Francis Ford Coppola sacrifica su fortuna por hacer por fin su película soñada

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Apocalypse Now o El Padrino son clásicos por derecho propio, películas encumbradas como obras maestras que colocaron a Francis Ford Coppola en la lista de directores más aclamados e influyentes en la historia del cine. Sin embargo, su nombre se ha quedado anclado en éxitos del pasado, sin repetir suerte alguna en la taquilla desde hace casi 30 años. Sin ir más lejos, su último éxito económico como director fue Drácula de Bram Stoker en 1992, mientras que es muy probable que si les pregunto cuáles son sus últimas películas, la mayoría desconozca la existencia de los únicos cuatro largometrajes que ha dirigido en las últimas dos décadas.

Pero a sus 82 años, el director quiere darle un giro a su existencia profesional, dando luz verde a uno de sus proyectos soñados. Una película épica con aires de Ben-Hur que se antoja tan grande y complicada como lo fue Apocalypse Now y en la que lleva trabajando desde los años 80s. Sin embargo, para hacerla, es muy probable que tenga que pagarla de su propio bolsillo.

Francis Ford Coppola presentando el premio a Actor Secundario durante los 23 Annual Hollywood Film Awards en el The Beverly Hilton Hotel el 3 de noviembre de 2019 en Beverly Hills, California. (Photo by Kevin Winter/Getty Images for HFA)
Francis Ford Coppola presentando el premio a Actor Secundario durante los 23 Annual Hollywood Film Awards en el The Beverly Hilton Hotel el 3 de noviembre de 2019 en Beverly Hills, California. (Photo by Kevin Winter/Getty Images for HFA)

La ausencia de éxitos económicos en su filmografía en tanto tiempo no lo convierten en una apuesta apetitosa para inversionistas. Y tampoco ayuda que sus películas más recientes no hayan tenido la fortuna de al menos conquistar al público en base al boca a oreja. Es como si su cine casi no hubiera existido en los últimos 20 años, más allá de los montajes nuevos que ha seguido retocando de sus clásicos, como Apocalypse Now Final Cut en 2019 y El Padrino, epílogo, estrenada en 2020. Legítima defensa (1997) -adaptacion de la novela de John Grisham- recibió el aplauso de la critica pero fue un batacazo rotundo de taquilla. El hombre sin edad (2007), Tetro (2009), Twixt (2011) y Distant Vision (2015) pasaron sin pena ni gloria por cines, o ni siquiera pasaron por muchos países (como en España donde solo vimos Tetro con Robert Pattinson).

Por eso, y sin más diligencias, parece que Coppola no quiere perder más tiempo y ha desempolvado una vez más su idea soñada durante décadas con la intención de hacerla próximamente. Y si los inversionistas no suben al carro, entonces él mismo está dispuesto a costear lo que haga falta en la inmensa producción valorada entre $100 y $125 millones.

La película es una de las pasiones más anheladas del cineasta, una cinta que escribió a inicios de los 80s con la ciudad de Nueva York como escenario protagonista y que tituló Megalopolis. Estuvo cerca de dirigirla en 2001, pero los ataques a las Torres Gemelas del 11 de septiembre destruyeron sus planes inminentes. Años más tarde lo volvió a intentar. Fue en 2019 cuando él mismo aseguró que estaba poniendo la idea en marcha de nuevo, con rumores que señalaban a Jude Law como protagonista. Pero durante mucho tiempo no volvimos a saber nada.

Hasta ahora.

Y es que cualquiera diría que el director se ha cansado de esperar. “Se ha convertido en una guerra religiosa, en el sentido que ya no tiene lógica” dijo a Deadline recientemente. Asegura que sigue sintiendo que es el mismo cineasta de hace 20 o 40 años porque todavía quiere “hacer su película soñada” aunque eso signifique pagarla de su propio bolsillo. Soy capaz de poner $100 millones si tengo que hacerlo. No quiero, pero lo haré si tengo que hacerlo” sentenció. 

Dice estar “comprometido con hacerla” y que le gustaría entrar en producción en el otoño de 2022, y según el medio citado ya estaría manteniendo conversaciones con un reparto que suena de lo más interesante con Oscar Isaac, Cate Blanchett, Zendaya, Forest Whitaker, Michelle Pfeiffer, Jessica Lange y John Voight. Es más, pretende sumar al legendario James Caan en su reencuentro cinematográfico tras crear el legendario personaje de Sonny Corleone en El Padrino.

