La fiebre ‘Twin Peaks’ en Japón

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Photo credit: Wowow
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El cadáver de Laura Palmer apareció en la orilla del río en Twin Peaks, una pequeña localidad del estado de Washington, Estados Unidos. Pero su funeral tuvo lugar en Japón. De hecho, los japoneses celebraron cinco ceremonias distintas y simultáneas a lo largo del país para decir adiós a la querida estudiante, asesinada en horribles circunstancias por (spoiler) su padre, que en realidad (otro spoiler) estaba poseído por un demonio llamado Bob, (¿spoiler?) posiblemente vomitado en los años 50 por un ente maligno llamado Judy.

Puede que una de las razones por las que la serie de David Lynch y Mark Frost se convirtió en un fenómeno en Japón sea precisamente su inexplicabilidad. “A los japoneses les encanta la atmósfera de misterio de productos como este o ‘La dimensión desconocida’”, argumentaba un productor de televisión ante las cámaras de un programa estadounidense que informaba del éxito de ‘Twin Peaks’. No son pocos los espectadores que han visto ciertas similitudes entre la serie de Lynch y el espíritu del anime: entre ellas, personajes histriónicos que actúan en base a extravagantes lógicas internas y sienten emociones extremas, y una capa soterrada de violencia, brutalidad y maldad que a veces se esconde detrás de una fachada colorida y atractiva.

Photo credit: Wowow
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Sea cual sea el motivo, los japoneses de principios de los 90 se engancharon al misterio del asesinato de Laura Palmer como solo ellos saben hacer: de forma totalmente entregada y absolutamente estridente. Crearon todo tipo de merchandising, oficial y no oficial, desde las típicas camisetas, tazas de café y pósters, hasta un juego de mesa gigantesco, complejo y de funcionamiento insondable para los que no sabemos japonés, una tarta de cereza al estilo R.R. Diner o, en un caso de deshumanización escalofriante, réplicas de tarjetas de visita anunciando a Laura Palmer como una joven chica de compañía. La película ‘Fuego camina conmigo’, un fracaso comercial en el resto del mundo, tuvo en Japón el segundo mejor fin de semana de estreno en términos de recaudación, por detrás de una ‘Terminator 2’ a la que le alcanzaba en número de salas.

Una campaña de introducción muy inteligente

Curiosamente, ‘Twin Peaks’ no se emitió en una cadena de televisión en abierto en Japón. El fenómeno televisivo estuvo al alcance general del público en países como Estados Unidos (a través de la ABC) o España (en Telecinco, donde batió récords de audiencia), pero en Japón los derechos de emisión los tenía una cadena de televisión por satélite llamada Wowow. Para dar a conocer su servicio, que estaba en sus primeros días, Wowow ofreció en abierto el primer episodio de ‘Twin Peaks’, disponible para cualquiera que tuviera una parabólica que le permitiera sintonizarlo. Quien quisiera ver el segundo episodio, tendría que pagar 27.000 yenes (unos 200 dólares) para suscribirse. La estrategia funcionó: Wowow se convirtió en sinónimo de ‘Twin Peaks’ y en un año pasó de tener poco más de 100.000 suscritores a 870.000.

La serie se empezó a extender en Japón a mediados de 1991, coincidiendo con el declive de audiencia que tuvo en Estados Unidos a finales de la segunda temporada. Mientras la cadena ABC la cancelaba, ‘Twin Peaks’ adquiría una vida propia en Japón, donde la primera temporada estaba en circulación a través de la venta o el alquiler de unas 420.000 cintas de vídeo. “Son cifras inauditas para una serie de televisión”, decía a Los Angeles Times uno de los dueños de los derechos de distribución en Japón.

La llegada de la serie de David Lynch coincidía con una época de bonanza en Japón que llevó al país a empezar a importar productos occidentales. Llegaron Disneylandia, McDonald’s, Coca-Cola… y las producciones audiovisuales estadounidenses que se veían en todo el mundo, ya fueran películas como ‘E.T., el extraterrestre’ o ‘Parque jurásico’ o series como ‘Star Trek’. Pero pocas consiguieron que los japoneses se obsesionaran como lo hicieron con ‘Twin Peaks’. Los que primero hablaron de ella fueron los músicos y críticos de música, seguidores acérrimos de la cultura popular estadounidense. Entonces la compañía Pioneer compró los derechos para distribuirla en vídeo y les envió copias a periodistas y críticos a los que pudiera gustarle la serie.

Y así es, a través de programas de radio nocturnos y magazines televisivos, como ‘Twin Peaks’ llegó a los oídos de los japoneses, y especialmente las mujeres jóvenes, que supondrían su mayor grupo de audiencia. Estrellas de pop y actores y actrices empezaron a decir en entrevistas que estaban obsesionados con la serie. Los videoclubs tenían listas de espera para alquilarla; la primera tanda del pack de la serie completa en laser disc se agotó en un día, a pesar del precio estratosférico de 60.000 yenes (unos 460 dólares).

