Fernando Cayo se incorpora a La casa de papel: "Formar parte de este proyecto es un honor"

Por Paula Olvera.- Fernando Cayo es uno de los actores más polifacéticos de nuestro país ya que ha podido desarrollar su carrera tanto en cine, teatro como televisión. Precisamente en este último medio se ha incorporado al reparto de La casa de papel, la serie de habla no inglesa más vista de Netflix, para encarnar a Tamayo en la tercera temporada que se estrena este mismo año. Esto fue lo que nos adelantó en exclusiva sobre la ficción que tiene un Emmy y sobre su paso por producciones de la pequeña pantalla igualmente exitosas.

Fernando Cayo (©Enrique Cidoncha)

-Con tan solo ocho años te subiste por primera vez a un escenario. ¿Desde ese instante tuviste claro que querías ser actor?
Yo creo que a esa edad no tienes claro nada, pero sí que hay una tendencia. Yo me sentía muy bien contando historias desde pequeño porque fui el menor de una familia de cinco hermanos con cierta diferencia de edad y me pasé mucho tiempo de mi vida jugando solo. Jugar solo equivale a actuar, a trabajar con tu imaginación y en mi casa siempre hubo un ambiente muy artístico. Mi padre era un gran amante de la lectura, de los clásicos del Siglo de Oro, de la novela picaresca, de (Edgar Allan) Poe. Me introdujo en la Literatura y mi madre también era muy amante de la música y del teatro y yo creo que por aquí me vino toda esta influencia, el realizarme a mí mismo a través de una obra artística. Recuerdo también que mi padre me regaló una grabadora que ya no usaba y con ella empezaba yo a crear historias, me inventaba programas de radio. No sé si tenía claro ya si quería ser actor, pero sí que eso me gustaba.

Próximamente te veremos en la piel de Tamayo en la nueva temporada de La casa de papel. ¿Qué nos podrías adelantar de la tercera tanda?
Es la quinta serie más vista de todo el mundo y formar parte de este proyecto es un honor. Es un honor que sea un producto de gente como Álex Pina y Esther Martínez Lobato, grandes creadores de la ficción española desde hace mucho tiempo, con un elenco y un equipo artístico y técnico increíble. Me siento muy orgulloso de formar parte de un proyecto que es realmente algo pionero y que coloca a España en la primera línea de la ficción internacional. Mucha gente decía “no va a estar a la altura de las dos primeras partes” y realmente el guion es impresionante. Supone una subida de escalón sobre las dos temporadas anteriores. Creo que a la gente no le va a defraudar. La tensión sube, la apuesta sube y esto pinta muy bien.

-¿Cómo fue trabajar en una serie diaria como Amar es para siempre?
Amar es para siempre ha sido una de las experiencias audiovisuales más gratificantes de mi carrera. Yo con Diagonal, la productora, había trabajado ya en La señora, en 14 de abril. La República y en La corona partida. Sabía de su buen hacer, son una de las productoras ejemplares que tenemos en España. Pero trabajar en Amar es para siempre supuso una aventura maravillosa. Primero porque Ernesto Ortega fue espléndido. Un personaje con un recorrido inigualable. Era un ser contradictorio y muy extremo lo cual me permitía hacer unos viajes interpretativos increíbles. El equipo de dirección es uno de los mejores equipos con los que yo he trabajado nunca y he trabajado en sitios muy buenos. Son 13 años también los que llevan en antena, es historia de la televisión española y fue un auténtico placer.  Luego, el elenco con el que trabajé, Sonia Almarcha, Víctor Clavijo, Jorge Usón, Veki Velilla, Guillermo Barrientos, Antonio Molero, Manu Baqueiro, Itziar Miranda, José Antonio Sayagués, Anabel Alonso, Iñaki Miramón… fue realmente un lujo. Trabajar con compañeros de esa altura te hace a ti mejor. Y luego la interacción con los espectadores a través de redes fue  magnífica. Así  que fue una experiencia muy completa.

