El Festival de Sundance en la mira: ¿fue el primer foco de contagio de Covid-19 en EEUU?

Un festival de cine. 120.000 asistentes. 2.000 voluntarios y 1.300 periodistas. Todos juntos en una ciudad de 51 kilómetros cuadrados (más pequeña que San Sebastián) durante 11 días y un virus altamente contagioso amenazando con esparcirse por el mundo. Ese era el panorama que acechaba al Festival de Sundance a finales de enero cuando decidió seguir adelante a pesar de que ya se había confirmado el primer caso de Covid-19 en Estados Unidos.

Cuatro meses más tarde, el certamen está en el punto de mira tras conocerse la gran cantidad de asistentes que volvieron a casa con síntomas de coronavirus. ¿Fue el primer epicentro que abrió las puertas al contagio masivo en EEUU? ¿Fueron sus responsables inconscientes por seguir adelante?

Travis Wise; Licenca: CC BY 2.0

Estados Unidos confirmó su primer caso de Covid-19 el 21 de enero. Un hombre que rondaba los 30 años y que acaba de regresar a Washington tras viajar a Wuhan, el epicentro del virus en China. Dos días después, el 23, el festival de Robert Redford daba su pistoletazo de salida cuando, ese mismo día, China imponía la cuarentena en Wuhan, suspendiendo vuelos, trenes y servicios de transporte, mientras que el Centro de Control de Enfermedades y Prevención de EEUU anunciaba que realizarían chequeos de salud a los pasajeros que llegaban de Wuhan a Los Angeles, San Francisco y Nueva York. Pero no Salt Late City, la vía de entrada al festival. El 30 de enero, la Organización Mundial de la Salud declaraba el estado de emergencia a nivel mundial. Y el festival seguía en Park City, Utah. Y siguió hasta su final, el 2 de febrero, con salas de cine abarrotadas proyectando un total de 118 largometrajes, fiestas y reuniones, apretones de manos y entrevistas, y espacios cerrados llenos de gente resguardándose de las bajas temperaturas de la ciudad, que en esos meses oscilan entre los 2 y -9 grados.

Un exposé publicado por The Hollywood Reporter ha puesto al festival contra las cuerdas al exponer que muchos asistentes sufrieron los síntomas de Covid-19 durante y después de pasar por el certamen, regresando a casa con el virus y esparciéndolo por el camino. Cuando todavía no había pruebas disponibles y los médicos no sabían detectarlo a ciencia cierta. El contagio podría haber sido masivo por culpa de Sundance.

Son muchos los personajes que dan testimonio a la publicación, aunque la mayoría haya pedido mantenerse en el anonimato. Pero, básicamente, todos cuentan la misma historia que Ashley Jackson, una actriz de 20 años que comenzó a sentir fiebre, falta de aire y fatiga cuando estaba en Park City acompañando el estreno de su película Blast Beat. Ella pensó que eran consecuencia de la altitud y cumplió con sus obligaciones, asistiendo a fiestas y eventos en general. Los síntomas empeoraron al volver a su casa en Atlanta, con dolores musculares, el cuello hinchado y tos violenta. En 24 horas ya había visitado varias veces la sala de emergencias siendo diagnosticada con gripe.  

Lo curioso es que debido a las bajas temperaturas, los asistentes habituales al Festival de Sundance suelen enfermar por el frío, las fiestas hasta altas horas de la noche y los miles de apretones de manos, y cualquier enfermedad que surja a raíz de pasar por allí se conoce como “la gripe de Sundance”. Probablemente por ello, durante el festival, no se percataron que, en realidad, estaban creando el posible foco de infección principal de Covid-19 en el país. Según THR, varios asistentes, entre habituales y al menos un actor conocido, enfermaron más que nunca, haciendo que muchos crean que allí aparecieron casos no documentados del virus.

"Comencé a enviar mensajes de texto a otras personas que habían estado en Sundance, y uno dijo: 'Acabamos de empezar a llamarlo la plaga de Sundance en las redes sociales'", afirma Jackson al medio. "Todos tuvimos los mismos síntomas, todos tuvimos tos, todos tuvimos problemas para respirar por la noche. Algunos obtuvimos humidificadores y otros oxígeno. Y todos nos sentimos miserables durante tres o cuatro semanas” prosigue mientras añade que tras superar al virus, volvieron a la normalidad justo cuando las historias de coronavirus comenzaban a crecer más y más en EEUU. Sin pruebas de diagnóstico, sin saber si aun daban positivo, volvieron a sus vidas quizás propagando el virus aún más.

