El fanático religioso que creó una harina integral para combatir el alcoholismo y la masturbación

El fanático religioso que creó una harina integral para combatir el alcoholismo y la masturbación (imágenes vía Wikimedia commons)
El fanático religioso que creó una harina integral para combatir el alcoholismo y la masturbación (imágenes vía Wikimedia commons)

Hoy en día podemos encontrarnos con una gran cantidad de dietas y consejos nutricionales que nos pueden ayudar a mejorar nuestra vida y salud y tras los que hay innumerables horas de trabajo e investigación y una sólida base científica en la mayoría de esas recomendaciones.

Lamentablemente, también existen aquellos tipos de consejos sobre nutrición que no tienen fundamento ni rigor alguno, se inspiran en algún tipo de moda o que se han realizado basándose en creencias pseudocientíficas, convirtiéndolas en más perjudiciales que beneficiosa.

Algo similar ocurrió hace un par de siglos, cuando desde los sectores más puritanistas y ultrareligiosos surgió cierto interés hacia aquello que se comía y se intentó buscar alguna causa-efecto respecto al comportamiento de las personas, creando vínculos (sin base científica alguna) entre algunas conductas denominadas como ‘inapropiadas’ y el tipo de alimentos que esas personas ingerían.

En eso mismo es en lo que se fundamentó, durante la primera mitad del siglo XIX, Sylvester Graham, quien se dedicó a diseñar una serie de dietas, productos y alimentos que deberían de ayudar a las personas a no caer en el pecado y alejar a estas del alcoholismo, la masturbación y de todo tipo de vida corrompida e inmoral.

Sylvester Graham fue un reconocido fanático religioso que ejerció buena parte de su vida como ministro presbiteriano y que desde muy temprana edad entró a formar parte del movimiento de la templanza (una asociación que luchaba por la prohibición total del alcohol). Y es que siendo tan solo un adolescente tuvo que entrar a trabajar en una taberna regentada por un familiar suyo y en la que vivió de primera mano los estragos que hacía el alcoholismo en las personas.

También se profesionalizó en ser un defensor a ultranza del vegetarianismo, en una época en la que el consumo de carne era el pilar en la dieta de prácticamente toda la sociedad.

Graham tenía una habilidad innata para comunicar y divulgar sus mensajes apocalípticos sobre el pecado de la carne (tanto comestible como la sexual) o lo perjudicial que era el alcoholismo, por lo que consiguió un legión de seguidores (conocidos como los ‘grahamitas’) que empezaron a difundir su doctrina y consejos.

A pesar de que pertenecía al movimiento de la templanza y odiaba el alcohol, si los comparaba con quienes comían en exceso, Graham prefería a los alcohólicos, apostillando el siguiente mensaje: ‘Un borracho a veces llega a la vejez; un glotón nunca’.

También inició una cruzada contra el azúcar, señalando todos los daños que dicho edulcorante podían causar en el organismo.

Por tal motivo y llevado por el deseo de encontrar una dieta ideal que convirtiera a las personas en seres saludables, creó un tipo de harina integral con la que elaborar pan, pasteles y galletas y cuya ingesta combatiría el alcoholismo e inhibiría las ganas de masturbarse.

Sylvester Graham empezó a relacionar una serie de alimentos al poder afrodisiaco de estos, advirtiendo que la ingesta provocaba irrefrenables deseos onanistas, los cuales desencadenaban en toda una serie de dolencias que se padecerían, además de conducir a una peligrosa obesidad (glotonería y, por tanto, al pecado de la gula) y, además, al alcoholismo.

Estaba convencido que la harina de trigo utilizada para hornear pan blanco, pasteles o galletas llevaba algún tipo de elemento dañino para la salud que desinhibía a quienes lo consumían, convirtiéndose en peligrosos adictos al sexo que luego padecerían de ceguera, acné, debilidad muscular...

Así fue como se le ocurrió elaborar una harina de trigo integral que, según su creencia, sería más gruesa y nutritiva, saciando mucho antes, por lo que ayudaba a evitar la glotonería, además de frenar los impulsos sexuales.

Fue tal el éxito de su producto entre la legión de grahamitas que seguían sus consejos a pies juntillas, haciéndose inmensamente popular la ‘harina de Graham’.

Sylvester Graham falleció en 1851 a la edad de 57 años, pero su harina siguió comercializándose, creándose tres décadas después de su muerte (a inicios de 1880) las internacionalmente famosas ‘galletas Graham’, un exquisito snack que siglo y medio después siguen consumiéndose.

Inicialmente, aquellas ‘galletas Graham’ (hornadas con la harina de trigo integral creada por Sylvester Graham) estaban destinadas a inhibir el deseo onanista de los consumidores, pero a partir de la primera década del siglo XX, los estudios científicos demostraron que aquel tipo de harina no tenía ningún tipo de poder de inhibición sexual y que tan solo se trataba de unas ricas y saludables galletitas saladas, desapareciendo desde entonces cualquier tipo de vinculación entre ese producto y la sexualidad.

Cabe destacar que numerosas son las fuentes que aseguran que fue el propio Sylvester Graham quien inventó las ‘galletas Graham’, pero en realidad estas no aparecieron en el mercado hasta treinta años después de su fallecimiento (tal y como indico unos párrafos más arriba).

También señalar que, varias décadas después del fallecimiento de Graham, el médico y nutricionista John Harvey Kellogg (fanático de la Iglesia Adventista) creó un desayuno a base de cereales (los que se convertirían en los famosos corn frakes Kellogg’s), basándose en algunas de sus afirmaciones y escritos, con el fin de evitar la masturbación entre la juventud.

Fuentes de consulta e imagen: nypost / sexualhistorytour / snopes / Wikimedia commons

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