-Participaste en El caso: Crónica de sucesos, ¿cómo has recibido la noticia de que TVE prepara un spin-off de la serie?
Es un spin-off pero de cara solo a Internet y ha pasado de una manera muy discreta. Yo me alegro mucho, pero lo que merece es retomar la serie en toda su plenitud como estuvo en su momento planteada. Tenía una buena audiencia, aplauso de la crítica y era un formato único. Y estos formatos no se pueden despreciar. El caso no es que puedas hacer una temporada es que puedes hacer muchas porque en cada uno de los capítulos se trataba uno de los casos que habían salido en esa revista y duró muchos años. Se trataba la época de una manera distinta, la productora Plano a Plano es magnífica y el elenco de actores sensacional. La serie cayó porque justo en ese momento en TVE había entrado un nuevo equipo directivo y decidieron primar sus proyectos personales sobre las series que ya tenían éxito en la cadena. Esto fue un error, pero estamos sometidos también a estas cosas cuando vivimos en el mundo de la televisión.

-Se ha anunciado que El Ministerio del Tiempo también regresará a la pequeña pantalla. ¿Te gustaría volver a aparecer en esta producción?
Desde luego me gustaría aparecer de nuevo en El Ministerio del Tiempo. Es una de las series emblemáticas creada por Javier Olivares que es otro de esos genios que tenemos en España y lo que hay que hacer es darles terreno para que vuelen. Y, por supuesto, es una de mis series favoritas de los últimos años. Es magnífica, también con un formato muy original. De hecho, es una serie que copiaron los americanos.

¿Qué te ha parecido que por fin 14 de abril. La República haya visto la luz tantos años después de ser grabada?
Está muy bien que por lo menos se haya sacado del cajón. Era algo que se merecía, no solamente por la inversión de millones de euros que supone una serie de televisión sino porque lo que cuenta está muy bien. Deberían haberla sacado antes. Yo creo que fue una cosa que refleja la incultura o quizás las peleas internas entre televisión y productoras. Como había un gobierno de derechas una serie en la que ponía como título “república” era algo que caía mal, pero en realidad es una serie que habla más de encuentros y desencuentros entre personas y de amores y desamores. Me parece de una falta de criterio absoluto, entonces me alegro mucho de que por fin la hayan emitido.

-¿Cómo valoras la ficción española desde tu paso por Manos a la obra?
La ficción española ha crecido mucho desde Manos a la obra, que por cierto es una serie en la que a mí me encantó participar. Aprendí muchísimo de Ángel de Andrés, Carlos Iglesias y el director José Antonio Escrivá. Éste fue el pistoletazo de salida de mi carrera y guardo mucho cariño. Siempre se han hecho series muy potentes en España. Así como el cine que se ha visto es más americano, las series que se han visto más siempre son las series españolas. Desde luego lo que ha habido es un gran crecimiento a nivel técnico y narrativo. Nos hemos puesto a la altura de las grandes producciones americanas. El crecimiento que ha habido ha sido extraordinario, aunque por el camino se han quedado algunas series maravillosas como Plan América en la que participé, que iba destinada a TVE y que fue muy mal tratada en su momento. Era una serie que planteaba un grupo de médicos en una ONG trabajando en medio de la selva colombiana con el ejército por una parte y los guerrilleros por otra.

-Has intervenido en series muy exitosas. ¿Hay alguna participación que recuerdes con especial cariño?
Recuerdo con especial cariño casi todas, sobre todo porque en nuestro trabajo las experiencias van ligadas a equipos, a elencos, a directores, a productores y a directivos de las cadenas. Repasando mi carrera, por ejemplo La señora con el personaje de Ventura y el sargento de la guardia civil Reyes que hacía en Punta escarlata. El caso también lo guardo con muchísimo cariño y Amar es para siempre.

-¿De qué serie mítica de la televisión te gustaría una revisión o incluso un spin-off en el que fueras protagonista?
Me encantaría hacer un spin-off sobre el personaje que interpretaba en El caso que era el director de la revista. Y es que además el director real de la revista era un tipo francamente interesante, un pionero de la prensa, de la libertad de expresión. Y al mismo tiempo un viva la virgen, un playboy.

