¿Es esta la firma española más 'molona' y no nos habíamos dado cuenta?

Por Iván Avello
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From Harper's BAZAAR

Si hay algo bueno que tienen las redes sociales es que te permiten acceder a cientos de (pequeñas) marcas prácticamente sin moverse del sofa. ¿Cuántas veces habrás sucumbido ante esa firma de joyas que has encontrado bicheando en el timeline de las influencers que sigues y a la que no te has podido resistir? ¿Y aquella otra de zapatos? ¿Y la última nórdica que no deja de crecer? Con imágenes oníricas y encuadres cuasi perfectos, Internet se llena de firmas que, con la creatividad como carta de presentación, consiguen rebasar todas las fronteras.

En los últimos tiempos hay una 'vieja conocida' que acecha en redes sociales, ahora convertidas en uno de los mejores medidores de popularidad fashion. Desigual (sí, lo repetimos, Desigual) reclama su sitio y se ha convertido en una de las firmas de cabecera del 'moderneo' patrio y, por ente, en una de las marcas más 'molonas' del made in Spain. Y, sí, la teníamos delante de nuestras narices y no nos habíamos dado cuenta.

Y es que la firma de los eslóganes repetidos hasta la sociedad (¡cuántas veces habrás oído a tus conocidos decir eso de "la vida es chula"!), los mandalas y que ha hecho del "más es más" (como cantaba Fangoria) su seña de identidad ha vuelto a pegar el pelotazo. Lo ha hecho modernizando sus diseños y adaptándolos al gusto de la calle. Eso sí, su esencia permanece intacta. ¡Si hasta la cantante Rosalía ha caído rendida malamente en sus redes! Por algo será.

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Lo cierto es que Desigual se encuentra envuelta en una serie de cambios que empiezan a abrir nuevas vías de desarrollo. El primero, haber confiado su dirección creativa a Jean Paul Goude (por si aún no lo conoces, es el autor de la celebérrima imagen de la todopoderosa Kim Kardashian y la copa de champagne). Su primera colección couture, toda una oda a la racialidad, se ha convertido en un éxito y ha empezado a marcar los primeros pasos hacia el futuro de la marca: virar hacia algo más comercial y arty. "La vida sin arte sería un error", dijo Nietzsche. Tal cual.

Photo credit: D. R.

Junto a Goude, las marca se ha embarcado en un viaje de ida hacia sus tiempos más pretéritos (ya se sabe, cualquier tiempo pasado nos parece mejor) y ha traído al presente a The Iconic Jacket, la chaqueta denim hecha con retales y con un Mickey Mouse estampado en la espalda que fue creada en 1984 por Thomas Meyer. Lo hacen en un momento en el que los 80 están en plena efervescencia (lo sentimos, aún queda un buen rato para despedirse de las hombreras estratosféricas, el bling-bling y las lentejuelas). La pieza destaca por ser creada siguiendo un proceso totalmente artesanal, lo que hace que cada modelo sea único y diferente.

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Pero si hay algo que haya dado el pelotazo, esa es la colección cápsula que este verano han lanzado junto a la influencer Miranda Makaroff. Y solo hace falta fijarse en el timeline de algunas de las mayores prescriptoras de moda de nuestro país para ver que esto ha sido un éxito: Blanca Miró, Gala González, Amaia (de España) o Úrsula Corberó (coronada como la española más seguida de Instagram) son algunas de las que han sucumbido. Y no solo eso, porque sus prendas han llegado hasta el armario de algunas internacionales, como el de Ami Roiland.

Colorista como pocas, la línea destaca por incluir prints exclusivos ideados especialmente por Makaroff y también por su aire festivo, que baña tops con el abdomen al aire, pantalones setenteros y vestidos de de corte wrap que se han convertido en habituales en playas, piscinas y festivales. Una autentica fiesta a medio camino entre lo multicolor y lo tropical (¡ay si la viera Carmen Miranda!) con cuyo éxito digital la marca reafirma que su revolución influencer no ha hecho más que empezar.