La insistencia del fiscal en la ropa que llevaba una supuesta víctima de agresión sexual hace intervenir al juez

Ocurrió esta semana en un juicio celebrado en la Audiencia Provincial de Las Palmas en el que se juzga a un hombre acusado de agresión sexual. La supuesta víctima, cuya versión no cree el fiscal del caso, tuvo que responder a varias preguntas sobre la ropa que llevaba o no llevaba el día en el que se produjeron supuestamente los hechos. La insistencia una y otra vez sobre el mismo punto hizo que el juez acabase interviniendo dando por zanjado el asunto.

El juez de la Audiencia Provincial de Las Palmas pidió al fiscal que cesase con las preguntas sobre la ropa de la supuesta víctima porque ya había quedado claro. (Foto: Getty Images)

Quien hizo las preguntas, como recoge el diario La Provincia, fue el fiscal Javier García Cabañas, quien ha acusado a la supuesta víctima de abusos sexuales de mentir en su testimonio y de que lo único que busca con esta acusación es solucionar un problema de alojamiento. Durante su interrogatorio a la mujer fueron muchas la preguntas que le hizo sobre cómo iba vestida aquel día.

“¿Y qué llevaba usted puesto el día de los hechos? ¿El pantalón era corto, ceñido o ajustado?”, interpeló a la denunciante, que, según cuentan quienes estaban presentes, se mostró algo desconcertada por la importancia que el fiscal le daba a su vestimenta. Ella respondió que aquel día llevaba “una camiseta y un bóxer”. Una respuesta que pareció insuficiente a García, quien insistió: “¿Únicas prendas? ¿No llevaba ropa íntima?” La mujer aclaró que no estaba en ropa interior y que “sí, tenía mis braguitas y mi sujetador debajo de la camisa y el bóxer”.

García Cabañas no lo dejó ahí y pidió detalles sobre si el bóxer era corto, ceñido o ajustado, si se parecía a un pantalón de deporte… Ella fue respondiendo una tras otra las preguntas hasta que el juez de la Sección Primera de la Audiencia Provincial, Pedro Herrera, interrumpió al fiscal para que desistiese en las preguntas sobre la ropa ya que se habían dado todos los detalles posibles.

A renglón seguido, el interrogatorio se enfocó en conocer los detalles de dónde se alojó la denunciante antes y después de la supuesta agresión sexual y sobre su situación como desahuciada. Según el fiscal todas estas preguntas y sus respuestas son importantes porque no cree la versión dela supuesta víctima, de la que dice que se contradice en su relato, y ha pedido el sobreseimiento del caso.

En su testimonio la mujer ha asegura que se quedó “paralizada de miedo y, al finalizar la agresión, él me tiró un cacho de papel para que me limpiara. Yo me metí a bañarme y después me fumé un cigarro, estaba en shock. Cogí el móvil y decidí denunciarle”. Su abogado pide una condena de seis años por un delito de agresión sexual o una de tres años de forma subsidiaria por abuso sexual.

Por su parte, el acusado lo desmiente y mantiene que fueron relaciones consentidas en todo momento y que al terminar, él le dio “una toallita para que se limpiara, después la escuché llorando, fui a su cuarto a preguntarle qué le pasaba y llegó la policía”.

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