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Pero ¿de qué se trata Megalopolis? Al parecer es una producción con aires de épica romana, como los clásicos de Cecil B. DeMille, inspirada en la Conjuración de Catilina pero trasladando la trama a la ciudad de Nueva York. La Conjuración de Catilina fue una traición política fraguada por el senador Lucio Sergio Catilina que pretendía tomar el poder de la República Romana en el año 63 a.C. Se trata de un personaje que se había ganado la enemistad de la aristocracia debido a sus planes económicos y reivindicaciones por ampliar el poder de la plebe. Y como perdió varias veces políticamente, optó por conseguir el poder con una revolución yendo por el camino del populismo, prometiendo condonación de deudas a cambio de sumar hombres a su ejército. Sin embargo, sus intentos no dieron sus frutos y murió en una batalla contra Cayo Antonio.

Pues Coppola pretende utilizar dicha historia modernizándola a los nuevos tiempos, trasladando la épica romana a Nueva York. El director se encuentra buscando apoyo financiero para llevar a cabo su visión, y si bien afirma que cuenta con algunos inversionistas privados que quieren asociarse, asegura que está dispuesto a igualar la inversión si hace falta. Siendo un director experto en apostar por sus propios proyectos, autofinanciándose y pasando décadas cubriendo deudas en el pasado, es consciente de las complicaciones que existen en apostar su propio dinero pero, de todos modos, asegura sentirse capaz de hacerlo. “Soy capaz de cubrirlo todo si realmente debo hacerlo. Sería difícil para mí o cualquiera poner $100 millones para realizar un sueño utópico pero no es imposible” sentencia.

Y es que a sus 82 años, es probable que ya no tenga nada que perder. Ya vivió éxitos y fracasos, pasó por deudas y ganancias. Y, después de todo, se trata de su proyecto soñado. Ese con el que pretende dejar la huella definitiva a su filmografía. Ya lo dijo en 2019 también a Deadline, desvelando que se trata de una ambición personal, la de realizar su trabajo mayor recurriendo a todo lo aprendido a lo largo de su carrera, desde sus comienzos a los 16 años haciendo teatro. “Hará uso de todos mis años haciendo cine en diferentes estilos, culminando en lo que creo es mi propia voz y aspiración” sentenciaba, desvelando que no se trata de un blockbuster al uso. 

Es probable que la venta de su viñedo hace unas semanas forme parte de estos planes arriesgados. Después de varios meses finalizando la transacción, a principios de agosto supimos que la empresa Delicato Family Wines había completado la compra del portafolio de vinos y los viñedos del director en Sonoma County, California. Se trata de unas marcas premium que el director inició en 1975 cuando compró su primer viñedo en el Valle de Napa.

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Coppola sabe lo que es arriesgar y apostar por uno mismo. Lo hizo en los 70s cuando produjo la primera película de George Lucas, THX 1138, pero al estudio detrás del préstamo inicial, Warner Bros., no le gustó el producto ni el resto de guiones presentados y pidió la devolución los $300.000 prestados (Yahoo! Movies). La deuda casi lleva al estudio del director, Zoetrope, a la ruina y Coppola tuvo que centrarse en El Padrino a regañadientes para salir adelante. Luego lo hizo en los años 80, cuando el batacazo de su fantasía musical Corazonada (1982) lo obligó a vender el terreno de 23 hectáreas de Zoetrope Studio en 1983, pasando la siguiente década cubriendo deudas hasta que la productora declaró la bancarrota en 1990. Y fue precisamente por su anhelo de hacer Magalopolis que aceptó hacer tres películas de estudio -Drácula, Jack y Legítima defensa- para poder salir de las deudas. Fue en aquel entonces cuando los ataques terroristas del 11 de septiembre bloquearon sus planes. En una entrevista a Aintitcool de 2007 reveló que el atentado hizo que le fuera muy difícil encontrar el camino para seguir adelante. “Era una película inspirada en una utopía con Nueva York como personaje principal, y de repente no puedes escribir sobre Nueva York sin tratar lo que acababa de pasar y sus implicaciones. El mundo había sido atacado y no sabía cómo tratarlo. Lo intenté” dijo entonces. En aquel momento abandonó el proyecto, pero evidentemente nunca lo olvidó.

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