Aunque eres un rostro conocido de la televisión es en teatro donde has desarrollado gran parte de tu carrera en los últimos años. ¿Disfrutas del contacto directo con los espectadores?
He desarrollado una carrera paralela en teatro, cine y televisión. Ahora mismo hacer cine es más complicado, es muy difícil producir en este país  y son muy pocas las películas que, al cabo del año, tienen realmente éxito. Entonces digamos que donde desarrollo más mi carrera es en teatro y en televisión donde estos últimos años he estado muy presente. A mí lo que me gusta es estar en un buen proyecto con un buen equipo del que pueda aprender y que tenga un personaje que me suponga un reto. Yo trabajo con suma profundidad en todos los proyectos en los que me meto, me da igual el medio que sea. Evidentemente el teatro tiene la característica de que tienes una relación muy directa con el espectador y me siento muy cómodo haciendo teatro. Es algo que se ha mantenido a lo largo de mi carrera.

-¿Hay algún personaje para teatro que te haya marcado especialmente durante tu trayectoria?
En el teatro sí que he tenido oportunidad de hacer unos personajes mucho más variados y diferentes. Quizás en el audiovisual en los últimos años ha habido una tendencia a darme personajes más dentro del drama o dentro del thriller, personajes más autoritarios o con un perfil más de jefe o que se mueven en un mundo más oscuro. En el teatro he podido moverme en comedia, en drama, hacer tragedia griega, hacer trabajos gestuales, hacer monólogos o personajes de transformación física como El rinoceronte de Eugène Ionesco. Cada personaje deja una marca pero, desde luego, Segismundo de La vida es sueño fue un personaje que me acompañó desde que era pequeño. Interpretarle fue muy importante. O el personaje de George en De ratones y hombres dirigido por Miguel del Arco.

-¿Cuál es tu ritual o qué sueles tener en el camerino antes de aparecer en escena?
Un incienso, porque me gusta crear esa atmósfera y me gusta que huela bien, y fotos relacionadas con el personaje. El camerino tiene que tener una temperatura agradable. Y es muy importante la alimentación y lo que estas bebiendo en ese momento, entonces me suelo preparar mis batidos o mis bebidas con vitaminas o proteínas.

-Una vez que se cierra un proyecto, ¿te despides de los personajes para siempre, como si se tratara también de un ritual?
Sí, pero esto ocurre de manera natural porque cuando terminas un proyecto suele haber por ejemplo una fiesta de fin de rodaje. Siempre me suelo quedar con alguna cosa de mi personaje, algo que me recuerde y que quede ahí. Eso lo podemos llamar un ritual.

-¿Cuál sería tu papel soñado, ese que se te resiste a llegar ya sea en televisión, cine o teatro?
A mí me gusta dejarme sorprender por la vida.  Me encantaría hacer un Ricardo III en teatro y me gustaría hacer una buena comedia en cine y en televisión, que hace mucho que no la transito. Mi formación  básica, cuando salí de la Escuela de Arte Dramático de Valladolid, fue en la Scuola Internazionale dell’Attore Comico con Antonio Fava en Italia y gran parte de las cosas que he hecho en teatro son comedia y me siento muy a gusto haciendo comedia.

-¿Qué le pides a este nuevo año que ha comenzado?
Le pido disfrutar mucho de La casa de papel y espero proyectos internacionales como The Counselor, la película que hice con Ridley Scott o McMafia que está actualmente en Amazon Prime. Me encantaría continuar con proyectos internacionales y que La casa de papel tenga un éxito más arrollador incluso que el que ha tenido hasta ahora y me encantaría que los proyectos de teatro que tengo en mente se materialicen. Y me encantaría hacer un musical porque llevo bastantes años estudiando canto. Así que tengo muchos deseos y muchas ganas. Y, sobre todo, ser feliz: poder aportar un poquito de luz al mundo a través de las cosas que hago y dar valor a la gente que tengo en mi alrededor. Poder ser feliz y hacer feliz a la gente que tengo cerca.

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Imagen: ©Enrique Cidoncha