En 'First Dates' el que busca la verdad corre el riesgo de encontrarla

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La sinceridad entre una pareja es una de las cualidades indispensables para que cualquier relación sea honesta, sana y duradera. Aunque en la práctica a veces resulta complicado decir la verdad a aquella persona que quieres o intentas conquistar, lo cierto es que First Dates ha ejemplificado este valor que consiste, básicamente, en nunca enmascarar las acciones ni las emociones. En otras palabras, sincerarse respecto a lo que haces, sientes y piensas sin temor a que se te juzgue.

En la última entrega emitida de First Dates, que por cierto se convirtió en lo más visto de Cuatro con 1.091.000 espectadores de media y el 7.6% de cuota de pantalla, dos de las citas a ciegas siguieron el mismo patrón a la hora de sincerarse delante de las cámaras.

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Por un lado, el primer encuentro entre Marina y Verdu fluyó con tal naturalidad que en un momento dado abordaron cuestiones escatológicas. Claro que, primeramente, él reconoció ante las cámaras que “el Betis es lo primero. El Betis es lo sagrado. Eso, quien me quiera, me tiene que querer con el Betis”. La de Cádiz también explicó delante de los focos que “me encanta el fútbol. Todo lo que sea hacer cosas me encanta. No tengo aficiones fijas. Las aventuras es mi afición”.

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Ya en la mesa, la joven de 26 años quería conocer en profundidad a su cita y, tras hacerle un interrogatorio sobre su personalidad, pidió a Verdu que le contara algo espinoso sobre él. “Cuéntame algo más de ti, algo chungo, algo que tú digas: Dios. Yo que sé que siempre me huelen los pies”. El chico sevillano se quedó con la mente en blanco hasta que finalmente la comensal dio el primer paso: “En plan, yo que sé. Algo chunguísimo. Yo me saco mucho los mocos. Disfruto sacándome los mocos.

En efecto, la auxiliar de veterinaria desveló su secreto más asqueroso al chico de 30 años reconociendo que disfruta sacándose los mocos: “Me gusta, la verdad. No me escondo”. Algo que, por otro parte, no impactó a Verdu dado que reconoció entre risas ante los focos que “todo el mundo no lo dice, pero lo hacemos el 99% de la población”.

La confianza de Marina con el mozo de almacén fue tal que incluso le desveló que para ella es muy complicado comer con los brackets: “Si me ves aquí es que me estoy quitando. Te lo voy a decir ya, ya que estamos en confianza, comentó tapándose la boca con una servilleta.

En la misma entrega, Jaime y Héctor demostraron su química hablando de viajes y aficiones. “Yo conquisto siempre siendo yo mismo ante todo. Eso es lo que he ido aprendiendo y ser tal cual soy, muy expresivo y como me veis, reveló primeramente el terapeuta ocupacional de 43 años que acudió al restaurante del amor para buscar un hombre ahora que está divorciado.

Sin embargo, al segundo se le ocurrió confesar que el chocolate no es algo que le guste demasiado y el primero huyó despavorido. Y es que no podía creer que el hombre que le estaba robando el corazón delante de los focos no fuera muy fan de este alimento puesto que a él le encanta.

El momento en cuestión se produjo en el postre cuando Jaime cayó rendido ante el sabor del dulce de chocolate que les habían servido y se levantó del sillón como un resorte cuando descubrió que el educador y locomotor no guardaba los mismos gustos que él. “En serio, adiós”, pronunció haciendo el amago de tomar la puerta para no volver jamás. “Pero bueno. ¿Hola? ¿Perdona? ¿Qué no te gusta el chocolate?”.

Pese a la vehemente reacción de Jaime de salir corriendo al saber que a su cita no le gusta el chocolate, lo cierto es que las aguas se calmaron dado que el chico de 37 años puntualizó que no es que no le guste, sino que “he dicho no soy muy fan del chocolate. Respétame”.

Como se pudo comprobar en ambas situaciones, aunque muchas veces no se puede ser completamente sincero con alguien que estás conociendo sí que es mejor optar por la sinceridad para que a la larga la verdad no derive en malestares innecesarios. Por cierto, en la decisión final Marina y Verdu decidieron sorprendentemente tener una segunda cita al igual que Jaime y Héctor que quisieron conocerse fuera del programa de Cuatro.

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