Fernando Simón se va de fin de semana a hacer surf y parece que ha cometido un delito

Asier Martiarena
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El director del Centro de Coordinación de Alertas Sanitarias, Fernando Simón.
El director del Centro de Coordinación de Alertas Sanitarias, Fernando Simón, en una rueda de prensa reciente. (Photo by Jesús Hellín/Europa Press via Getty Images)

Oh, albricias. Fernando Simón se ha ido de fin de semana a hacer surf a una playa portuguesa. Esa es la noticia que ha marcado la agenda del fin de semana en ciertos medios conservadores. Y el debate ya está servido ¿No hay margen para el descanso en la vida profesional? ¿O no lo hay para un funcionario del Estado como él, quien durante meses ha realizado una tarea tenaz y constante para informar a diario de la evolución de la pandemia con una dedicación que solo el propio coronavirus interrumpió durante un par de semanas? Porque eso es lo que se critica desde diversos sectores después de que el diario ABC hay calificado la escapada del epidemiólogo de “dolce vita’ a la portuguesa”.

Ahora le ha tocado a Simón. Lleva varias semanas en la diana. Como las feroces críticas recibidas por acudir al homenaje de estado por las víctimas de la Covid-19 con una mascarilla con tiburones y que le fue regalada por un paciente enfermo por coronavirus. La cultura de disparar a todo lo que se mueve en el bando enemigo obliga a estar siempre buscando un objetivo a través de la mirilla telescópica perdiendo de vista el conjunto del terreno de juego.

La defensa de Simón se construye sola, por el mero hecho de haber sido atacada su esfera privada. Apenas hace falta dedicarle un minuto. Sin embargo no le ha faltado ayuda, como es el caso del histórico corresponsal de TVE en Bruselas. Tirando de ironía, José Ramón Patterson se ha preguntado que “muchos periodistas del ABC se habrán ido ya de vacaciones. La vida sigue y nadie es insustituible”.

A Simón se le acusa de viajar “en plena ola de rebrotes”, con la autoridad transferida a las comunidades autónomas. ¿Qué se hubiera dicho de él si hubiera disfrutado de su tiempo libre en Portugal hace mes y medio? Se trata de un destino que, por cierto, eligió la exalcaldesa de Madrid, Ana Botella, para disfrutar de un spa de lujo en medio de la tragedia del Madrid Arena. Aquel viaje molestó menos entre el conservadurismo patrio.

Tampoco molestó el viaje secreto que en 1992 realizó el entonces rey Juan Carlos I a Suiza para acompañar a una de sus amigas entrañables -Marta Gayá- en su ingreso en una clínica de desintoxicación, y que salió a la luz porque la ausencia no comunicada del monarca retrasó la designación de Javier Solana como ministro de Asuntos Exteriores.

Por no hablar del uso de aviones militares por parte de Pedro Sánchez o Mariano Rajoy para acudir a eventos presidenciales coronados con el festival de Benicassim, el primero, o a actos de partido y posteriores cenas con amistades en su querida Sanxenxo, el segundo.

Lo que ya no sorprende es que los sectores más críticos con Simón sean los mismos que, casualmente, se lamentan de las inspecciones realizadas por la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz en el sector agrario y que han sacado a la luz varias decenas de situaciones de explotación laboral. El recorte de derechos ha sido evidente en los últimos años. Ahora toca un vuelta de tuera más, pero selectiva. Como apunta el candidato electoral de Actúa, Gaspar Llamazares, “Sabía que para la izquierda no existe el derecho a la buena vivienda, la ropa de marca ni al marisco. Hoy me entero que para los servidores públicos como Fernando Simón, tampoco el derecho al descanso”.

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