No deberías confiar únicamente en el factor de protección de tu crema solar

Las cremas solares con valores de protección solar o SPF superiores a 50 tienden a dar a los usuarios una falsa sensación de seguridad. No solo prometen demasiado, sino que también pueden sobreexponer a los consumidores a los rayos UVA y aumentar el riesgo de cáncer. (Foto: Getty)
Las cremas solares con valores de protección solar o SPF superiores a 50 tienden a dar a los usuarios una falsa sensación de seguridad. No solo prometen demasiado, sino que también pueden sobreexponer a los consumidores a los rayos UVA y aumentar el riesgo de cáncer. (Foto: Getty)

En plena ola de calor, con más de 40 grados a la sombra en muchas ciudades de España, los dermatólogos advierten de los riesgos que corremos al exponer la piel a la radiación solar y del mal uso de las cremas y otros productos de protección solar.

"Cada vez nos encontramos ante una población más envejecida y lo esperable es que cada vez, lleguen a consulta más pacientes con lesiones cutáneas", cuenta el doctor Julián Boix Vilanova, dermatólogo de Vithas Castellón. De hecho, según el observatorio de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC), la incidencia de cáncer de piel no melanoma ha ido aumentando progresivamente en los últimos 4 años.

El cáncer de piel se produce por el crecimiento anormal y descontrolado de las células cutáneas. Para su desarrollo, existen diversos factores de riesgo siendo la radiación ultravioleta (UV) uno de los de mayor relevancia, con la ventaja, de que puede evitarse o, al menos, reducirse.

Sin embargo, los expertos señalan que hay varias cosas en las que fallamos con respecto al cuidado y a la prevención del cáncer de piel, “recordemos que ‘la piel tiene memoria’ y durante una época broncearse estuvo de moda con el daño acumulado que esto supone para nuestra piel. Este daño ya está hecho y difícilmente se repara por completo”, advierte del Dr. Boix Vilanova.

Si bien es cierto que actualmente la gente es más consciente de lo nocivo de la radiación UV y es más constante empleando fotoprotector, "usar fotoprotectores crea una sensación de falsa seguridad ya que, al tardar más en quemarse, la gente hace exposiciones más largas a las que haría sin fotoprotector y, además, es raro que nos apliquemos la cantidad recomendada”. 

Ningún protector solar es una armadura y el protector solar nunca debe usarse para aumentar la cantidad de tiempo que pasas bajo el sol. Por ejemplo, la mayoría de los consumidores eligen la crema solar en función de su factor de protección solar, o SPF, y a menudo buscan aquellos con un valor de SPF alto, asumiendo que ofrecen la mejor protección contra los dañinos rayos ultravioleta o UV del sol. Pero eso está lejos de la verdad.

De hecho, este es uno de los falsos mitos sobre la protección solar, que al usar un fotoprotector SPF50+ se elimina por completo el riesgo de padecer cáncer de piel. Según el Cancer Counsil (el Consejo contra el Cáncer de Australia), solo ofrece una protección algo mejor que el resto de productos contra la radiación UVB, la que causa quemaduras solares y aumenta el riesgo de cáncer de piel. En concreto, los protectores solares SPF30 filtran alrededor del 96,7 por ciento de la radiación UV, y los protectores solares SPF50+ filtran el 98 por ciento de los rayos UV.

Pero eso es la teoría, ya que a pesar de que los protectores solares deben pasar ciertas pruebas antes de ser vendidos y existen unos estándares de seguridad y eficacia, no todos los productos cumplen lo que venden. Es preciso entender de una vez por todas que los valores de SPF son una medida poco fiable de la eficacia de un protector solar. Uno bueno debe proporcionar la misma protección de amplio espectro, protegiendo contra los rayos UVA y UVB. Pero el valor SPF refleja solo qué tan bien protegerá un producto de los rayos UVB, la causa principal de las quemaduras solares y los cánceres de piel no melanoma, como el carcinoma de células escamosas.

Por otro lado, la forma en que cada persona usa los solares y si pone en práctica o no otras medidas de protección es lo que marcará la diferencia en lo bien que puede protegerse a sí mismo y a su familia de las quemaduras solares, el cáncer de piel, el envejecimiento prematuro de la piel y otros riesgos de la sobreexposición al sol. Y es que los datos disponibles no brindan confianza de que los valores de SPF por sí solos sean una medida precisa de protección. Las pruebas independientes han destapado muchas deficiencias en los requisitos actuales de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) y la FDA (su homónima americana) para la protección contra los rayos UVA de los filtros solares, tal y como sugiere la OCU y algunas investigaciones internacionales.

Aun así, el Dr. Boix Vilanova insiste en que “envejecer, es un proceso natural que va a predisponer al ser humano a padecer estas lesiones cutáneas y dolencias de la piel”.

El especialista recomienda que revisemos nuestra piel y observemos si hay cambios en ella, y en caso de que así fuera, acudir y consultar siempre al dermatólogo, que es el especialista en la piel, “a parte de la prevención primaria es muy importante informar a la población del aspecto que puede tener el cáncer de piel para que sean capaces de consultar antes de que haya crecido”, afirma el Dr. Boix Vilanova.

Sobre todo es importante evitar las quemaduras solares durante la infancia. El especialista recomienda extremar las precauciones con los niños ya que son especialmente sensibles a las quemaduras solares.

“Se ha visto que la mayor cantidad de radiación UV acumulada se produce antes de los 18 años y las quemaduras solares en la infancia, son un importante factor de riesgo para el desarrollo de cáncer cutáneo en la edad adulta”, asegura el Dr. Boix Vinalona.

Por eso al llegar a la madurez el especialista recomienda reducir, en la medida de lo posible, la exposición a la radicación UV, propia del sol y de las cabinas de autobronceado.

Sobre las cremas con color y fotoprotección solar muy populares entre las mujeres adultas, el Dr. Boix Vilanova considera que “estas cremas dan color porque generalmente contienen óxido de hierro y este componente hace de filtro para la luz visible, pero como con el resto de los fotoprotectores, deben reaplicarse cada 2 horas aproximadamente según las actividades que llevemos a cabo ya que factores como el agua y el sudor van a hacer que se pierda antes el efecto del fotoprotector”.

Por último, también recomienda extremar las precauciones con los ancianos, evitando la exposición al sol para que no continúen acumulando daño actínico en su piel, y por otro lado, tener en cuenta la medicación que ingieren, ya que existen múltiples fármacos con capacidad fototóxica.

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