La publicación cuenta que hablaron con más de una docena de personas con historias similares quienes, a su vez, sabían de otros que habían sufrido síntomas similares. Uno de ellos es Franklin Leonard, el fundador de The Black List, que comenzó a sentirse enfermo el 28 de enero, el día que volaba de regreso a casa tras pasar por el festival y al día siguiente “casi no podía funcionar”. Una empleada de la casa productora de Kerry Washington, que también comenzó a sentir los síntomas el 28 de enero al volver de Salt Lake City, afirma que la noción de que algo se había esparcido en el festival comenzó a circular al ver la cantidad de personas que volvieron con síntomas. “Tuve varios amigos diferentes que me dijeron que ellos enfermaron, el abogado, el asistente, el estilista. Grupos completos enfermando. Sé de 7 u 8 personas que tuvieron los síntomas y ellos saben de otros 3 o 7 más”. Otra actriz, Paige McGarvin, revela la poca conciencia que hubo durante aquel encuentro cinematográfico al sentenciar que, durante aquellos días, el “corona era un meme de internet”. Y aunque ella también experimentó “una extraña enfermedad” no ató los cabos. Si bien comenzó a sentirse enferma durante su paso por Sundance, siguió asistiendo a fiestas y eventos al estar allí durante ocho días para presentar Beast Beast, una película producida por Alec Baldwin. El día después de volver a Los Angeles en coche, despertó “sintiendo que había sido arrollada por un camión”. No podía moverse y casi no podía hablar. Su médico la diagnosticó con una especie de gripe, asegurándole que estaría mejor en un par de días. Y a pesar de comenzar a sentirse mejor, al poco tiempo empeoró, dejando a su médico atónito. Tres semanas con síntomas y las radiografías de pecho estaban limpias. El médico le dijo que sería neumonía y, poco después, mejoró.

Fue un mes después del festival, durante el mes de marzo, que comenzaron a relacionar lo que habían vivido con las noticias de Covid-19. Por ejemplo, el primer caso descrito de Jackson, recién llamó a un centro de salud para corroborar si sus síntomas coincidían con el coronavirus el 1 de abril. Prácticamente dos meses más tarde de contraerlo en Sundance, donde le dijeron que si seguía con síntomas que se aislara o se hiciera la prueba.

Mientras la gente de la industria volvía a casa aparentemente con síntomas de Covid-19, entonces la ciudad debería haber sufrido también el virus. Sin embargo, el Centro Médico de Park City se negó a declarar si vieron una subida de pacientes durante o después del certamen. En teoría, el primer caso documentado del virus en Utah es del 10 de marzo. Sin embargo, viendo el testimonio de los primeros contagiados que pasaron por Sundance y cuyos centros médicos no supieron diagnosticarlos correctamente al tratarse de las supuestos primeros casos de Covid-19, no sería de extrañar que Utah no tuviera registrado el primer caso documentado durante el mes de febrero cuando probablemente sí los tuvieran.

Entonces, ¿fueron inconscientes los responsables del festival por seguir adelante? ¿Deberían haber cancelado la edición tras conocerse el primer caso de Covid-19 en el país dos días antes de su inicio? Gestionar un festival es costoso y hay muchos peones en juego, desde sponsors a publicidad, sin contar con la inversión independiente que apuesta cada película para llevar a su equipo, así como cada miembro de la prensa. Los vuelos todavía no se habían cancelado en EEUU y, probablemente, el mundo aun se veía lejos de Wuhan y la crisis que vivía China. No olvidemos que en España el primer caso se confirmó poco después, el 31 de enero. En mi opinión, no es de extrañar que los responsables de Sundance siguieran adelante cuando todavía no había medidas impuestas por el gobierno, pero podrían haber sido más responsables, apoyando al menos la distancia social o el uso de alcohol en gel al ser un encuentro internacional con arribos de todas partes del mundo. El 23 de enero ya eramos más que conscientes de la existencia del virus. Incluso, un microbiólogo y experto en transmisión de virus llamado Dean Hart, asegura a THR que existe una gran posibilidad de que el virus sí haya pasado por Park City durante el festival. “La lógica dictamina que lo más probable es que si tuvieran [los síntomas] […] Con Sundance, tienes la fórmula perfecta para que este virus llegue a la ciudad y contamine a todos” sentencia.

De momento, la duda queda en el aire. Al menos hasta que las personas que pasaron por allí y dicen haber tenido los síntomas de Covid-19, se hagan las pruebas de anticuerpos y salgamos de dudas. Sin embargo, todavía no están disponibles. De dar positivo, entonces el coronavirus habría llegado a EEUU mucho antes que el primer caso confirmado en marzo en Washington. Al menos habría circulado silenciosamente por California semanas atrás.

Gracias a la información que fue expandiendo nuestro conocimiento sobre el virus, otros festivales cancelaron sus ediciones evitando así, convertirse en otro Sundance. SXSW y Cannes pospusieron sus festivales a tiempo, que iban a celebrarse en marzo y mediados de mayo respectivamente.

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Imagen: Travis Wise; Licencia: CC BY 2.0 (sin cambios)