El Fandi se lleva la noche en la segunda corrida de Palma de Mallorca

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Palma de Mallorca, 5 ago (EFE).- El diestro granadino David Fandila "El Fandi", que cortó sendas orejas y salió a hombros, fue el triunfador de la segunda corrida del abono de verano de Palma de Mallorca, celebrada esta noche en el Coliseo Balear con una buena asistencia de público a los tendidos.

Con dos tercios de entrada en los tendidos (unos 10.000 espectadores), en noche muy calurosa y con quince minutos de retraso, se lidiaron seis toros de Luis Algarra, desiguales dentro de su justa presencia y manejables en general, aunque medidos de raza y de fuerzas. Y el balance de la terna fue el siguiente:

El Fandi, de añil y azabache: oreja y oreja con petición de la segunda.

José María Manzanares, de tórtola y azabache: oreja con petición de la segunda y vuelta al ruedo tras petición de oreja.

Roca Rey, de blanco y oro: oreja y ovación.

El Fandi volvió a deleitar una vez más al público mallorquín, tanto con su gran variedad con el capote -chicuelinas, largas de rodillas, zapopinas...- como con su reconocida espectacularidad con las banderillas, a lo largo de siete pares repartidos entre los dos toros de su lote que pusieron al público en pie.

Con la muleta sus faenas fueron menos contundentes, ya que sus dos toros perdieron fondo y fuerzas en el último tercio, pero el granadino recurrió a un toreo bullidor y plagado de efectismos y desplantes para, tras dos buenas estocadas, pasear un trofeo de cada uno de sus enemigos.

A José María Manzanares le correspondió el toro de mejor condición y mayor duración del sexteto, que fue el segundo, con el que ligó pases con la derecha pero no se acopló al natural, para obtener también un trofeo que no llegó a pasear del quinto por la negativa del presidente a atender la petición tras su trasteo a un ejemplar que se paró y se defendió pronto.

Por su parte, el peruano Roca Rey también obtuvo premio después de fajarse con un tercer toro que tuvo más movilidad que entrega y con el que lució más al final del trasteo, metido en la distancia corta.

Con el sexto, que brindó a su apoderado, el torero retirado Roberto Domínguez, que tomó la alternativa en esta plaza hace cincuenta años y en la misma fecha, el joven suramericano puso también valor y empeño ante la aspereza de un astado al que mató de manera defectuosa.

(c) Agencia EFE

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