Cómo Fox arruinó 'Buffy, la cazavampiros'

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Photo credit: 20th Century Studios
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Joss Whedon no era prácticamente nadie cuando escribió el guion de su primera película a los 25 años. Descendiente de guionistas de comedia (su abuelo John escribió episodios de ‘El show de Dick Van Dyke’, su padre Tom, de ‘Las chicas de oro’), él mismo había trabajado en las sit-coms ‘Roseanne’ y ‘¡Dulce hogar... a veces!’. Su idea para un largometraje sobre la adolescente pija y frívola que descubre que su misión en este mundo es matar vampiros no fue recibido en Hollywood con expectación e interés, que digamos.

Como muchas de las grandes injusticias de este mundo, tuvo que venir Dolly Parton a solucionarla. Fue su productora, Sandollar, la que compró el guion en otoño de 1991 y empezó a desarrollarlo con la directora Fran Rubel Kuzui, que había debutado unos años antes con la comedia indie ‘Tokyo Pop’.

Pensada como una comedia para adolescentes que parodiaba el cine de vampiros, ‘Buffy, la cazavampiros’ fue cogiendo forma rápidamente. Entonces la cineasta y su marido, el productor Kaz Kuzui, ficharon a Luke Perry para interpretar al interés romántico de la protagonista. Perry era una estrella en ciernes gracias a su papel como Dylan en ‘Sensación de vivir’, por lo que 20th Century Fox mostró un interés repentino. Con un gran estudio detrás, la película ya era una realidad, pero Whedon no tardaría en aprender una de las lecciones más duras que un guionista aprende en Hollywood.

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Una película para críos hecha con poco tiempo y dinero

“La gente me pregunta: ‘¿Cuál es el peor trabajo que has tenido nunca?’. Y yo respondo: ‘Una vez fui un guionista en Hollywood’. Lo que hacen es quitarle el brillo a las películas. Casi todas mis experiencias han sido malas”. Whedon no se andaba con sutilezas en esta entrevista para AV Club. Cuando dijo estas palabras en 2001 ya había escrito ‘Alien: Resurrección’ y colaborado en la escritura de ‘Speed’, ‘Twister’, ‘Waterworld’ y ‘X-Men’, viendo en todas las ocasiones cómo se culpaba al guion de lo que, en su opinión, eran fallos de dirección, interpretación o malas decisiones tomadas por los estudios. (Por otro lado, también fue uno de los guionistas de ‘Toy Story’, no todo podía ser malo.)

Photo credit: 20th Century Studios
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‘Buffy, la cazavampiros’ fue su primera decepción con el sistema de producción de Hollywood. Para empezar, 20th Century Fox se unió al proyecto a finales de 1991 con una condición: tenía que estrenarse al verano siguiente. Eso le daba al equipo muy poco tiempo para sacar adelante la película, en concreto cinco semanas de preproducción y seis semanas de rodaje. En cine, el tiempo es literalmente oro, y cuanto menos inviertas en tu película menos probabilidades hay de que salga algo de calidad (otros rodajes simplemente están gafados).

El reparto fue añadiendo nombres, algunos de ellos de altura. Para la protagonista Whedon había pensado en Alyssa Milano, una joven estrella por aquel entonces, pero finalmente la elegida fue Kristy Swanson, actriz que había trabajado en un puñado de películas, nunca con un papel tan importante. El presupuesto de unos 7 millones de dólares no daba para mucho. Dos actores con mucha experiencia y pedigrí como Donald Sutherland y Rutger Hauer darían vida al vigilante de Buffy, Merrick, y el vampiro Lothos respectivamente. Para interpretar al ayudante de Lothos, el vampiro Amilyn, eligieron a Paul Reubens, humorista conocido sobre todo por su personaje Pee-wee Herman y que acabaría siendo uno de los miembros más celebrados del reparto tanto por el público como por Whedon.

Ni el estudio ni la directora compartían la visión del guionista sobre la película. Si él había escrito una historia con un trasfondo más oscuro, 20th Century Fox quería una comedia ligera juvenil de verano que se mantuviera dentro de la calificación PG-13 (por lo general, eso impide que la película tenga sexo, sangre, violencia extrema y momentos considerados demasiado adultos por sus ramificaciones emocionales). Como consecuencia, algunos elementos fueron modificados, como la muerte de Merrick, un suicidio en el guion original, o eliminados como el clímax en el que Buffy encerraba a todos los vampiros en el gimnasio del instituto y le prendía fuego. En la película se ven claramente algunos momentos retocados en la sala de montaje, como esa escena en la que Buffy cercena una salchicha como si fuera el miembro de un chico que le está molestando (en pantalla solo se ven las caras de reacción, no el propio acto).