Photo credit: Sega
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Las colegialas no dejaban de hablar de ella, la hubieran visto o no. Una chica solo podía ser guay (la mayor obsesión de cualquier adolescente) si había visto ‘Twin Peaks’. O al menos si podía fingir que lo había hecho. Así que empezaron a venderse como churros números especiales de revistas que explicaban pormenorizadamente las tramas y establecían todas las conexiones entre los personajes, una obsesión que se repetiría en Internet, de forma global y 15 años después, con ‘Perdidos’ (el reparto de la mítica serie entonces y ahora), o libros, como ‘White Paper on Twin Peaks Psychoanalysis’ o ‘Be a Peaker!’ (el “peaker” era a ‘Twin Peaks’ como el “trekkie” a ‘Star Trek’), que analizaban la serie e incluso ofrecían tests de personalidad que dictaminaban si uno era más como Dale Cooper o como Bob. ‘El diario de Laura Palmer’ vendió 250.000 copias en Japón, una cifra espectacular comparada con las 350.000 que se vendieron en EE.UU., un país mucho más grande donde la serie se había emitido en abierto.

La fiebre "peaker"

El día en que Japón celebró el funeral de Laura Palmer, en febrero de 1991, miles de “peakers” hicieron cola para despedirse de la joven frente a cinco réplicas idénticas de Sheryl Lee, la actriz que la interpretaba. Cada una de las figuras de cera, colocadas frente a cinco de las estaciones de tren más concurridas del país, había costado un millón de yenes (unos 8.000 dólares). Los famosos enviaron flores y muchos fans acudían disfrazados de personajes (ya fuera un parche en el ojo como la delirante Nadine o un tronco en brazos como la misteriosa señora del tronco).

Photo credit: Wowow
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Y no pocos eran los japoneses que se decidían a introducirse ellos mismos en el universo imaginado por David Lynch. Por el precio de 228.000 yenes (1.750 dólares) se embarcaban en tour que les llevaba a las cataratas Snoqualmie, tantas veces vistas en la cabecera de ‘Twin Peaks’, y las localizaciones de North Bend donde se grabó la serie. Algunos tuvieron la suerte de encontrarse con Frank Silva, el técnico convertido en actor para interpretar al terrorífico Bob, y se hicieron fotos con él, sonriendo como si estuvieran presenciando la comunión de su primogénito mientras Silva ponía su espeluznante mueca. Pero la foto imprescindible del viaje era, obviamente, liarse en una bolsa de plástico y tumbarse a la orilla del río, para sentir en las propias carnes lo que sintió el cadáver de Laura Palmer en esas primeras escenas de la serie.

Un taquillazo único en el mundo

Mientras el fenómeno se volvía mainstream, los espectadores originales, los descubridores, los otaku, iban perdiendo el interés. Y entonces llegó a los cines la precuela, ‘Twin Peaks: Fuego camina conmigo’. La película de David Lynch, supuestamente abucheada en Cannes (hay quienes lo niegan, pero la leyenda así lo dice), fue vapuleada por la crítica y fracasó en las taquillas de todos los países… excepto la de Japón, claro.

La distribuidora consiguió grabar un spot único en todo el mundo en el que Kyle Maclachlan aseguraba estar "absolutamente seguro de que la llave para resolver el enigma está escondida en esta película". La fiebre “peaker” hizo que los espectadores esperaran largas colas bajo la lluvia para ver ‘Fuego camina conmigo’, allí titulada ‘The Last Seven Days of Laura Palmer’. Allí se estrenó justo después del festival, y mucho antes que en el resto del mundo.

Probablemente para explotar el mercado más fiel a la serie antes de que el boca a boca hiciera su trabajo. “Mis amigos me han dicho que no malgaste mi dinero”, decía una espectadora desencantada. “No es lo que esperaba”, sentenciaba otra decepcionada fan al salir de la sala. “Creo que no he disfrutado de la película porque no me he enterado de nada”, era la crítica de otra joven. La orgía de imágenes oníricas, simbología ambigua y violencia que tanto espantó a los críticos tampoco encontró admiradores en Japón (hoy en día, ‘Fuego camina conmigo’ ha sido reevaluada como una de las mejores películas de terror de su época y una obra maestra de Lynch).

Aun así, el fenómeno “peaker” eran tan poderoso que los japoneses siguieron amando ‘Twin Peaks’ durante un tiempo. Con la película en cines, las ventas y alquileres de la serie seguían en lo más alto de las listas. Y Lynch se reunió con gran parte del reparto principal (entre ellos, Kyle MacLachlan, Michael Ontkean, Mädchen Amick y Harry Goaz) para grabar una campaña publicitaria de una marca de café dentro del universo de la serie. Cooper, Shelly, el sheriff Truman o el patoso Andy ayudaban a un detective japonés a encontrar a su amada desaparecida, mientras recorrían los escenarios de ‘Twin Peaks’ y de paso hablaban de las maravillas del café.

En 2017 se estrenó ‘Twin Peaks: El regreso’, la tercera temporada que ponía fin a la serie (por lo menos, hasta el momento). En Japón la emitió Wowow, la misma cadena que 25 años antes se hizo un nombre gracias a la serie. David Lynch grabó un mensaje personalizado para los espectadores nipones en el que, envuelto en sombras, decía: “Damas y caballeros, ‘Twin Peaks’, la historia y el misterio, continúan en Wowow. Sintonizad y volved al mundo de ‘Twin Peaks’”. Pero la temporada no fue un éxito de audiencia, esta vez ni siquiera en Japón. Como si hubiera sido una varicela, la fiebre “peaker” no surgió una segunda vez.

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