El final de 'Mare of Easttown' es de los mejores vistos en los últimos años

·6 min de lectura

Atención: este artículo contiene spoilers del final de Mare of Easttown

Conseguir que una historia se convierta en fenómeno semanal entre la inmensa oferta de series que recibimos cada semana, ya es todo un logro. Pero conseguirlo y rematar la trama con un final perfecto y satisfactorio suele ser una tarea casi imposible. Pero no para Mare of Easttown. Después de mantenernos enganchados durante mes y medio, el thriller dramático de HBO llegó a su fin con un final apoteósico.

Sin dejar cabos sueltos, añadiendo giros inesperados y rematando cada arco dramático mientras Kate Winslet confirma que su talento está en el punto de ebullición perfecto

Kate Winslet en 'Mare of Easttown' (cortesía de HBO)
Kate Winslet en 'Mare of Easttown' (cortesía de HBO)

Qué agradable es la satisfacción que sentimos los seriéfilos cuando una serie termina mejor de lo esperado. Nada de la estupefacción que nos dejó Perdidos, ni la decepción a cuadros que nos provocó The Undoing, ni la extrañeza de Detrás de sus ojos o la indiferencia de la segunda temporada de Big Little Lies. Todo lo contrario, Mare of Easttown se marcha por la puerta grande, dejando el listón muy alto -altísimo- para la industria de las series limitadas.

Desde el primer episodio la serie fue desarrollando diferentes arcos a raíz de su protagonista, la detective Mare. Desde su faceta profesional con un caso de desaparición que había dado por perdido, a un nuevo secuestro y el asesinato de una joven madre del pueblo llamada Erin; a la parte personal con el dolor por el suicidio de su hijo, la batalla legal por la custodia de su nieto, el choque constante con su propia madre y su hija; mientras la trama se expande a través de todo el círculo social que le rodea: desde su nuevo compañero de trabajo a su mejor amiga, sus familias y todos los vecinos de Easttown.

Y todo esto se desarrolla a lo largo de siete episodios bien construidos, que no dejan nada al azar, proponiendo un whodunit adictivo que unifica todas sus historias con armonía natural. Sin embargo, teniendo en cuenta que los misterios de ficción suelen desmoronarse cuando llegan a la revelación final -a veces por culpa de pistas evidentes o falta de originalidad- podemos entonces observar la genialidad estratégica que Mare of Easttown aplicó en su final coronándola como un thriller dramático de resolución emocional.

Conocimos a Mare como una policía en horas bajas, agotada emocionalmente y rabiosa con la vida que llegaba a poner en peligro su carrera cuando intentaba embaucar a la madre de su nieto con tal de quedarse con la custodia del niño. Pero gracias a la humanidad y sencillez que reconoce en su nuevo compañero -formando una de las mejores duplas del año con Evan Peters-, la ayuda psicológica de ir a terapia, la aparición de una nueva esperanza amorosa (en Guy Pearce) y la intuición que la hace buena en su trabajo, consigue resolver el caso removiendo en el camino los últimos cimientos de la coraza que tenía al principio.

El séptimo y último episodio tenía dos elementos por concretar: revelar el misterio detrás del asesinato de Erin con giro inesperado de por medio y concretar en qué punto diríamos adiós al personaje protagonista, si comenzando a encontrar un punto de mediación para sus emociones mirando hacia el futuro o si seguiría estancada en su rabia y su dolor con la vida misma. Y lo maravilloso de Mare of Easttown es que no solo cierra ambos capítulos de la historia de forma satisfactoria, sino que añade dosis de humanidad, realismo y corazón hasta el punto de expandir la temática y convertirla en un homenaje a la entrega materna.

El género thriller criminal y el drama van de la mano en este final, porque una vez que descubrimos que el hijo de la mejor amiga de Mare, Lori (con una maravillosa Julianne Nicholson), es el asesino y que sus padres lo habían estado encubriendo; la serie nos sorprende llevando su desenlace a rincones inesperados.

Julianne Nicholson en 'Mare of Easttown' (cortesía de HBO)
Julianne Nicholson en 'Mare of Easttown' (cortesía de HBO)

Si ahora nos detenemos a observar cada episodio resulta increíble descubrir la cantidad de subtramas que fue tejiendo en tan solo siete capítulo pero, además, también podemos detectar cómo la serie fue jugando sus cartas con audacia, aportando claves y pistas que no nos dejaban ver la identidad final del verdadero asesino de Erin. Desde la sospechosa aparición de un hombre apuesto en la vida de Mare en el momento del asesinato; la paliza que recibe la víctima poco antes de su muerte por la novia de su ex; el ex que más tarde resulta ser más violento de lo que parecía; un sacerdote relacionado con Erin aparentemente relacionado en pedofilia… ¡pero nadie tuvo nada que ver!

El primer ejemplo de maestría de Mare of Easttown es que después de poner sobre la mesa diferentes arcos que apuntaban a sospechosos evidentes, logra sorprender con satisfacción. Que el hijo de la mejor amiga de Mare sea el culpable es la revelación más inesperada de todas. Es cierto que hubo alguna que otra pista que apuntaban a un secreto familiar entre el niño y su padre, pero la serie se encargó de desviar nuestra atención señalando a que el adolescente había descubierto la infidelidad de su progenitor. Pero no, el chico estaba enfadado tras descubrir un mensaje de texto de Erin y decidía confrontarla con una pistola con la intención de pedirle que se aleje de su familia. Pero el intento sale mal y lo demás es historia.

Y aquí encontramos el segundo ejemplo de la maestría de la serie, cuando la dosis de drama entra en juego. Desde el impacto emocional que provoca en Mare cuando descubre al niño en las cámaras de seguridad robando el arma homicida; a la interrogación a ese mismo chico que conoce desde pequeño, al choque con su mejor amiga y madre del asesino. Por un lado, la amiga que mintió sobre la culpabilidad del pequeño y por el otro, la amiga policía que lleva a su hijo a la cárcel. Hay dolor y rabia, culpa y frustración, pero con el paso del tiempo ambas consiguen encontrar el camino hacia la otra en un momento catártico que no necesita siquiera de diálogo. Unas actuaciones de congoja humana que elevan el final de la serie como uno de los mejores de 2021.

Y en todo este proceso de siete episodios, Mare consigue hacer las pases con su historia. Con la vida en general. Y es que, al final, la resolución de la serie desemboca en una catarsis emocional de supervivencia, destacando la importancia de encontrar conclusión y seguir adelante. Sin dudas, estamos ante un ejemplo a seguir en la construcción narrativa de una buena historia.

Más historias que te pueden interesar:

Nuestro objetivo es crear un lugar seguro y atractivo para que los usuarios puedan establecer conexiones en función de sus intereses y pasiones. A fin de mejorar la experiencia de nuestra comunidad, hemos suspendido los comentarios en artículos temporalmente