Por su parte, Kuzui se tomó el encargo como una película menor, describiéndola en las entrevistas como “una película para críos que Fox quería que hiciéramos rápido”, y dejando claro que no era arte sino entretenimiento. La protagonista también tenía esta actitud, como dejó claro en una charla con Los Angeles Times: “Es una película muy ‘camp’. No es más que una locura puramente de entretenimiento”.

Whedon vs Donald Sutherland

Tuvo que ser doloroso para Whedon ver cómo el equipo se enfrentaba con cierto menosprecio a su guion. Y lo vio de cerca, porque estuvo muy involucrado en el rodaje, al menos hasta que decidió distanciarse de la película… por su animadversión hacia uno de los actores. “Estuve allí durante casi todo el rodaje. Al final básicamente tiré la toalla porque no podía seguir estando cerca de Donald Sutherland”, contaría años después. “Vi mucho comportamiento estúpido de actores demasiado subidos y a una directora que tenía una visión diferente a la mía, y estaba en su derecho, era su película, pero fue frustrante”.

Photo credit: 20th Century Studios
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En cuanto a Sutherland, Whedon lo describió como “simplemente un gilipollas”. “Reescribía todas sus líneas, y la directora le dejaba. No sabe escribir, porque no es un escritor, así que el diálogo no tenía sentido. Y tenía una actitud muy mala. Era increíblemente maleducado con la directora, maleducado con todos los que le rodeaban, era un grano en el culo”. Irónicamente, en los últimos años varios actores que han trabajado con Whedon, como Charisma Carpenter, han tenido acusaciones parecidas contra él.

Una película fallida, una serie de culto

Lo que llegó a materializarse en la pantalla fue una película que no termina de funcionar en ningún momento. El tono estaba influido por comedias negras adolescentes como ‘Escuela de jóvenes asesinos’, pero la mayoría de los chistes no hacían gracia (el estudio había eliminado gran parte de lo escrito por Whedon porque consideraban que su humor era muy abstracto y de nicho). La dirección es plana y torpe, el montaje está hecho a trompicones y el conjunto se salva por la corta duración y algunas buenas interpretaciones (fue la primera película de Hilary Swank). Swanson no está del todo mal, pero ver esta versión simplificada del personaje después de conocer a la Buffy atormentada, enfadada y sarcástica de Sarah Michelle Gellar es doloroso.

Photo credit: 20th Century Studios
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Sí hay en la película ciertos ramalazos de lo que acabaríamos viendo años después en ‘Buffy, cazavampiros’, la serie. Algunos chistes son puro Whedon (como cuando Amilyn le grita a un vástago ‘Kill him a lot!’) y ya está la interesante idea alrededor del deseo de Buffy de ser una chica normal y renegar de su destino. También tiene un mensaje feminista que no era muy común en las producciones comerciales, y que más adelante se expandiría en la serie. “Creo que a los críos les va a encantar el hecho de que Buffy sea la heroína y Pike sea ‘la damisela’”, opinaba la actriz. “Normalmente el chico es el que mata a los vampiros o se enfrenta a los malos. Creo que a las chicas les va a gustar que Buffy sea la heroína, y espero que asuste a los chicos”.

‘Buffy, la cazavampiros’ no llegó a ser un fracaso en taquilla. 20th Century Fox invirtió mucho dinero en publicidad y llenó las ciudades de pósters esperando que atrajera al público más joven, y como resultado la película recaudó más de 16 millones de dólares. Lo suficiente para que el estudio recuperara la inversión, pero no mucho más.

En la actualidad, Buffy es uno de los ejemplos más claros que ha dejado el Hollywood reciente de cómo un estudio puede coger una buena idea y hacer una mala película con ella, eliminando por el camino el espíritu de lo que los guionistas habían ideado. Cinco años después se estrenó una serie que permitiría a Whedon desarrollar sus ideas y se convertiría en una de las ficciones más veneradas y estudiadas de la historia de la televisión. En ella, Merrick sí se suicidó y Buffy quemó el gimnasio de su instituto.

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