocido popularmente como Frank de la Jungla, ha decidido abandonar la naturaleza salvaje para denunciar un tema que toca muy de cerca al público español. Así, en Wild Frank: Toros pone el foco en las corridas de toros para averiguar cuál es el futuro de lo que muchas personas consideran fiesta nacional. Esto fue lo que nos contó a los medios congregados el protagonista en la presentación de la nueva temporada del exitoso programa de DMax.

Frank Cuesta (©DMax)
Frank Cuesta (©DMax)

-¿Cuál era tu mayor preocupación a la hora de afrontar Wild Frank: Toros?
Lo que más me preocupaba a mí era cómo estructurar todo esto, cómo llegar a la conclusión de hacer un programa sobre toros. Hemos hecho cuatro episodios y tres son sobre el mundo de las corridas de toros. Luego hemos hecho otro episodio que es sobre los festejos populares. Realmente el proyecto yo lo tenía muy bien en la cabeza y era darle un repaso al mundo del toro con la gente del toro. Los que estamos en contra siempre hablamos pero no sabemos lo que hay dentro. Entonces era que nos lo enseñasen sin filtros.

-¿Cuánto tiempo has tardado en sacar el proyecto adelante?
Tres años porque hace tres años que lo quería hacer y que empecé a indagar, a buscar.

-¿Qué ha pasado para que la cadena ahora acepte el proyecto y antes no?
No sé, cambio de dirección a lo mejor.

-Siendo un antitaurino declarado, ¿este proyecto ha sido un verdadero reto televisivo?
No. Nosotros desde el punto de vista de no gustarnos una corrida de toros luego ves que es un mundo en el cual tú estás en la plaza de toros y se vende alcohol, la gente bebe, pero no hay peleas. Tiene una parte muy civilizada que el abogado puede estar sentado con el fontanero. Es un mundo muy tradicional, muy español. Es parte de nuestra cultura aunque no nos guste. Pero es algo que, si estás en contra, tienes que luchar para que se termine. Lo bonito es que me han dejado entrar dentro de su casa.

-¿Has tenido que limar esa radicalidad para acercarte a los taurinos?
No. Era decirles “estoy en contra de esto, pero ¿me lo vas a enseñar?”. Nos han dado un par de “no”, pero todo el mundo nos ha recibido. Es jorobado meterse en todo ese mundo. Al final entiendes y aprendes cosas de las que estabas equivocado y tienes que admitir que estabas equivocado.

-¿Qué has aprendido en esta temporada entonces?
He aprendido que hay mucha mentira dentro del mundo de los toros. Los que somos antitaurinos hablamos muchas veces de boquita y la realidad es que el toro se mete en una plaza de toros, se le castiga y se le mata en directo. Pero muchas veces se intenta meter más cosas, pero no es cierto.

-¿Podrías poner un ejemplo?
Que se les pone aceite en los ojos. He visto toros que no han sacado porque tenían una pequeñita cosa en el ojo. Entonces, hay muchas leyendas. Hay que luchar contra ello desde mi punto de vista, pero no con mentiras.

-¿Qué es lo que más te ha sorprendido de tratar con taurinos?
Que es gente con muchísima educación. Todos los ganaderos son veterinarios o biólogos. Y la gente que está alrededor es gente que ha estudiado y muy ecologista. Yo pensaba que era una panda de analfabetos.

-¿Te sientes satisfecho con el trabajo realizado?
Sí. Mi idea ha ido cambiando a medida que yo he ido investigando. Pero voy a ser antitaurino siempre en el sentido de que los animales se utilicen en espectáculos que no tienen sentido. Pero me ha hecho entender también que es un negocio que mueve muchísimo dinero y muchas familias dependen de él. Y que, de alguna manera, hay que acabar con ello pero hay que hacer una reestructuración para que toda esa gente pueda vivir.

-¿Qué futuro le auguras a las corridas de toros?
Se podría hacer un plan, pero es que necesitas por lo menos diez años para empezar a mover todo eso. Es un negocio muy grande, hay mucha gente que vive de ello. Las soluciones drásticas a veces funcionan, pero es un plan a la larga. A mí me hace mucha gracia quienes dicen “a la mierda las dehesas”. ¿Ya no te importan todos esos animales salvajes que viven dentro de las dehesas tranquilos? Hay que hacer un plan muy grande y con gente que sepa lo que se hace.

-En este contexto, ¿cuál sería tu solución?
No lo sé. El plan tendría que ser ejecutado entre gente del mundo del toro y gente que entienda. Es decir, un animalista no puede terminar con los toros. Puede protestar para conseguir una ley para erradicar los espectáculos de animales en España, pero el plan para cambiar todo eso, y que no sea un desastre a nivel económico y ecológico, tiene que ser con la gente que entiende y sabe de ello. Es así de triste, pero un tío que está en el ordenador diciendo “toros no” a mí no me vale para nada. Me vale alguien que entienda lo que hay que hacer.

-¿Crees que los taurinos ven el final de los toros cerca?
Ellos yo creo que lo van oliendo. Ya te van diciendo “el día que no vaya la gente a las plazas se terminará”. Pero ese no es el final de los toros. El día que no vaya la gente a las plazas obviamente no habrá sponsors, no habrá dinero, y los toreros se quedarán en su casa. Y, si te das cuenta, cada vez va menos gente a los toros. En diez años es que no va a haber gente yendo a los toros. Solo gente que lo tenga muy arraigado de familia. Y ahí es cuando hay que buscar una solución.

-Pero en los pueblos les quitas los toros y se enfurecen…
Sí, pero es que esos espectáculos son un poco más bestias. Eso sí va a terminar antes que los espectáculos de corridas de toros.

-Hay muchos niños que desde pequeños les inculcan la pasión por el mundo del toro. ¿Te gustaría que este programa lo pudiera ver toda la familia?
Lo van a ver niños. Hay que entender la vida y la muerte y hay que entender que todo tiene un principio y todo tiene un final. Hay que entender lo que es sufrimiento y lo que no es sufrimiento. Un niño pequeño no lo va a entender nunca hasta que tenga un poco de conciencia. Pero todo depende de qué tipo de familia vengas.

-¿Cómo te tomaste el linchamiento en redes sociales cuando descubrieron que habías visitado una plaza de toros?
Les mandé a tomar por c*** a todos y ya está. Es gente que está en casa. Son chavales que no tienen nada que hacer. Es gente que no vale ni la mierda que cagan. Eso es España.

-¿Tu sensación en la plaza de toros ha sido que la gente aplaudía el sufrimiento del toro?
No. Ellos aplauden lo que ellos ven como arte del torero toreando. Lo que pasa que, desde el punto de vista del que no le gusta, lo ves como una persona sanguinaria que está disfrutando del sufrimiento de un animal. Ellos realmente no odian al toro, no sienten ni para bien ni para mal.

-¿Estando en DMax te han ofrecido otros programas en otras cadenas, especialmente en Mediaset para volver?
Sí. Me han ofrecido de muchos sitios. Tenía varias ofertas y al final decidí quedarme en DMax que es lo que mejor me venía. No a nivel dinero pero a nivel tranquilidad sí.

-Y a nivel difusión, ¿no?
Te da esa apertura al mundo. Es decir, gente que ve DMax lo ve porque le gusta, porque es gente que tiene interés en ver cosas diferentes.

-¿Y qué harías si te viene Paolo Vasile con el cheque bajo el brazo?
Ya les dije que no. Y el cheque era gordo.

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Imagen: ©DMax