'Fire of Love' y la historia de amor real que supera cualquier película romántica del año

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Encontrar una película romántica original, que realmente te haga sentir emociones nuevas y no repita las mismas fórmulas del género (ejem, Corazones malheridos) no es para nada habitual. Por eso, cuando una historia de amor sorprende y enamora a la cínica que llevo dentro tengo la necesidad cinéfila de compartirlo. Y este es el caso de Fire of Love, un largometraje que derrocha pasión volcánica contando una historia de amor real que, en su forma documental, se corona como la mejor película romántica que he visto en 2022.

Katia y Maurice Krafft en una imagen de 'Fire of Love' (cortesía de Caramel Films)
Katia y Maurice Krafft en una imagen de 'Fire of Love' (cortesía de Caramel Films)

Fire of Love cuenta la historia de Katia y Maurice Krafft, dos vulcanólogos que dejaron infinidad de horas de metraje capturando sus aventuras y exploraciones volcánicas, plasmando el trío amoroso que compartían con los cráteres en erupción. Y así, entre ríos de lava y erupciones volcánicas que exponen líricamente el poder de la naturaleza, la película nos descubre una manifestación de amor como pocas. Sin embargo, si sorprende que escriba en pasado es porque murieron en 1991 cuando filmaban la erupción del monte Unzen en Japón, junto a periodistas, bomberos y vulcanólogos que se encontraban allí. Una muerte que ellos daban por sentado que podía ocurrir algún día. “Nunca tengo miedo porque he visto tantas erupciones en 23 años que si muero mañana, no me importa” dijo Maurice en una ocasión.

Nadie sabe a ciencia cierta cómo se conocieron, pero esta pareja de franceses conectó enseguida a través de su pasión por los volcanes. Dedicaron sus vidas enteras a explorar e investigar, tomando la decisión consciente de no tener hijos para centrarse de lleno en esta fascinación común por el poder cataclísmico de la Tierra. Ellos veneraban el poder de la naturaleza, viendo en los volcanes una manifestación del corazón del planeta mientras la lava es la sangre que fluye por sus venas.

A excepción de algunas recreaciones esporádicas, la película al completo parte de las filmaciones que ellos mismos hicieron, acercándose a erupciones volcánicas a una distancia de 30 centímetros de la lava. Es decir, poniendo en riesgo sus vidas constantemente. Pero ellos no tenían miedo. Lo celebraban, bailaban al son de cada erupción, acariciaban las huellas de erupciones pasadas y sonreían todo el tiempo transmitiendo la felicidad de alguien que estaba viviendo su mayor sueño.

Imagen de 'Fire of Love' (cortesía de Caramel Films)
Imagen de 'Fire of Love' (cortesía de Caramel Films)

Estaban llenos de motivación, acampaban durante semanas a pie de los cráteres o volcanes, exponiendo sus vidas mientras hacían turnos para estar pendientes en caso de que una erupción de repente acabara con ellos. Y cada imagen de Fire of Love capta ese amor incondicional. La pasión se palpa a través de cada erupción filmada con una cercanía pasmosa, con cada cuadro de lava en movimiento y con la alegría que juntos transmitían cuando hablaban de volcanes o estaban cerca de uno.

Y así, entre la detallada narración que se centra exclusivamente en ellos y no en diseccionar sus vidas desde un ángulo puramente documental e histórico, y el poder de esas imágenes, la directora Sara Dosa crea una película romántica de no-ficción única e irrepetible.

Con cada erupción volcánica palpamos la pasión de Katia y Maurice. Con cada caricia, sonrisa y arrojo kamikaze descubrimos una historia de amor de dos personas que se entregaron de lleno a vivir juntos su amor pero elevando sus sueños y pasiones hasta darles una prioridad absoluta.

Para ellos, el peligro era parte del atractivo. Mientras más se acercaban a esos huecos del planeta hirviendo, más crecía la curiosidad siendo más fuerte que el miedo. Y con su historia de amor volcánica, Katia y Maurice nos invitan a vivir la vida con arrojo pasional por los sueños, anhelos y deseos propios. Ellos se jugaban la vida sin miedo ninguno, conscientes del riesgo que corrían con cada expedición, pero lo hacían juntos, compartiendo el arrojo pero, sobre todo, la felicidad absoluta de sentir la lava a su alrededor, vibrando con el poder de la naturaleza bajo sus pies. “Prefiero una vida corta e intensa que larga y monótona” dice Maurice en una de sus imágenes. Y si bien no pienso plantarme cerca de un volcán en erupción, es una frase que guardaré por siempre junto a esas imágenes de poderío inconmensurable.

Love of Fire es un documental que habla de ciencia pero, en el fondo, es pura poesía.

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Esta obra de National Geographic lleva varios meses enamorando a los críticos y asistentes de diferentes festivales de cine en EEUU, y es ahora que finalmente comienza su recorrido por las salas del mundo. En España podemos verla en cartelera desde el 26 de agosto -al igual que en otros países- mientras que tiene previsto aterrizar en Disney+ más adelante (todavía no hay fecha confirmada pero merece la pena estar atentos). De todos modos, si tienen la oportunidad, les recomiendo verla en una sala de cine por la grandiosidad de sus imágenes, el poderío y efecto que provocan, dado que son el corazón que hace latir esta preciosa historia de amor.

Y recuerda su nombre porque Fire of Love tiene todas las papeletas para entrar directamente en la carrera de los próximos premios Óscar.

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