A la familia real británica se le avecina otro problema con el furor por la película de Diana de Gales

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Si la familia real británica no tuvo suficiente con verse empañada por la polémica ante el retrato negativo que hizo la cuarta temporada de The Crown, dramatizando la negligencia familiar ante el sufrimiento y soledad de Diana de Gales, ahora se avecina otro quebradero de cabeza para la monarquía inglesa. Y también con la princesa de corazones como protagonista.

Les hablo de Spencer, la nueva película del director chileno Pablo Larraín recientemente presentada en el Festival de Venecia que ha sacudido a la crítica, sino que ya promete erigirse como otro problema mediático más que podría empañar el legado de la familia real en lo que a Diana se refiere.

Kristen Stewart en Spencer (cortesía de Diamond Films)
Kristen Stewart en Spencer (cortesía de Diamond Films)

Cuando se trata de la princesa fallecida en 1997 no existen límites para la polémica o la crítica. La pasión que todavía provoca entre detractores y seguidores de teorías conspiratorias, de la familia real y el pueblo en general, sigue lo suficientemente latente como para provocar torbellinos mediáticos capaces de despertar las voces del palacio. No hay más observar el frenesí que provocó la cuarta temporada de The Crown tras la entrada de Diana en escena como una de las nuevas protagonistas (en la piel de Emma Corrin). Por ejemplo, The Crown victimizó tanto a Diana que el retrato del príncipe Carlos lo mostró como un hombre infiel, egoísta y caprichoso. A la reina Isabel II como una mujer incapaz de oír las necesidades emocionales de su familia, y a su marido como un hombre capaz de lanzar una amenaza a Diana si sigue pensando en el divorcio. En consecuencia, los tabloides británicos se llenaron de artículos criticando el retrato de víctima y su bulimia, biógrafos de la realeza, el hermano de la princesa y hasta supuestas ‘fuentes cercanas’ dieron su veredicto. Si por decir hasta se dijo que el príncipe Guillermo estaba molesto con el retrato que la serie hacía de su padre a través de escenas donde se recurre al maltrato verbal contra Diana (Vogue). Y los responsables del perfil de Twitter del príncipe Carlos y Camila Parker bloquearon la opción de comentarios al recibir un aluvión de críticas a raíz de la serie.

A pesar de tratarse de una dramatización y tener evidentes libertades creativas, la serie de Netflix cuenta con un hilo dramático tan convincente que ha logrado renovar el interés por la monarquía, pero desde un ángulo crítico. Incluso diría que la renuncia del príncipe Harry y Meghan Markle a sus funciones, sumado al torbellino mediático provocado por la serie, crearon un tándem explosivo contra ellos. Y ahora se podría crear una trinidad mediática con Spencer.

Protagonizada por Kristen Stewart, con una actuación que muchos señalan como candidata a los Óscar, la película comienza advirtiendo que se trata de una “fábula” salida de “una tragedia verdadera”. Y a continuación relata tres días en la vida de princesa en la casa de campo de Sandringham durante las Navidades de 1991, once meses antes de anunciarse la separación definitiva del matrimonio. Las críticas publicadas coinciden en señalar que la película muestra a una mujer perdida y acechada por la desesperanza de su vida en torno a la familia real, recurriendo al lirismo para retratar sus emociones y el acorralamiento vital con comparaciones gráficas. Por ejemplo, a través de secuencias que muestran un insecto siendo diseccionado, ala por ala, bajo el microscopio. O con alucinaciones y sueños que tiene de Anna Bolena.

Cabe destacar que la película no hace un retrato de inocente o princesa del pueblo, sino que muchos coinciden en que el filme la muestra como una mujer ensimismada y caprichosa, con una relación estrecha con sus niños y hasta adulta, que ellos mismos le prometen advertirle cuando tenga un comportamiento errático. Sin embargo, el retrato victimista que vimos en The Crown permanecería con esas comparaciones al insecto o con su llegada a Sandringham, mostrando a la casa vacacional de la reina Isabel II como un lugar oscuro salido de una película de terror o el mismísimo hotel Overlook de El resplandor.

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A esto se suma además la representación gráfica de la bulimia y secuencias que la muestran autolesionándose, además de una escena en donde le dice a su vestidor “ahora déjame, quiero masturbarme”(Independent). Una frase que jamás hubiéramos imaginado en una biografía de esta princesa o la realeza británica en general. Y si tenemos en cuenta las consecuencias mediáticas que tuvo la cuarta temporada de The Crown, entonces Spencer podría desatar un verdadero aluvión de críticas, polémicas y debates en torno a la princesa, su retrato y la familia real. 

Por ejemplo, la serie de Netflix también expuso la bulimia a través de escenas cuidadas con mucho tacto, y aun así fue criticada. Es decir, varios biógrafos y ex empleados del palacio comentaron que la serie hacía bien en mostrar el problema porque formó parte de su vida pero criticaron que lo hiciera en “tanto detalle” (Daily Mail) cuando, en realidad, la serie fue muy cuidadosa. Por lo tanto, si Spencer lleva este retrato más lejos con grafismo explícito, entonces el debate sería inminente. 

Aunque las críticas que podemos encontrar son mayoritariamente positivas, hay medios que no han tardado en llamarla excesivamente “quejosa” y “errónea” (Time), una “película de terror” (The Times) o “brillante y tonta” (The Wrap), la gran mayoría aplaude el trabajo de su actriz protagonista, captando la esencia de Diana ante la cámara en aquel momento de su vida.

Sin embargo, todavía habrá que esperar para conocer las reacciones del público. La película se estrena en Reino Unido el 5 de noviembre y seguramente sea entonces cuando descubriremos si el ruido mediático retumbará más o menos que The Crown (pero seguramente mucho más que la malograda biografía de Naomi Watts de 2013). Pero dudo mucho que pase desapercibida.

Kristen Stewart en una imagen promocional de Spencer (cortesía de Diamond Films)
Kristen Stewart en una imagen promocional de Spencer (cortesía de Diamond Films)

Los tradicionalistas y puristas seguramente se lleven las manos a la cabeza con el retrato de Pablo Larraín, y el público más comercial probablemente no termine de hacer la digestión con la propuesta poética del director, tal y como sucedió con su película sobre la esposa de John F. Kennedy, Jackie (2016). Pero sea cual sea la repercusión, y teniendo en cuenta los debates provocados por The Crown, estoy convencida que podría convertirse en otro quebradero de cabeza más para la familia real británica y su imagen pública ante un retrato más de una princesa perdida, sola, sufriendo delante de sus narices. Por mucha poesía cinematográfica que Pablo Larraín invierta en sus imágenes, creo que será lo que el público quizás termine llevándose a casa.

En España todavía no tiene fecha de estreno.

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