Fin de fiesta para dos: ritual erótico para hacer en pareja

Para una Nochevieja inolvidable o un Año Nuevo glorioso

Dale, dale un poquito… ya verás lo que pasa. (Foto: Getty Images)

No hay duda, el chocolate está delicioso y aunque esté muy visto, regalarlo nunca está de más. Es una invitación al placer y la lujuria (te lo voy a demostrar en breve) pero es que, además, cuida nuestra salud. Es bueno para el corazón y protege al cerebro, reduce el riesgo de ictus y, si lo tomas en el desayuno, te ayuda a adelgazar.

Pero lo mejor del chocolate no es su sabor ni sus beneficios saludables y terapéuticos (cura todos los males, especialmente a las mujeres), sino el hecho de que quienes lo consumen viven una sexualidad más plena y satisfactoria.

Como seguro que sabrás, está considerado un afrodisíaco natural desde las culturas más antiguas porque estimula el deseo sexual. Es un ingrediente tremendamente sensual, delicioso y lleno de erotismo que puede generar mucho placer tanto cuando lo comemos como cuando lo usamos para una noche de sexo creativa y diferente. Y es que su olor, suavidad y untuosidad os va a permitir jugar, exploraros y divertiros en pareja. Así que te vamos a contar todo lo que puedes hacer con él, ¡en la cama! o donde más te plazca.

Tenéis que olvidaros de todo por un rato y sumergiros de lleno en la pasión, sin límites. (Foto: Getty Images)

Para ir abriendo boca, por si aún no lo has visto, aquí tienes una pequeña muestra de lo que se puede hacer con el chocolate (en este caso blanco). Bueno, más bien de lo que la modelo Irina Shayk, imagen de ‘Victoria Secret’, puede hacer (Dudo que haya algo que no borde esta mujer). ¡No te amilanes! Tú puedes destilar tanta sensualidad como ella en esta recreación de una de las escenas más famosas de la mítica “Ghost”.

A los escrupulosos: el momento pringue es inevitable,¿y qué? Sienta tan bien macharse durante el sexo. Es muuuuuy buena señal, de hecho. Y el aliciente principal lo conoces de sobra: Sí, un buen masaje es el mejor preliminar de una relación sexual. Pero, sobre todo, abre la mente a un nuevo tipo de sexualidad y eleva el nivel de confianza e intimidad.

Podéis intentar recrear esta escena tan hot con una fondue de chocolate… pero no se trata de ponérselo en la boca… En fin… Vamos a lo que vamos. Presta atención: necesitas un bol, aceite esencial tibio y un ambiente relajado con luz tenue, música suave e incienso. ¿Me sigues?

Si lo prefieres puedes usar pintura corporal de chocolate, un producto que se puede encontrar fácilmente en las tiendas de artículos eróticos, y que hará que tus encuentros sexuales se tornen muy calientes.

Si no quieres complicarte usa sirope de chocolate, también sirve porque debido a su consistencia líquida es perfecto para bañar el cuerpo de tu pareja y luego lamerlo de pies a cabeza. Eso sí, antes de hacerlo asegúrate de que esté a temperatura ambiente, si está frío su aplicación podría resultar desagradable.

Se trata de ir aplicando suaves caricias por todo el cuerpo: torso, brazos, piernas… hasta alcanzar la zona genital. (Foto: Getty Images)

 ¿Lo tienes? Perfecto, ahora pídele a tu pareja que se tumbe boca arriba (la encimera de la cocina es una buena opción porque es una superficie firme) para que puedas hacerle un masaje relajante desde el empeine, subiendo lentamente, hasta llegar a la zona genital, donde realizamos el masaje cuerpo a cuerpo.

La idea es unir las zonas de menor sensibilidad con las zonas fuertes (como son los pezones y los genitales) dedicando más tiempo a unas y menos a otras, e ir invirtiendo ese tiempo poco a poco.

Asegúrate de que tu pareja esté cómoda. Busca un área plana y estable. Puedes colocar cojines y almohadas en cuello y rodillas, y cubrirle con una manta o toalla. No olvides poner música suave y una iluminación tenue.

¡Mmmm! Inspírate en esta sugerente imagen, se morirá de gusto. (Foto: Getty Images)

Aunque le vaya el sexo duro, es importante ir de menos a más. Así que ve despacio para ir subiendo la intensidad del deseo, así:

  • Empieza por los pies, aplicando unas gotas de aceite o de ese ‘preparado especial’ que hayas elegido; tienes que ir utilizando las yemas de los dedos, los nudillos y las palmas de las manos de manera alternativa.
  • Ve subiendo por el tobillo recorriendo lentamente la pierna hacia arriba, ¡sin prisas! Tienes que notar cómo se van relajando los músculos y estar atento a las reacciones de tu pareja (a su respiración y sus movimientos).
  • Esmérate un poco más según vayas conquistado terreno, puedes ir aumentando la intensidad/presión si a tu pareja le pone. Presta atención cuando llegues al área interna del muslo, es una zona muy sensible al tacto.
  • ¡Ojo! Estás muy cerca de la zona perianal y el pliegue que separa el glúteo del muslo. Aquí hay terminaciones nerviosas que conectan con la zona genital.

Estas son las generalidades, el sexo ‘vainilla’ o el calentamiento; pero dentro de los masajes eróticos existen dos tipos: el masaje ‘Lingam’, que hace referencia al pene, y el masaje ‘Yoni’, que debe su nombre al sexo femenino.

Ninguno persigue el orgasmo o la eyaculación, sino una forma de placer basado en la activación de las zonas erógenas masculinas y femeninas a través del contacto físico.

En el caso del hombre, además de la zona genital, hay que trabajar el pirineo o punto sagrado, alternando suaves presiones y caricias en círculos en dicha zona con ‘pasadas’ por el pene y los testículos; variando la frecuencia, presión e intensidad de los toques.

Si el masaje es a una mujer no olvides las caricias en abdomen, pechos y muslos. Desbes estimular el ‘Yoni’, vagina, realizando círculos y movimientos sinuosos que activen el sexo femenino. Durante el masaje modificaremos la velocidad e intensidad, e incluso permitiremos que ella misma se toque y acaricie los pechos mientras su pareja la masajea e introduce poco a poco los dedos dentro de ella. Importante no dejar de lado el punto sagrado (G), esa zona esponjosa que detectarás por la diferencia de textura. Para alcanzarlo, gira la mano, colocando la palma hacia arriba e introduce el dedo corazón en la vagina. Una vez localizado, aplica suaves movimientos circulares con el dedo. ¡No pares! ¡Ni dejes de mirarla! Mantén un ritmo suave para alargarlo al máximo y acrecentar la excitación.

Ten presente que el objetivo de este tipo de masajes eróticos es llegar a un estado de relajación física y espiritual, además de un profundo sentimiento de bienestar. El sexo es el camino hacia la relajación y el descubrimiento de uno mismo, una forma de encuentro con el placer que fortalece los vínculos de la pareja; rompiendo las barreras, miedos y obstáculos que pudieran existir entre los dos.

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